Miércoles 26 de Julio de 2017

Informe Sintetizado

Por falta de personal, en el hospital Santojanni se llegaron a acumular ocho cuerpos en un pasillo

Un informe de la Auditoría General de la Ciudad revela el crítico estado de las morgues en varios hospitales porteños. Desde cámaras en los pasillos de circulación hasta la incómoda situación de, ante la entrega de un cuerpo, tener que verificar cada bolsa frente a la familia del difunto para ver cuál era. Legajos con datos que no coinciden y problemas de infraestructura completan el tétrico panorama. 

La AGCBA detectó diferencias en la cantidad de defunciones registradas.
Se destacó el buen estado del área de cámaras y morgues en el Rivadavia.

Miércoles 07 de Junio de 2017

La morgue del Santojanni “a partir de las 20 horas no tiene personal” y “todos los cuerpos que ingresen durante este horario y el fin de semana son depositados en los pasillos cuando se completa la antecámara”. Esta situación fue detectada por la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires (AGCBA) en un informe aprobado en mayo de 2016.

En él, por ejemplo, se describe que “el domingo 14 de junio de 2015 el jefe de Anatomía Patológica tuvo que ir al hospital porque en el pasillo se habían acumulado 8 cuerpos”.

El informe se basó en el análisis de la gestión, entre abril y agosto de 2015, de las morgues de 9 hospitales porteños: Borda, Muñiz, Ramos Mejía, Santojanni, Piñero, Durand, Marie Curie, Rivadavia y Gutiérrez. 

La AGCBA señala que “no existe cobertura 24 horas en los Servicios de Morgues Hospitalarias y de Admisión y Egresos” y que “faltan camilleros, evisceradores y personal administrativo”. 

En la Morgue del Marie Curie “solicitaron con carácter urgente la designación del personal mínimo y necesario para desempeñarse” dice el organismo de control, que añade que “faltan 10 camilleros, 9 morgueros, administrativos y evisceradores”.

El equipo de auditoría presenció la entrega de un cadáver y observó que “el camillero registró la entrega del cuerpo en el Libro de la Morgue pero, para entregárselo a los familiares, tuvo que verificar cada una de las bolsas de la cámara para saber cuál era el cuerpo, porque no tenía la etiqueta correspondiente”. 

A esta situación se suma que “quien realizó las funciones de morguero, no contaba con los elementos de protección descartables”.  

En el hospital Rivadavia, por falta de un técnico eviscerador no se realizan necropsias. Allí, según el informe de la AGCBA, solicitan, hace tiempo, “ocho agentes como mínimo e indispensable, sin tener en cuenta el personal necesario para cubrir feriados, licencias ordinarias y enfermedades”. 

Entre sus conclusiones, la Auditoría porteña destaca que “la falta de recursos humanos dificulta el registro adecuado de ingresos y egresos de fallecidos”. 

Cuando el equipo de la AGCBA comparó, en siete centros de la Ciudad, los Libros de Morgue con los partes de ingresos y egresos del Sistema de Gestión Hospitalaria descubrió que “en todos hay diferencias entre la cantidad de defunciones registradas”. La más notoria se dio en el Durand donde la incongruencia era de 12 personas.

En 2014 se aprobó un Protocolo con el objeto de homogenizar criterios y procesos referentes al seguimiento de un cuerpo en los hospitales porteños. Así nació el Formulario Único de Seguimiento del Cuerpo (FUSC) que en una sola hoja detalla el circuito a desarrollar, desde el fallecimiento hasta la salida del cuerpo del centro de salud.

Pero, al momento de la auditoría “en seis de los nueve centros no estaba implementado” según manifestaron las autoridades de los diferentes nosocomios, “por la falta de personal”. 

En el Gutiérrez, por ejemplo, “el 55,6% de los datos estaban incompletos, mientras que el 80% de los cadáveres fue entregado por personal no autorizado”. En el Santojanni, “casi el 90% de los óbitos no tienen la firma del personal que lo envía, ni datos sobre la autorización de la entrega del cuerpo” 

En el informe también se hace hincapié en “la necesidad de renovar el equipamiento” en prácticamente la totalidad de los efectores y de concretar las obras de infraestructuras necesarias.

En el Gutiérrez, observaron los auditores, “la morgue no tiene un lugar específico, la cámara se encuentra en el pasillo de circulación dentro del servicio de anatomía patología y al lado del laboratorio de guardia”. A ello se suma que “tenía 30 años de antigüedad y, si bien se encontraba en buenas condiciones exteriores, en el interior las bandejas no corrían bien”. 

En el Ramos Mejía, la morgue, la antecámara y el depósito de cajones, según el informe, “están en muy mal estado de mantenimiento”. Al momento de la auditoría “no funcionaba la refrigeración desde el día anterior y la heladera para conservación de piezas desde hacía aproximadamente un año”, sin contar que los equipos de refrigeración no están conectados a ningún grupo electrógeno.

Se destaca que hay casos de buen estado del área de cámaras y morgues como lo es el Santojanni y el Rivadavia, ambos “en muy buenas condiciones”.

 
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