Miércoles 26 de Julio de 2017

Informe Sintetizado

En el Fernández hay más pacientes en lista de espera que operados

En mayo de 2013, mientras 880 personas esperaban su intervención en el servicio de Ortopedia y Traumatología, 798 habían pasado por el quirófano. Hay importantes demoras en la adquisición del material protésico por parte de los hospitales. Cuando los pacientes cuentan con cobertura de salud de PAMI, PROFE o IOMA, la situación no cambia.

En el Fernández desconocen los mecanismos de relamo en caso de demoras de las ortopedias.
Las prótesis tienen como función sustituir a una parte del cuerpo que se haya perdido.

Miércoles 21 de Junio de 2017

En el hospital Fernández, a mayo de 2013, “había una lista de espera en cirugía de 880 pacientes, mientras que, en el mismo período, se habían realizado 798 intervenciones”, detalla la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires (AGCBA) en su relevamiento sobre la adquisición de prótesis y ortesis en los hospitales públicos.

Según la Auditoría, “el Fernández recibe 40 cirugías de emergencia al mes y múltiples derivaciones de pacientes con patologías complejas”.
Una de las principales causas de la larga lista de espera “es la falta de anestesiólogos”. Pero el informe agrega también que las cirugías se retrasan por  “las demoras del proceso administrativo”.

El organismo de control explica que las prótesis y las ortesis no forman parte del material que suele brindar un hospital público porque tienen un alto costo unitario, no se usan todo el tiempo y son específicas para cada paciente. 

Las prótesis tienen como función sustituir a una parte del cuerpo que se haya perdido, por ejemplo, una cadera. La ortesis, por su parte, es un dispositivo externo para modificar funciones o estructuras del sistema neuromusculoesquelético, como una plantilla.

En tanto, para quienes tengan cobertura social, el encargado de otorgar los insumos es la obra social. Pero para quienes no la tengan y sean argentinos existe un subsidio personal que sale de la partida de la Ciudad. 

Con el objetivo de hacer compras eficientes, la Ley establece que cuando dos o más reparticiones deseen adquirir un bien o servicio, deben hacer una compra unificada con el objetivo de pagar un precio menor. La Unidad Centralizada de Adquisiciones de Salud (UCAS) es el organismo encargada de centralizar estos pedidos. 

Sobre esta cuestión, el informe de la AGCBA, aprobado en octubre de 2016, hace un análisis desde que se solicita la prótesis hasta que se realiza la intervención. Cuando es el hospital el que realiza la compra por su cuenta “la tardanza suele ser, en promedio, de 21 días”. Cuando se centralizas por las UCAS, de los 46 casos analizados, “20 demoraron 20 días; 14, entre 31 y 60 días y en los 12 restantes, el plazo se extendió a más de 60 días”.

El equipo de la Auditoría porteña observó que “los responsables administrativos desconocen los mecanismos de relamo en caso de demoras por parte de las ortopedias adjudicatarias en una Compra Centralizada”. 

El jefe de Ortopedia y Traumatología del Fernández comentó a los auditores que “cuando los pacientes cuentan con cobertura de salud de PAMI, PROFE o IOMA, hay una importante demora en el envío del material necesario y es difícil conseguirlo”.

Registros

El cuadro se agrava con “la falta de estadística en la utilización de prótesis, tanto de la Gerencia como del Servicio de Ortopedia y Traumatología”, señala la AGCBA. 

De hecho, se le pidió al área de compras 90 expedientes de adquisición de material protésico. No obstante, los auditores manifestaron que “solo pudieron acceder a 77” y entre las explicaciones que recibieron están las mudanzas y la falta de personal para dedicarla a la búsqueda de los legajos.

Hay una observación en el informe que corre tanto para el Hospital Fernández, como para el Instituto de Rehabilitación Psicofísica y el Santojanni: “Los tiempos de demoras no pueden ser explicados mediante los registros, la utilización de insumos se ve afectada por la disponibilidad de los recursos técnicos, materiales y las condiciones clínicas del paciente a intervenir”. Se agrega además que “la falta de registros completos, confiables y construidos con el objetivos de elaborar indicadores impiden una evaluación integral de la situación”.

Hospital Santojanni

La Auditoría manifestó que en este centro de salud “hay 41 camas de internación pero solo están habilitadas 20 por la falta de enfermería”. 
Conforme a la información provista por las autoridades del área “las únicas limitaciones para realizar cirugías son la falta de disponibilidad de anestesiólogos y la habilitación de camas en el servicio”. 

A pesar de no contar con estadísticas formales sobre las cirugías realizadas en 2013, el informe expone que “en las planillas figuraban 459 intervenciones, alrededor de 9 operaciones por semana”. Si se subsanaran las falencias mencionadas anteriormente “la capacidad operativa sería de hasta 15 por semana”.

Sobre las demoras, la AGCBA analizó 23 casos de los cuales “19 tenían una tardanza de 30 días, en tres fue de hasta 60 días y en un caso el retraso fue de 128 días”. 

Instituto de Rehabilitación Psicofísica

A diferencia del Fernández y el Santojanni, el Instituto no cuenta con guardia externa, por lo que solo se realizan intervenciones programadas en pacientes con bajo riesgo.

Los profesionales del Servicio de Ortopedia y Traumatología evaluaron cuáles eran las principales causas que obstaculizan las cirugías y le comentaron a la AGCBA que son “la falta de anestesistas y de instrumentadores”. 

El informe señala que “a fines de 2014 nombraron nuevos enfermeros quienes, en aquel momento, estaban haciendo los tramites de ingreso”. La incorporación permitió que “se aumente el número de camas”. De todas formas, entre noviembre de 2014  y mediados de enero de 2015 “los quirófanos estuvieron cerrados por refacciones”.

Los auditores midieron los tiempos trancurridos entre el pedido de material protésico y la efectiva utilización del mismo en una operación. De las 19 cirugías analizadas, las “urgentes”, que fueron ocho, tuvieron demoras de entre tres y ocho meses. Las “programadas” registraron tardanzas de tres a ocho meses y representaron tres casos. Mientras que las de “corto plazo” fueron ocho y demoraron entre 4 y 16 meses, un plazo considerablemente largo.

La Auditoría porteña no pudo tener datos sobre las prótesis traumatológicas porque “el efector no realiza informes periódicos sobre el uso de los insumos”.

 
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