El "incesto" deriva del latín incestus, incasto, no casto. Se trata de la práctica de relaciones sexuales entre individuos muy próximos por consanguineidad biológica, parentesco o consanguíneo. El incesto disminuye la diversidad genética, incrementa tanto las enfermedades como las mutaciones genéticas o taras hereditarias. Está vigente desde la antigüedad pero en los últimos años hay países que no lo consideran delito. No obstante, en la mayoría de las naciones se la condena culturalmente y está prohibida legalmente.

Precisamente una de las obras cumbres del teatro griego es Edipo Rey, de Sófocles, un drama de culto que se ha divulgado siglo tras siglo. El fantasma del incesto sigue vigente en las zonas urbanas y el índice crece en las rurales y montañosas, donde las comunidades son cerradas desde siempre. Era práctica en el mundo de los faraones pero el Derecho Romano lo castigó. Sigmund Freud sostenía que el incesto es el único tabú universal junto con el asesinato de los propios padres.

La literatura nos muestra como en los siglos que nos precedieron los tíos viudos elegían como esposas a sobrinas jóvenes. En las cortes imperiales, algunas de las cuales perduran, era habitual el incesto tanto como en el pueblo llano.

Recientemente un escándalo conmovió a la intelectualidad de Francia y del mundo. El conocido politólogo Olivier Duhamel fue acusado de incesto en el libro La Familia Grande escrito por una hijastra que denuncia la complacencia de los amigos de Duhamel.

Camille Kouchner, hija del fundador de la organización humanitaria Médicos sin Fronteras y exministro francés de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner, acusa a Duhamel, su padrastro, de haber agredido sexualmente a su hermano mellizo cuando era adolescente.

Antes del lanzamiento del libro, Duhamel, de 70 años, seguramente advertido de la publicación renunció a su cargo como presidente de la Fundación Nacional de Ciencias Políticas y abandonó su participación habitual en programas de radio y de televisión. La justicia francesa abrió una investigación por violaciones y agresiones sexuales. 

Camille mantuvo en silencio el tema muchos años a pedido de su hermano. Incluso su madre lo supo, pero nunca dejó a su marido. Los especialistas estiman que casi una de cada diez personas en Francia ha sido víctima de un intento de incesto. Agregan: "La gente prefiere no saber, porque reconocer la realidad del incesto es aceptar que parte del mundo se desmorona".

En la Argentina el incesto está penado y se condena con prisión, según el caso, entre dos y tres años. Pese a todo varias naciones desarrolladas no tienen normas que sancionen las relaciones sexuales entre dos adultos con un vínculo directo o indirecto, lo que constituye "incesto". Empero en esos mismos lugares hay leyes que persiguen las relaciones sexuales de un adulto con un familiar menor de edad, considerándolas "violación".

En España, como en los Países Bajos, Turquía, China, Rusia, China, Israel, el incesto no está tipificado como delito, aunque no está permitido el matrimonio civil entre adultos con vínculo familiar hasta el tercer grado colateral: un tío o tía no puede casarse con su sobrino o sobrina, por ejemplo. En Portugal, sin embargo, el matrimonio está prohibido hasta el segundo grado colateral, por lo que hermanos no pueden contraer matrimonio, pero sí los tíos con sus sobrinas.

En Suecia está permitido el matrimonio entre hermanastros que tienen un padre común, pero requieren un permiso especial del gobierno. En varios países, no hay castigo mientras la relación sea consensuada. En Brasil, la ley no sanciona el incesto entre dos menores de edad pero el vínculo entre un adulto y un menor está prohibido. En Italia y en Uruguay sus leyes castigan el incesto que derive en "escándalo público", una definición ambigua. Australia es el país con los castigos más severos contra el incesto. El o los que cometieron el delito pueden ser sancionados con 20 años de cárcel.

La actriz y cantante Mackenzie Phillips es autora del libro High Arrival en el que describió las consecuencias psicológicas que tuvo para ella la relación con su padre, el cantante John Phillips, del conjunto The Mamas & The Papas. La relación, consensuada, la llevó al abuso en el consumo de drogas.

Toda relación incestuosa implica  una gran desigualdad y un abuso de poder.