Los vicios en la contratación de obra pública son lastimosamente conocidos: la diferencia entre el precio de mercado y el que se paga, la direccionalidad de las obras, la falta de controles y la no rendición de cuentas. La AGN detectó todas esas irregularidades juntas al evaluar un programa, del ex Ministerio de Planificación Federal, que tenía como objetivo la construcción de obras viales, acceso a pueblos y seguridad vial en provincias y municipios.  

Se verificó un apartamiento de los montos estipulados en los convenios en relación a los precios de referencia sin observación ni justificación por la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda”, señala el informe. Las diferencias entre ambos valores, tanto positivas como negativas, se pueden ver en el siguiente cuadro:

 

 

Por su parte la Subsecretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda, de quien dependía el programa, incumplió con su obligación contractual de realizar auditorías técnicas y financieras a fin de comprobar el cumplimiento del contrato ya que los auditores “no encontraron actas o documentos que permitan verificar la realización de inspecciones o fiscalizaciones”.

A las inconsistencias en los precios de referencia, la AGN suma un punto sumamente crítico vinculado con el incumplimiento de la publicidad de actos de gobierno. De las observaciones se desprende que “no había un mecanismo institucional de comunicación que asegurara la difusión del programa entre sus potenciales beneficiarios”, ya sean municipios o provincias.

Al respecto, en la discusión en el Colegio de Auditores, el auditor general Alejandro Nieva señaló “la discrecionalidad con la que el administrador de este fondo fiduciario distribuía las sumas”. Por la falta de difusión “solo accedían a los fondos los que sabían que existían”, es decir, las obras “se hacían a demanda”.

Las obras se distribuían con discrecionalidad por la falta de publicidad del programa.

El programa auditado por la AGN es el Programa Federal de Obras Viales, Urbanas, Periurbanas, Caminos de la Producción, Acceso a Pueblos y Obras de Seguridad Vial que depende de la Subsecretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda del ex Ministerio de Planificación. Desde 2009, el programa fue designado beneficiario del Fideicomiso creado en 2001, que recibe algunas tasas provenientes de la venta de combustible y gasoil, y aportes del Tesoro Nacional.

Siguiendo con la evaluación del programa, la AGN verificó “demoras en la ejecución de trabajos, tanto en su inicio como en el plazo de finalización, sin justificación alguna”. Entre las más relevantes están dos obras en Almirante Brown que demoraron 428 y 217 días en iniciarse y otra en José C Paz que tardó198 días en empezar.

Sobre la rendición de cuentas de los fondos recibidos se alertó que “en su totalidad (de la muestra) se presentó de manera incompleta, incorrecta o directamente no se hizo” lo que evidencia “una falta de control por parte de la Subsecretaría que no realizó observación alguna”.

En relación, el auditor general Francisco Fernández fue muy crítico y consideró que “siempre se ataca al que da la plata” y señaló que “los municipios viven gracias a que el Estado nacional les gira dinero para obras pero después están muy ocupados y no pueden rendir” los gastos.

Demoras en las auditorías

En el debate del informe en cuestión en el Colegio de Auditores surgió un intercambio sobre los tiempos de las auditorías. La evaluación del programa de la Subsecretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda abarcó los años 2009, 2010, 2011 y el primer cuatrimestre del 2012; las tareas de campo se realizaron entre mayo de 2013 y noviembre de 2015 y el informe logró su aprobación en marzo de 2017.

 

 

Nieva se lamentó de que “el informe llegara con cierta demora” pero lo relacionó con que “hubo que hacer auditorías e inspecciones de obras en todo el país” y con que “los organismos solicitaron sucesivos pedidos de prórroga para la contestación de los pedidos”.

En su intervención, el presidente de la AGN manifestó su deseo por que “este informe, como la propia cuenta de inversión, le sirvan a la actual administración para no repetir los problemas que detectan, en especial en esta auditoría”. Agregó, además, que “quizá haya que aprender a hacer auditorías más cortas, más focalizadas e incluso hacer más en tiempo real para corregir desvíos”.