La AGN observó durante el período de su trabajo, 2005—2006, la “falta de confiabilidad en los sistemas de fiscalización de los alimentos”, que es tarea esencial del SENASA. Es más, las oficinas del ente “no formulan planes de control que aseguren el cumplimiento de las funciones que tienen asignadas”.

El trato diferencial hacia las empresas dedicadas al mercado interno se origina en la Dirección de Fiscalización de productos de origen animal, aunque esa, según la AGN, no es la única dependencia que presenta irregularidades. La Coordinación de Establecimientos Industrializadores no puede probar las supervisiones que, en teoría, debió realizar sobre las plantas no exportadoras. El área de Aves, Huevos y Animales de Caza, por su parte, sólo tiene documentación sobre controles hechos a 14 firmas que exportan a la UE, de un total de 44 plantas activas.

El uso de planillas de cálculo para el armado de bases de datos también provoca falencias en otras dos dependencias del SENASA. En el área Apícola, el registro de establecimientos extractores de miel “no resulta confiable”, dice la AGN. Por otro lado, la Dirección de Tráfico Internacional, además de “no formalizar una estructura de supervisión de puestos de frontera”, hizo su registro de importadores y exportadores sobre planillas de cálculo en las que se pueden modificar datos sin que queden constancia de los cambios, y no figuran fechas ni identificaciones de los operadores de fronteras.

La Auditoría

recibió documentos sobre el programa de visitas pautadas para 2005 a las firmas que deben verificar las actividades en puerto y concluyó que el SENASA “no expuso los criterios técnicos de la selección de las entidades de control”. Además, en el plan sólo se indican el puerto y el trimestre en que se iban a hacer los estudios y no se especifican los recursos humanos a ser usados, la cantidad de transacciones a verificar ni el universo de operaciones involucradas. Con esto “no resulta posible conocer la verdadera significación de la muestra”, completó la AGN.