Publicado: 08-06-2014

Por Federico Recagno
Secretario Adjunto de APOC Secretario Fundación Éforo

El deporte se ha convertido en un objeto de estudio para distintas ciencias. Dentro de él están los que lo practican, los que lo critican, los que lo festejan, los que lo acompañan. Los que se sirven de él, los que lo utilizan. El deporte da para la competencia, para la colaboración, para el éxito y el fracaso. Para los negocios y la generosidad. Puede socializar, unir y dividir. Matarán por él y morirán por él. El poder lo merodea y, a veces, lo corrompe, el deporte se resiste, gana y pierde. Se lo apropiarán los nacionalismos mal entendidos. Los deportistas pueden ser los héroes del presente, ser los gladiadores de un nuevo circo proyectado en miles de pantallas y altavoces. Serán aplaudidos e insultados, reconocidos, usados y presionados. Los tentarán, consumirán, llegarán, se quedarán en el camino. Pero el deporte y los deportistas seguirán y habrá historias íntimas de alegrías, compañerismo, sacrificio y amistad, en la alta competencia y en el deporte del barrio, del club, de la escuela.

Llegó el mundial y el fútbol parece llevárselo todo. Lo vamos a mirar, ¡claro que lo vamos a mirar! Y será lo único que nos importe y aunque detrás de él se escondan los problemas de todos los días, la inflación, la inseguridad, los funcionarios procesados, etc., nos nace el "VAMOS ARGENTINA".