Publicado: 12-06-2011  

EMPRENDIMIENTOS

Hubo un tiempo en que las campañas telev isivas de prevención de accidentes de tránsito, que mostraban los siniestros en su versión más cruda y menos reservada, impactaban y educaban al conductor, sobre, por ejemplo, la importancia de abrocharse el cinturón de seguridad. En cambio, parecían excluir en su mensaje a los peatones y a los jóvenes, en quienes, fuera de generar pánico, no producían demasiado efecto.

Si bien la educación vial es un tema que afecta a todos sin condicionamientos generacionales, se debe sensibilizar intensivamente, mediante métodos adecuados y atrayentes, desde el principio, desde los más chicos.

Aunque el riesgo de sufrir accidentes aumenta en zonas urbanas, de hecho la Asociación Luchemos por la Vida asegura que el 52% de los accidentes que dejan víctimas fatales ocurren en los centros urbanos, la solución no está en disminuir la cantidad de automóviles, sino en encarar campañas de educación vial con conciencia y responsabilidad tanto para el conductor como para el peatón.

Incluso, el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi) asegura que los peatones representan el 44,5% de las muertes en accidentes de tránsito en la Ciudad de Buenos Aires.

En este sentido, el desafío de las campañas dirigidas a los jóvenes es encontrar la forma de cautivar su atención, conseguir que las palabras sean relacionadas directamente con la realidad vial que los rodea y que estén convencidos e implicados en una temática que depende de -y nos afecta a- todos. Hay que modificar la conducta de enseñar estas cuestiones sólo a la hora de sacar el registro de conductor.


Iniciativas

En el país existen distintos proyectos que obtuvieron exitosos resultados en cuanto a la utilización de métodos innovadores.

En este sentido, se destaca la Campaña de Seguridad Vial de la Asocia ción del Personal de los Organismos de Control (APOC) que tuvo su apertura en 2009 con la muestra "Bajemos un cambio - Los humoristas y la inseguridad vial", en el Espacio de Arte Pasaje 17, que continúa exhibiéndose en distintos ámbitos. Actualmente la propuesta, que ganó el premio Luchemos por la vida y el Volvo 2011 de Seguridad en el Tránsito, también ofrece muestras gratuitas en escuelas.

La iniciativa consiste en la exposición de aproximadamente cuarenta obras de humor gráfico que abordan de distintas maneras las falencias recurrentes de la cotidianeidad vial como la velocidad, el alcohol, el uso de celulares en la calle, la falta de atención de peatones y conductores. El proyecto contó con la participación de los humoristas Caloi, Crist, Daniel Paz, Garaycochea, Johr, Kappel, Langer, Liniers, Maicas, Marito, Max Aguirre, Parés, Pati, Peni, Rep, Sábat, Sendra, Tabaré, Tute y Wolf-Toul.

Mariana César, directora de Programación y Desarrollo del Espacio de Arte Pasaje 17, explicó que se trata de una iniciativa de APOC y la producción de
Caloi en su Tinta, que se destaca por su "manera particular de enfocar esta problemática que avergüenza a los argentinos y que, como tantos otros temas dolorosos, son difíciles de tocar".

De hecho, es una excelente manera de llegar a la población joven, para quien está principalmente dirigida y que representa el mayor porcentaje de muertes por año en accidentes de tránsito.

Según lo escrito por el curador Héctor Médici, en el libro que recopila las obras de esta campaña de concientización, "el humor gráfico introduce una brecha entre lo dicho y lo no dicho, y actúa más allá de las convenciones del lenguaje.

Es, si se quiere, uno de los pocos signos comunicacionales que respetan todavía la inteligencia del receptor desligándolo de toda condición pasiva".

La llamada de atención sobre la preocupante realidad vial, mediante el humor gráfico como recurso, incentiva aquello que se reclama en el prólogo de Bajemos un Cambio: "La conducta ciudadana de dar cumplimiento a la norma y la conducta estatal de hacer cumplir las leyes y de sancionar por su incumplimiento a los ciudadanos y a las corporaciones transportistas".

Este no es el único proyecto que emprendió APOC en relación a la temática.

También, tienen otras propuestas audiovisuales y gráficas, como "Deténgase, hoy educación vial", un libro para colorear que pretende incorporar la noción de las normas y señales del tránsito en los más chicos. De hecho, la Asociación fue premiada, como se dijo anteriormente, con la mención de honor del premio Volvo de Seguridad en el Tránsito, por fomentar y consolidar una mayor cultura en educación vial.

Es notable la ausencia de la educación sobre vialidad, principalmente, por parte del Estado y de los colegios en su rol primario de educadores. Según la Conferencia de Ministros Europeos del año 2000, "cada país tiene el número de muertos por accidentes de tránsito que esté dispuesto a tolerar". Tal vez sería bueno entender que no estamos condenados a la inseguridad vial, como sociedad, tenemos los mecanismos para revertir esta situación.

Con actividades atractivas, los más chicos pueden aprender a respetar las normas de convivencia vial, tomar esos conocimientos para su presente como peatón y para su futuro como conductor, transmitiendo, a la vez, los "nuevos" conocimientos a sus padres y controlar sus conductas a partir de lo aprendido.


Escuelas de tránsito

Dentro de los mecanismos de educación vial para chicos se encuentran las escuelas de tránsito que simulan situaciones semejantes a la realidad, para la puesta en práctica de los conocimientos teóricos sobre vialidad (en su rol como peatones o ciclistas).

En el país existen var ias experiencias de este tipo, como por ejemplo en la ciudad de San Ramón de la Nueva Orán, Salta, y hasta hace algunos años, también funcionó una escuelita tránsito en el barrio de Barracas, dependiente del Gobierno porteño.

Incluso, del otro lado del río, la intendencia de Montevideo (Uruguay) implementó una escuela de tránsito para niños donde los más chicos realizan un juego de roles que busca descubrir el comportamiento del peatón seguro y de los conductores-ciclistas.