Publicado: 10-07-2011 
  
La desigualdad social y la pobreza requieren de un tratamiento estatal "activo e inteligente". Un Estado "activo e inteligente" sabe lo que tiene que hacer por síy lo que debe controlar que otros hagan bien; sabe dónde y cómo obtener los recursos para su funcionamiento y detecta las necesidades públicas.

Un Estado "activo e inteligente" es un Estado fuerte. Tener un gasto público comparativamente alto no significa necesariamente tener más y mejor Estado. Aún con un gasto público en constante crecimiento, nosotros hemos tenido un "Estado ausente" (que incluye la ineficiencia) porque en los hechos no ha sido capaz de:

Formular un plan estratégico que exprese los consensos básicos en torno de los modos de organización interna y de vinculación con el mundo.

Cumplir bien sus funciones esenciales, como la administración de justicia y la seguridad.

Definir y aplicar una política de gastos e ingresos públicos que coadyuve a un redistribución progresiva de la renta nacional.

Proveer un medio ambiente limpio.

Organizar y regular los mercados para favorecer una producción competitiva y evitar la concentración económica.

Suministrar servicios de educación y salud de buena calidad.

Planificar su "poder de compra" para obtener economías de abastecimiento y para promover sectores y regiones.

La construcción de este Estado requiere coherencia en el tiempo con el compromiso de los diferentes partidos políticos asumido por una sucesión de gobiernos.

Un Estado activo, en definitiva, requiere de políticos activos que respondan a una sociedad atenta.

DR. HUGO B. QUINTANA PRESIDENTE FUNDACIÓN EFORO