Publicado: 12-06-2011
  
Capital Federal.- Mauricio Macri se comprometió a construir 10 kilómetros de subte por año, pero sólo concretó 450 metros. Contratación directa y un endeudamiento de al menos 1.400 millones de dólares son las claves del proyecto del PRO para avanzar con la construcción de la Línea G del subte porteño, que unirá Retiro y Villa del Parque. 

En marzo pasado, Mauricio Macri alcanzó un acuerdo con la empresa China Railways Engeneering & Construcción (Crec) para construir la proyectada Línea G del subterráneo porteño que unirá, mediante un túnel de 12,5 kilómetros, los barrios de Retiro y Villa del Parque. La iniciativa, diseñada como un negocio "llave en mano", implica un endeudamiento público cercano a los 1.400 millones de dólares, según precisó en la ocasión el ministro de Hacienda, Néstor Grindetti. El crédito –otorgado por el Eximbank de China– contempla una tasa de entre el 4 y el 5 por ciento a 15 años más otros 5 de gracia, según la versión oficial. "Estamos muy orgullosos de haber logrado este primer paso. En poco tiempo más los vecinos podrán tener un nuevo subterráneo", completó Juan Pablo Picardo, presidente de Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado (Sbase).

Una obra de gran envergadura que la administración del PRO prevé adjudicar en forma directa; es decir: sin licitación previa.

¿Otra historia? Aunque la propuesta china tiene la ventaja de traer atado el financiamiento, los beneficios no parecen tan claros. La deuda que generaría el proyecto sería superior a la anunciada por el líder del Pro. El monto total, según Carlos Holubica, asesor de Gabinete de la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires, ascendería a unos 2.225 millones de dólares, que resultarían de adicionar unos 2.000 millones en concepto de amortización del capital más intereses a otros 225 millones correspondientes al 15 por ciento del costo que el Eximbank no cubre. En síntesis: una suma equivalente a la mitad del presupuesto porteño del año pasado.

Hay otra cuestión que no es menor. Quienes critican el proyecto señalan que de concretarse la obra a través de Sabse, el costo final sería sensiblemente menor. Para fundar esta posición sostienen que el precio por kilómetro oscilaría entre los 50 y los 80 millones de dólares, con un costo total que rondaría los 1.000 millones. Acertado o no el cálculo, no deja de llamar la atención que la propuesta china desatara una fuerte interna en el gabinete porteño. En la pulseada perdió el ministro de Desarrollo Urbano, Daniel Chain, uno de los más firmes opositores al proyecto y defensor de que la obra fuera realizada por Sbase licitando tramos parciales a distintos contratistas.

La cuestión no pasa desapercibida en la Legislatura. Diferentes sectores recuerdan que las operaciones de endeudamiento de Macri suelen terminar con serios problemas. Como la emisión de la octava serie del Bono Tango por 475 millones de dólares a un tasa anual del 12,5 por ciento en dólares. Se trata de la operación que pactó, sin licitación previa, con el Credit Suisse por un costo superior al de mercado y que fue denunciada ante la Justicia por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (Acij). De prosperar, Grindetti y el director de Crédito Público, Abel Fernández Semhan, podrían ser procesados por administración fraudulenta, incumplimiento de los deberes de funcionario, malversación y negociaciones incompatibles con la función.

El fin y los medios. "De concretarse el crédito, más otros que Macri pretende tomar este año, al finalizar su gestión habrá incrementado la deuda en un 650 por ciento. Cuando asumió, la Ciudad debía 1.800 millones de pesos. A este paso, dejará un endeudamiento de 11.500 millones de pesos y, como contraparte, ninguna obra de envergadura", advierte el Gonzalo Ruanova. El diputado de Nuevo Encuentro señala otra cuestión: "La condición llave en mano significa que la empresa china también proveerá la señalización y los trenes. Es decir que esta importante obra de infraestructura se hará sin la participación de empresas nacionales y no incluirá ni un tornillo producido en nuestro país".

Ruanova asegura que la extensión de la línea es una iniciativa para aplaudir, pero advierte que el fin no justifica los medios. "Hoy, el sistema productivo argentino no tiene capacidad para construir una línea entera. Aunque resulte adecuado apelar a una compañía extranjera, se debería garantizar que haya transferencia de tecnología, capacidades y conocimientos para que las posteriores líneas las podamos concretar con empresas nacionales. Para decirlo con claridad: la decisión de endeudar a la Ciudad para financiar un desarrollo extranjero es una contribución de Macri al subdesarrollo de nuestro país", afirma el legislador.

Los elegidos. Más allá de las controversias que despierta el proyecto, la fallida promesa de construir 10 kilómetros anuales de subte y el recorte del 75% en los fondos para la extensión de las líneas existentes –decisión que en 2009 llevó a Sbase al borde de la extinción–, el macrismo volvió a la carga con la línea G, esta vez de la mano de Crec. Los trabajadores de Sbase aseguran que de prosperar la iniciativa significará el desmantelamiento de la sociedad del Estado. Además, señalan que la integración del directorio de la empresa confirma cuáles son las fuentes de inspiración Macri cuando se trata de gobernar la Ciudad desde la que intentó posicionarse como jefe de la oposición para llegar a la Casa Rosada.

Las críticas de los empleados de la Sbase apuntan a Picardo, su actual presidente. Ex compañero de Macri en el Colegio Cardenal Newman, el ex rugbier llegó a la mesa chica del macrismo para pilotear Espacio Público avalado por José Torello. Desde allí creó la Unidad de Control del Espacio Público (Ucep), denunciada por personas en situación de calle por maltratos y amenazas. Las acusaciones, negadas por la dupla Macri-Picardo, tuvieron tal sustento que determinaron la apertura de la causa que investiga la Justicia de instrucción y que determinó que el fiscal Martín Niklinson calificara a Picardo como "autor mediato" y "la cabeza visible de un aparato de poder estructurado verticalmente" que permitió los abusos denunciados.

En los hechos, Picardo, tras salir eyectado de Espacio Público, recaló en Sabse, donde reemplazó a Luis Germán Jahn, quien ahora lo secunda. Los que conocen los pormenores de la gestión de los elegidos por Macri aseguran que Jahn –quien no consigna en sus antecedentes publicados en la web de la empresa su pasado como director suplente de Sideco Americana– fue responsable de la paralización de muchas obras concesionadas y en marcha, situación que habría provocado multas millonarias y mayores costos para el erario público.

Daniel Dubinsky, también integrante del directorio de Sbase, es otra de las personas cuestionadas por los trabajadores. Su compañía Conexum se dedica al armado de grupo de inversores interesados en el rubro inmobiliario. Casi una docena de emprendimientos en diversos barrios así lo confirman. Carlos Araujo es otro de los integrantes del directorio. Su caso no es muy diferente. Al igual que Dubinsky, Araujo dirigió proyectos inmobiliarios, actividad que alternó con la política desde 2002, cuando de la mano de Ricardo López Murphy integró el núcleo fundador de Recrear. Como legislador porteño impulsó una ley de Compra y Contrataciones que elaboró con la colaboración de la abogada Raquel Chojkier, de Dubinski, Chojner & Asociados, buffet que se promueve como especializado en la obtención de licitaciones.

Línea directa. De concretarse, la contratación directa que impulsa la administración de Macri daría por tierra con la Ley 670, sancionada por la Legislatura en 2001 para la construcción mediante el llamado a licitación, entre otras, de la línea G. También quedaría en la nada la conformación de la comisión de legisladores prevista en la norma. Para los críticos de la iniciativa, el preacuerdo alcanzado por el jefe de Gobierno con Crec supondría, además del desguace de Sbase y de un importante endeudamiento, la articulación desde el Estado de un negocio para pocos que, sin proyecto ejecutivo, multiplicaría los precios por los posibles imprevistos. En la Legislatura descuentan que tras las elecciones porteñas, Macri buscará la forma de volver a la carga con la iniciativa. Una alternativa que, obviamente, tendría pocas chances de prosperar si no revalida su gestión en las próximas elecciones.