Publicado: 12-04-2012 
  
Capital Federal.- El rechazo judicial a admitir como querellante al Estado en la tragedia de Once, lo ubica en el rol de principal imputado por el desastre ferroviario acaecido.

Luego que en el ámbito judicial se rechazara la pretensión del Estado, en constituirse en querellante por la tragedia ferroviaria de Once, han surgido opiniones en favor y en detrimento de la resolución. El choque del tren en la terminal del ferrocarril Sarmiento determinó que, las observaciones, advertencias y denuncias de los organismos de control y de expertos en la materia respecto del incesante derrumbe del sistema ferroviario, alertaran sobre el rol del Estado en el caso. El ferrocarril en la Argentina, ha estado en constante retroceso desde mediados del siglo pasado. El servicio que se brinda es insuficiente para la cantidad de personas que viaja por día, y la rapiña y desinversión han dejado huellas profundas, y el Estado encargado de garantizar la prestación adecuada del servicio, no fue eficiente en la tarea que derivó con la mayor tragedia ferroviaria en el ámbito urbano, producto de la desidia y la irresponsabilidad. No todo el Estado fue cómplice, partícipe necesario o encubridor de la devastación. Pero los incumplimientos consignados por los organismos de control, son de tal cantidad y magnitud que hubieran ameritado una enérgica y oportuna acción correctora de parte de los responsables políticos y técnicos correspondientes. Desafortunadamente la actitud pasiva de éstos, la desaprensión, su baja recepción de las recomendaciones han contribuido a que los problemas pasaran a mayores y, en este caso, tuviera como culminación un accidente de inusitada gravedad. En sus informes financieros anuales los ferrocarriles estatales franceses, españoles o italianos dan pérdidas, pero en sus balances sociales muestran grandes ganancias, configuradas a partir de un servicio seguro, rápido y eficiente. En nuestro país, hay millones de personas que no necesitan que le cuenten como se desenvuelve el ferrocarril urbano. Son los usuarios habituales del servicio. Cada día hacen su propio balance social y sólo registran pérdidas.