Informe SIGEN

La actual gestión busca una mayor transparencia, pero todavía tiene varios asuntos pendientes 

El Instituto Nacional del Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) es un organismo autárquico del Estado, pero hoy parecería funcionar como un ente independiente de la órbita oficial. Su actual directora, Liliana Mazure, asumió en abril de 2008 con la intención de lavar la cara del Incaa. Frenó el otorgamiento de los polémicos subsidios directos a películas (conocidos como 3-J), pero más allá de eso no hizo demasiados cambios. "Todos los créditos y subsidios que se otorgan para películas son revisados por los comités de control que tienen más de 18 personas cada uno. No hay posibilidad de entrega discrecional de fondos", aseguró Mazure en diálogo con LA NACION. También emitió ciertos gestos de buena voluntad y políticas de transparencia como la de subir a Internet la lista de beneficiarios de créditos y subsidios.

Pero la gestión actual sigue padeciendo muchos de los vicios de sus antecesores, Jorge Alvarez y Jorge Coscia, y hay varios puntos oscuros en torno a la actual administración cuyo presupuesto es de 184 millones de pesos para 2009, 34 millones más que en 2008. Entre los cuestionamientos que se le hacen al Incaa desde la Sindicatura General de la Nación (Sigen) y el Ministerio de Economía -que reclama por lo bajo que el instituto del cine vuelva a su órbita y deje de tener autarquía- figuran los siguientes puntos:

* Designación del auditor. Mazure designó este año al ex gerente jurídico del Incaa Francisco Pestanha como síndico interno, pero no le avisó previamente a la Sigen, como se acostumbra. El síndico Carlos Pacios le envió el 27 de marzo último una carta a Mazure, en la que destacó que Pestanha debía nombrarse "previa opinión técnica de la Sigen, la que tendrá carácter no vinculante, pero es un requisito que en esta instancia no ha sido cumplimentado".

* Los viajes al exterior: a los festivales de cine importantes, como el de Cannes o Berlín, viajan comitivas de entre 15 y 20 personas invitadas por el Instituto. El problema es que existe la resolución 46/09 de la Jefatura de Gabinete de febrero de este año, que sólo autoriza los viajes y misiones oficiales al exterior para "las autoridades superiores de los organismos del Estado". El Incaa no parece ajustarse a la norma porque viajaron productores de cine, funcionarios de segunda jerarquía, periodistas, actores y cineastas como invitados. El gerente de Internacionales del Incaa, Bernardo Bergeret, expresó a LA NACION: "Siempre llevamos comitivas chicas en comparación con otros países de Europa". La titular del Incaa considera importante la participación en festivales, para difundir nuestro cine. "La invitación a los festivales sólo incluye el pasaje porque los organizadores del festival se encargan de la estadía y es una forma de promocionar nuestro cine en el mundo", agregó.

* Gastos de publicidad institucional y eventos: fuentes de la Sigen y del Ministerio de Economía advirtieron que la mayor parte de los gastos de publicidad se hacen sin los respectivos procedimientos de compras y licitaciones. Rolando Oreiro, gerente jurídico del Incaa, destacó que la publicidad "sólo tiene la finalidad de lanzar películas y festivales auspiciados por el mismo instituto" y mencionó una resolución interna que le permite al Incaa realizar contratos y compras en forma directa y sin licitación por un importe menor a los $ 100.000. Aunque deberían cumplir con los requisitos de plazos similares a una licitación. Los casos en que hubo una licitación son los pagos por publicidad que con el Canal Encuentro y con Canal 7 que se hicieron por un total de 2 millones de pesos, según informó Oreiro. No obstante, en estos casos en los que hubo llamado a licitación se gastó la mitad del monto presupuestado para publicidad institucional del Incaa.

El Instituto de Cine, que en 2002 dejó de estar bajo el paraguas del Ministerio de Economía y pasó a la órbita de la Jefatura de Gabinete, se sustenta con fondos del impuesto al cine y con aportes del Comfer.