Publicado: 25-04-2015

La Auditoría General de la Nación (AGN) publicó un crítico informe sobre los pasivos ambientales de la empresa minera de Río Turbio YCRT propiedad del Estado. A meses de la puesta en marcha de la usina térmica, el documento expresa la preocupación por la falta de especificación de la empresa sobre el depósito de más de 1.000 toneladas de cenizas que la obra generará diariamente. La promesa energética del Gobierno tiene una extensa lista de observaciones medioambientales que debe remediar.

A 301 kilómetros de la ciudad de Río Gallegos, se encuentra la Cuenca Carbonífera donde desde 1946 opera YCRT, que pasó a manos de privados en los 90 y en 2002 volvió al Estado. Está intervenida por el Gobierno y bajo la órbita del Ministerio de Planificación. La empresa será la responsable de gerenciar y producir el carbón necesario para la "megausina" que garantizará 240 Mw de energía. Es una de las millonarias obras del kirchnerismo en su propia provincia.

La AGN finalizó el año pasado una auditoría sobre la empresa, con preocupantes observaciones. "YCRT no ha diseñado e implementado un plan integral de remediación de pasivos ambientales" es la primera observación.

YCRT se encuentra en un año de transición. En meses, según la promesa del Gobierno, se pondrá en funcionamiento la usina térmica construida por Isolux Corsán con un presupuesto de $ 2.963 millones. A la fecha, el yacimiento produce sólo el 16% del carbón que va a demandarle la usina, que exigirá 112.320 toneladas por mes. El coordinador general informó que YCRT produce 19.008 toneladas mensuales. La intervención de la empresa informó que "la producción diaria se incrementará a medida que se produzcan los avances correspondientes".

Pese a la búsqueda y mejoras de las instalaciones con millonarias inversiones del Planificación (dos programas de $ 8.000 millones), la AGN especifica que no está definido el destino final de las cenizas.

El año pasado, el abogado José Luis Janezak y Eduardo D´Elia, dirigente ambientalista, presentaron un amparo denunciando la falta de especificación del destino de "1.800 toneladas diarias de desechos tóxicos que generará la usina". El organismo nacional recomienda la realización de una nueva auditoría cuando esté operando la usina, a fin de evaluar "su impacto sobre el medio ambiente".

El pasivo ambiental de YCRT es uno de los puntos más preocupantes. Esto ya fue observado por la AGN en 2008, y "a la fecha no han sido regularizados", señala el documento. Pese a la presentación de un Informe de Impacto Ambiental, el mismo sigue sin ser aprobado por la autoridad de aplicación. La Auditoría señala que la envergadura de los pasivos acumulados en el complejo minero, ferroviario y portuario de YCRT "requiere la puesta en marcha de un plan de remediación" y, ante la falta de su saneamiento, la AGN indicó que "persiste el impacto sobre los recursos naturales y el riesgo para la salud de la población".

Los depósitos asignados para baterías y aceites tampoco se sujetan a las normas mínimas de seguridad. "Los tambores presentan pérdidas y sus cierres no son herméticos. Se desconoce el destino del vaciado de las baterías", detalla en las observaciones la AGN.

La falta de almacenamiento de residuos es otra falencia de la minera, aún pese a la licitación realizada en 2013 para la construcción de un patio de residuos peligrosos "sobre todo para equipos transformadores". La Auditoría señaló que esto debe remediarse al igual que la chatarra dispersa (vagones, automotores, vagonetas, locomotoras, arcos metálicos).