El 28 de julio de 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció explícitamente el derecho humano al agua y al saneamiento, reafirmando que un agua potable limpia y el saneamiento son esenciales para la realización de todos los derechos humanos. Hace poco menos de un mes, elauditor.info dio cuenta de una estadística que llama la atención, con motivo de la conmemoración del Día Mundial del Agua.

Datos surgidos de la Plataforma del Agua, una herramienta virtual orientada a contribuir y mejorar las políticas y estrategias en torno al derecho humano en Argentina, indicaban que en la Ciudad de Buenos Aires, el 95% logra acceder, mientras que en Santiago del Estero, sólo el 54% alcanza ese derecho. Otras jurisdicciones que requieren de una “mayor prioridad” en relación a este concepto son Formosa, Tierra del Fuego, Salta y Chaco.

¿Por qué tanta desigualdad? “Todas las provincias del Norte forman lo que se conoce como el Gran Chaco. Allí, las condiciones son consecuencia de la deforestacion y el empeoramiento de calidad del agua local”, explicó Nicolás Wertheimer, CEO de Agua Segura.

En provincias del Norte, esperan con ansias los pozos para poder acceder al agua.

“En la antigüedad, esa zona era un mar, por lo que las napas son saladas, lo que vuelve complejo el acceso al agua. Eso, sumado a falta de infraestructura con poco acceso a agua de red”, agregó.

¿Por qué aparece Tierra del Fuego? “Es una zona cercana a las montañas donde las nubes, que son ríos de agua, generan sus primeros contactos con la tierra y se van mineralizando en su camino hacia el mar. Parece que en el camino hay contaminaciones microbiológicas por aves o incluso es frecuente que los castores generen represas y estanquen el agua”, planteó.

En Buenos Aires, en cambio, Wertheimer reconoció que “se ve muchísimo desarrollo urbano”. Sin embargo, al mismo tiempo “la sobrepoblación y falta de organización urbana lleva al problema clásico de personas hacen pozos de agua a napas superficiales que se contaminan con efluentes”.

En Buenos Aires, el 95% logra acceder al agua, mientras que en Santiago del Estero, sólo lo hace el 54%.

“En cada uno hay un factor social grande como son los asentamientos informales en Buenos Aires o la dispersión que tienen las distintas casa en el norte, por lo que no hay acceso a agua de red ya que es carísimos hacer una distribución a largas distancias por una sola casa”, ejemplificó.

Agua Segura es una empresa social que aborda de manera integral las problemáticas vinculadas al acceso al agua segura en Argentina. Gracias a su proyecto, afirman impactar en la calidad de vida de comunidades enteras y ya son aproximadamente 100.000 las personas beneficiadas.

“Nosotros tenemos una guía muy fuerte donde nos apoyamos, basada en el principio de trabajar en alianza con el sector social, el público y el privado. Dentro de esa línea, el Ministerio del Interior, que tiene también como guía el Plan Nacional de Agua, logró indexar las 100 localidades más vulnerables del país”, destacó Wertheimer.

A partir de eso, guían su acción. “Tratamos de sumar a mesas de trabajo a equipos de los Ministerios, organizaciones locales y, al mismo tiempo, al sector privado productivo de la zona para que forme parte de los proyectos que hacemos”, indicó.

El trabajo consiste en tres actividades principales: encontrar información, organizarla y plantear una potencial solución. Además, tratan de conseguir financiamiento.

Una de las acciones que lleva a cabo la Fundación Agua Segura para llevar agua a distintos puntos del país.

Wertheimer no dejó de mencionar el Objetivo de Desarrollo Sustentable (ODS) N° 6 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que tiene “como primera meta, que todos puedan acceder a aguas seguras”.

La Fundación existe desde 2015. Hoy por hoy, Wertheimer, médico egresado de la Universidad Austral. Tras su experiencia en el Hospital Houssay , de Vicente López, decidió dedicarse de lleno a Agua Segura. “Siento que mi paciente es la sociedad respecto al agua. De hecho, es considerada parte de la prevención primaria de la salud. Descubrí un nuevo paciente, que sería el medio ambiente”, expresó.

¿Hay acciones concretas del sector público para mejorar el acceso al agua? “Veo cada vez más compromiso, pero falta inversión, organización y convocar al sector social a soluciones concretas. De todas formas, se están haciendo acciones. Estamos en algunos proyectos acompañando desde el lado social, junto con otras organizaciones del tercer sector que se comprometieron a ser parte. Necesitamos hacer mucho más. Es difícil se emprendedor en Argentina, si uno no es optimista”, concluye.