Con cuestionamientos, la Auditoría General de la Nación aprobó un informe sobre el impacto y gestión de la emisión del “Bono del Siglo” en el ámbito del Ministerio de Economía -ex Ministerio de Hacienda y Finanzas Públicas-. El período auditado corresponde a 2017-2020. En el documento se detalló que se trató de "un endeudamiento a un plazo exagerado y oneroso para el Estado".

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La segunda reunión de Auditoría de septiembre contó con la participación en la sede de todos sus miembros, con excepción de Javier Fernández y Graciela De la Rosa que se sumaron de manera remota. Durante la jornada se aprobaron distintos informes sobre los estados contables y financieros de programas y organismos del Estado, pero lo más destacado tuvo que ver con un trabajo sobre el impacto y gestión de la emisión del “Bono del Siglo” durante el gobierno macrista.

El informe fue presentado por el auditor general Javier Fernández y, entre las observaciones, se destacó que “la emisión del bono del siglo no estaba contemplada en el programa financiero anual".

 “Se trató de un endeudamiento a un plazo exagerado y oneroso para el Estado", señala el informe de la AGN.

“No se incluyó un análisis de alternativas de colocación y se fijó un endeudamiento oneroso por 100 años. Había otras posibilidades, como avanzar con bonos ya existentes. Tampoco se eligió la moneda ni la tasa de interés recomendada por los bancos”, indicó el trabajo de la AGN. 

El informe finalmente aprobado con disidencia del presidente de AGN y del bloque opositor detalló que “se trató de un endeudamiento a un plazo exagerado y oneroso para el Estado, que se tramitó en un tiempo exiguo sin existir constancia de un análisis técnico adecuado”. 

Voces disidentes en la Auditoría

El tratamiento del informe sobre el “Bono del Siglo” derivó en un debate entre los Auditores Generales. Graciela De la Rosa fue la primera en tomar la palabra luego de la exposición de Fernández. “En 2017, la deuda externa se incrementó en 35 mil millones de dólares. No hubo evaluación previa y eso es gravísimo. Te lo piden hasta para solicitar un préstamo y poner un quiosco”, analizó la Auditora. 

En esa misma línea argumentaron los auditores generales Juan Ignacio Forlón y Gabriel Mihura Estrada, completando así los cuatro votos necesarios para la aprobación del trabajo. 

Del otro lado, se posicionaron Alejandro Nieva, Miguel Ángel Pichetto y el Presidente de la AGN, Jesús Rodríguez. 

“La primera cuestión por la cual disentimos es la necesidad de que debíamos enriquecer las tareas de la Auditoría enviando el trabajo en vistas del auditado. Si bien es optativo para la respectiva comisión el envío en vista, en este caso nos parece muy importante que se haya hecho. Las normas de AGN indican mantener informada a la entidad sobre todos los asuntos relacionados al proceso de control”, indicó Nieva.

En ese sentido, el auditor sugirió que podrían haber aparecido comentarios esclarecedores “para no llegar a conclusiones exageradas”. 

Otras opciones que se descartaron

Por su parte, Miguel Ángel Pichetto recordó que, en aquel momento, cuando era Senador, sostuvo que había otros instrumentos a mano. “Eso no quiere decir que esto sea un hecho irregular. Estaba dentro de las opciones que tenía el Ministerio”, sostuvo el Auditor y en coincidencia con Nieva remarcó que “al ser un informe especial no tiene que tener conclusiones”. 

El último en informar su voto disidente fue Jesús Rodríguez. El Presidente de la AGN se refirió al plazo del “Bono del siglo”, algo subrayado en las observaciones del informe. “Tomar deuda a cien años es algo que ya habían implementado otros estados, como Brasil y México y también en el sector privado. La diferencia es la tasa de interés, que en el caso argentino estuvo por debajo de otros ejemplos”, recalcó.