La Legislatura de Tierra del Fuego aprobó por unanimidad la ley que prohíbe la salmonicultura en la provincia y especialmente en aguas del Canal Beagle. Es una medida catalogada de “histórica” por sus impulsores debido a la protección que supone para el medio ambiente marítimo. Por su parte, funcionarios públicos expresaron su desacuerdo por las consecuencias económicas que la medida ocasiona. 

Ana Di Pangracio, directora ejecutiva adjunta de Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), en comunicación con El Auditor.info expuso y aclaró distintos puntos relacionados a la práctica. “Tierra del Fuego decidió cuidar el ambiente de todos, un lugar de gran belleza con aguas prístinas como el Canal Beagle”, destacó la activista ambiental.

La salmonicultura es una rama de la acuicultura enfocada a la producción de peces de la familia de los salmones. Di Pangracio agregó que "esta práctica tiene graves e irreversibles implicancias sociales, ambientales y económicas”. 

FARN advirtió sobre el abuso de antibióticos, antiparasitarios y otras sustancias químicas implementadas en los salmones.

De esta forma, la abogada especializada en Derecho Ambiental enumeró los principales problemas documentados y asociados a esta industria. En primer lugar, mencionó el desastre que genera el escape de salmónidos, lo que implica la introducción de especies exóticas, desde las jaulas de cultivo al ambiente natural. Los salmones cuando mueren -continuó la directora- son vertidos al océano perturbando y contaminando el ambiente. 

En esta línea, FARN advirtió sobre el abuso de antibióticos, antiparasitarios y otras sustancias químicas implementadas en los salmones. “La acumulación de residuos sólidos y líquidos en el fondo marino, derivada de los alimentos no consumidos, fecas y mortalidad de los salmónidos también contaminan el ambiente”, expuso la representante de la ONG. Asimismo, los residuos también son generados por desechos industriales que las empresas dejan, como jaulas abandonadas, plásticos, boyas y cabos. 

Sumando a esto, la biodiversidad se vio afectada por las interacciones negativas directas e indirectas con mamíferos marinos (ballenas, delfines, lobos marinos) y aves, algunas de estas especies con estados de conservación delicados. Según Di Pangracio, “no se tratan de hechos aislados, ni accidentes. Son características propias, innatas de un modelo de producción”.

Qué dice la normativa

La iniciativa llegó al parlamento fueguino a través del bloque de diputados del Movimiento Popular Fueguino y motivó un amplio debate en comisión.  Fue presentada el 20 de marzo de 2019 por la actual vicegobernadora -en su momento legisladora-, Mónica Urquiza, y el legislador Pablo Villegas.

La ley prohíbe “el cultivo y producción de salmónidos en aguas jurisdiccionales de la provincia” con el objeto de “asegurar la protección, preservación y resguardo de los recursos naturales, los recursos genéticos y los ecosistemas lacustres y marinos” de Tierra del Fuego.

Cuestionamientos a la prohibición

Daniel Schteingart, director del Centro de Estudios para la Producción (CEP XXI) del Ministerio de Desarrollo Productivo, presentó en Twitter datos, información y reflexiones correspondientes a la ley aprobada. En primer lugar, mencionó el contexto en el que “Argentina es importadora de salmón. En los últimos 12 meses se importó salmón por más de USD45 millones, cifra récord para la compra de este pescado”.

Sin embargo, Schteingart basó su argumentación en un informe del 2018 del Centro Interdisciplinario de Estudios en Ciencia, Tecnología e Innovación (CIECTI), "el potencial económico de la acuicultura marina va desde el 12% a más del 100% del PBI argentino (...) La actividad podría tener lugar en un horizonte de tiempo no muy lejano un importantísimo impacto sobre el PBI, el empleo y la generación de divisas". 

En referencia a lo sucedido en Tierra del Fuego, el director de CEP XXI remarcó que “festejar prohibiciones a una actividad productiva no es el camino. Me parece bien discutir cómo regularla, escalas, zonificaciones, pruebas piloto, modos de producción, sin prohibir de cuajo”.

"Prohibir la cría de salmones en Tierra del Fuego fue un error", sostuvo el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas.

Por su parte, Matías Kulfas, ministro de Desarrollo Productivo, afirmó que "prohibir la cría de salmones en Tierra del Fuego fue un error". Asimismo, el funcionario consideró que “no es bueno prohibir una actividad. Hay que regularla, tener muchísimos controles ambientales, zonificar, diferenciar las tecnologías para ver cuáles son las correctas y cuáles no. Y aprender”.

Frente a esta situación, FARN criticó a los funcionarios que cuestionaron la medida con fines de “habilitar zonas de sacrificio para obtener un rédito económico para unos pocos, para intereses corporativos”.

En este sentido, Di Pangracio defendió las objeciones expuestas alegando que “la regulación de una actividad puede incluir la prohibición, sobre todo cuando se trata de proteger el patrimonio natural, cultural, los valores económicos y sociales locales”.

La abogada sostuvo que esto aplica a la salmonicultura porque es “innatamente a gran escala, dañina para el ambiente y sectores que significan miles de puestos de trabajo para la provincia, como el turístico y otros relacionados”.