La Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires (AGCBA) aprobó un informe sobre la gestión 2017 de la Subsecretaría de Promoción Social, perteneciente al Ministerio de Desarrollo Social, en la ejecución del Programa de Externación Asistida (PREASIS). Falta de actualización en los subsidios entregados, pérdida de recursos humanos e inconsistencias en la cantidad de pacientes que se atendieron, son algunos de los hallazgos del organismo de control. 

Desde su creación, a partir del Decreto 608/10, el PREASIS tiene como objetivo promover la integración social y la reinserción familiar, laboral y comunitaria de aquellos pacientes externados de los servicios de salud mental de los hospitales dependientes del Ministerio de Salud del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. 

Sus usuarios son mayores de 18 años, y tienen el alta de internación y domicilio en la CABA. Generalmente, forman parte de familias disfuncionales o, directamente, hay ausencia de las mismas. Por esto último, el programa cuenta con un Centro Social como espacio de intercambio entre pares, con una oferta de actividades que tiene por objeto impulsar la ayuda mutua y la independencia en la resolución de tareas.

En estos centros se ayuda a los pacientes en dos niveles: por un lado, se los acompaña en la organización y gestión de su vida diaria, en la realización de trámites y tratamientos de salud. Por otro lado, se realizan talleres grupales orientados a la prevención y asistencia, con el propósito de evitar la re-internación. Estos tienen diferentes ejes temáticos: artístico, cognitivo, habilidades físicas, salud y autoimagen, manualidades y artesanías.

A medida que avanza la estadía en el PREASIS, los profesionales a cargo van siguiendo su evolución, desde las habilidades hasta el manejo del dinero. Las estimaciones marcan que en un año el usuario puede lograr fortalecer su autonomía y es entonces cuando se comienza a evaluar el alta. 

Debilidades

La AGCBA encontró una serie de falencias en la gestión: “La normativa de creación del Programa define una prestación y una población que son diferentes a la efectivamente brindada y alcanzada”, aseguró el organismo. En este sentido, la Oficina de Gestión Pública y Presupuesto informó una meta anual de 131 personas, pero sólo se atendieron 45. Esto implica un desvío del 66% entre lo planificado y lo efectivamente ejecutado. 

Por otro lado, la Subsecretaría de Políticas Sociales informó que el Programa atendió a 157 personas durante 2017 mientras que la propia Coordinación del mismo dio una cifra de 107 personas.

Irregularidades de contratación

Otras dificultades surgieron en torno al personal. En 2017, la dotación total fue de 26 agentes: 8 pertenecientes propiamente al Programa y 18 a partir de un convenio suscripto entre la Organización Social Civil Karites, y la Dirección General de Niñez y Adolescencia. Sin embargo, no se pudo establecer el vínculo jurídico en el 69% del personal que prestó servicios durante ese año.

Respecto a lo anterior y en respuesta a la nota AGCBA, la Subsecretaría de Promoción Social informó que el PREASIS no contó con Convenios durante el período auditado. En tanto que, de las entrevistas con la Coordinación del Programa surgió el dato de que dos terceras partes de la dotación de personal proviene de la Asociación Civil Karites, a partir del convenio con la Dirección General de Niñez y Adolescencia.

Entre noviembre del 2019 y marzo de 2020, hubo una reducción del 50% del personal propio del Programa y se tuvieron que re-adecuar las áreas.

Además, durante el relevamiento in situ, que se dio entre noviembre del 2019 y marzo de 2020, la Auditoría verificó que hubo una reducción del 50% del personal propio del PREASIS (4 agentes) y como no se dispusieron reemplazos se tuvo que re adecuar el funcionamiento de las áreas. Respecto de las 18 personas sin vínculo legal, en 2019, 12 agentes fueron reemplazados por ingresos nuevos. Por otro lado, hubo 9 agentes no continuaron en el Programa y 3 de ellos no tuvieron reemplazo

Según la AGCBA, las variaciones en la cantidad y calidad del personal resultaron inadecuadas, por el tipo de tarea que desempeñaban y el perfil de la población asistida, lo que aumentó el riesgo de intervenciones fragmentadas, de pérdida de contacto y, por ende, el cumplimiento eficaz de los objetivos del PREASIS.

Es que, para la Auditoría, al ser una actividad orientada a personas que tienen un alto riesgo de desvinculación, la continuidad en los cuidados se constituye como aspecto clave de una atención consistente y eficaz. Los efectos prácticos de la misma es prevenir recaídas de los pacientes y desarrollar relaciones de confianza que permitan acompañar el proceso de integración en forma adecuada. 

Teniendo en cuenta que la organización de PREASIS conlleva tareas de seguimiento, por los resultados obtenidos en el informe, se llegó a la conclusión de que tampoco es posible realizar el seguimiento y monitoreo regular de los pacientes externados, y el programa no puede asumir la contención sostenida y la inclusión de las personas tratadas. 

Circuitos informales

Respecto a las 107 personas atendidas durante 2017, el organismo de control analizó una muestra de 51 usuarios, de los cuales el 83% (43) corresponden a los Hospitales Borda, Moyano, el ex Cenareso, el Argerich y el Penna, con su respectivo Centro de Salud y Acción Comunitaria (CESAC). Si bien 49 casos de los 51 de la muestra corresponden a derivaciones del subsector estatal de salud de la CABA, el informe señala que el Programa no está contemplado formalmente en la red de salud mental, como alternativa/estrategia terapéutica al momento de derivar un paciente en tratamiento. 

Según el informe, la ausencia de articulación no permite conocer la cantidad de beneficiarios potenciales y el nivel de demanda insatisfecha por el PREASIS.

Las derivaciones que se efectúan responden a que “el personal del PREASIS va en busca de su propia demanda”, manteniendo circuitos informales de comunicación con los equipos tratantes de los Hospitales mediante la aplicación Whatsapp y vía correo electrónico, con alcance a los efectores que tienen conocimiento del Programa. Según el informe, la ausencia de canales formales de articulación conlleva el desconocimiento sobre la cantidad de beneficiarios potenciales y el nivel de demanda insatisfecha.

Por otro lado, la AGCBA consideró que la carencia de articulación integral entre los Ministerios de Salud y de Desarrollo Humano y Hábitat genera falta de información en relación a la demanda insatisfecha y restringe la oportunidad de ser gestionada como una verdadera estrategia preventiva.

Subsidios

El informe también hace mención a los subsidios. El Programa brinda dos tipos de ayudas que consisten en una prestación monetaria mensual por beneficiario, no retributiva, intransferible e inembargable, por un período de 18 meses con la posibilidad de extensión por seis meses.

Por un lado el de Revinculación Familiar fue creado por en 2010, con el objeto de contribuir en el proceso de promoción de los lazos entre el paciente y su familia, y favorecer su inclusión en la vida del hogar y la reinserción comunitaria general. El monto mensual otorgado en carácter de prestación era de setecientos pesos ($700). Por otro lado, el de Externación y Reinserción Social, se implemento a partir de 2012 y está destinado a aquellos que posean ingresos insuficientes, para garantizar su independencia habitacional, y carezcan de familiares que puedan brindar acompañamiento y contención habitacional. 

Desde octubre de 2012, ambos subsidios tienen un valor de $900 mensuales. La falta de actualización del monto, manifestó la AGCBA en su informe aprobado a fines del 2020, conlleva una pérdida de su valor adquisitivo, condicionando el cumplimiento eficaz de los objetivos para los cuales fueron creados.