Cada primer sábado de julio se celebra el Día Internacional del Cooperativismo. Cerca de 1000 millones de personas son cooperativistas según datos de la Alianza Cooperativa Internacional. En Argentina, representan el 10% del PBI. En medio de una pandemia, el sector lucha por sobrevivir y resurge como una alternativa para paliar la crisis económica y crear nuevos puestos de trabajo.

Según números del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social, el ente encargado de promover el surgimiento de cooperativas y mutuales, en nuestro país hay 10.540 cooperativas registradas, las cuales juntan más de 18 millones de asociados y tienen en relación de dependencia a más de 80 mil empleados. Los tipos de cooperativas son de servicios, viviendas, crédito, rurales, de trabajo y seguros; en las cuales sus miembros son socios igualitarios.  

“El panorama es complejo y no difiere con lo que le pasa al resto de los argentinos. Nosotros en particular veníamos muy golpeados, en los últimos años el consumo interno estuvo bastante paralizado y eso afectó mucho al cooperativismo. Teníamos la esperanza de que se reactive este año y la pandemia complicó todo”, comentó Christian Miño en comunicación con este medio. Miño es presidente de la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo, que reúne a 80 mil afiliados de 3.500 cooperativas de todo el país.

Cerca de 1000 millones de personas son cooperativistas.

Por su parte, Ramiro Martínez, presidente de la Confederación Argentina de Trabajadores Cooperativos Asociados, expresó: “Quienes realizan actividades que no son esenciales tienen su circuito económico roto, tanto por sus proveedores como por sus clientes”. La Confederación trabaja desde hace cinco años con más de 14 mil miembros.

En medio del aislamiento obligatorio, algunos emprendimientos cooperativos logran reinventarse para poder trabajar. Desde el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) realizaron el Relevamiento Covid para ver "cuáles eran los que producían servicios y productos necesarios para la emergencia y cuáles estaban en condiciones de empezar a producirlos".

"Lo pusimos a disposición del Ministerio de Salud y ya hay un montón de cooperativas produciendo insumos médicos, barbijos, ropa de hospital. Muchas lograron reconvertirse para poder seguir trabajando”, comentó Zaida Chmaruk, vocal del Instituto, desde donde estiman que los sectores que primero se reactivarán serán el textil, producción de alimentos, los vinculados a las obras y la construcción.

Entre las más perjudicadas figuran las cooperativas de trabajo y de servicios. “La razón es que bajó muchísimo la recaudación porque la gente no puede pagar, y ellas siguen debiéndole a sus proveedores”, informó Chmaruk. En la misma línea, Miño agregó: “Hay un daño en los bolsillos de los trabajadores y, además, están las deudas de cada cooperativa que no se pueden medir porque son muy variadas, van desde alquileres y servicios a proveedores”.

Nelson Calandri es miembro de la Cooperativa Luz y Fuerza, de Villa Soto, en la provincia de Córdoba donde trabajan 80 personas. “La atención al público y socios quedó limitada a guardias mínimas. Para contrarrestar eso tuvimos que avanzar en la implementación de herramientas digitales como una plataformas de pago online para que pudieran abonar el servicio, pero de todos modos el índice de morosidad aumentó”, anunció.

Línea 1

Al comienzo de la cuarentena, las cooperativas no fueron incorporadas en las líneas de apoyo económico. “Nos costó mucho que estuvieran incluidas dentro de las políticas de ayuda que el gobierno fue sacando, no por mala voluntad sino por desconocimiento, ya que no tienen la mismas estructura legal que una pyme y no aplicaban a los apoyos que salían. Pero pudimos solucionarlo”, comentó Chmaruk. 

"El cooperativismo tiene una herramienta muy importante para considerar la salida de esta crisis" (Chmaruk)

Luego de tres meses de aislamiento se reactivó, a mitad del mes de junio, el antiguo subsidio Línea 1, después de que el Ministerio de Trabajo se reuniera con autoridades del INAES y diferentes actores del cooperativismo. Mediante la Resolución 301/2020, se instituyó una ayuda salarial repartida en cuatro meses, dos iniciales de $6.500 y otros dos de $16.500 para los socios trabajadores. El mismo beneficiará a 20 mil asociados y 800 cooperativas.

“Es la primera vez que se hace un reconocimiento al sector de esta manera”, señaló Miño. “Para muchos es un salvavidas muy grandes en medio de esta situación. Y más allá del apoyo económico, es un reconocimiento a los trabajadores organizados en cooperativas. Esto nos marca un punto de inflexión para con el cooperativismo de trabajo y nos plantea un desafío para lo que viene”, celebró Martinez.

Lo que viene es incierto, pero en algo coinciden todos: el cooperativismo es una alternativa a la crisis que se asoma desde hace varios años. “Su magnitud no solo es numérica, cientos de pueblos y ciudades tienen electricidad, gas, agua, teléfono o internet gracias a una cooperativa y miles de trabajadores llevan día a día el pan a sus familias. Pero más allá de lo que es en cuanto a su implicancia en la vida cotidiana, su importancia radica en sus valores y principios. La solidaridad es la fuerza que nos impulsa”, aseveró Cecilia Ratovicius, una de las organizadoras de la mateada a distancia que se preparó para festejar de manera online su día.

“Estamos seguros que desde la economía social y el cooperativismo tenemos una herramienta muy importante para considerar la salida de esta crisis. Queremos ser el tercer motor de la economía, como un actor que realmente puede movilizar, no solo en términos cuantitativos económicos, sino también para pensar otra forma de desarrollarnos, de vincularnos socialmente, otro tipo de relaciones laborales. Está claro que el modo de producción dominante en el mundo no nos sirve”, remarcó Chmaruk. 

En 1855 abrió sus puertas la primera cooperativa del país, la Panadería del Pueblo, en la ciudad de Paraná. “A finales del Siglo XIX, con la inmigración surgieron las mutuales y cooperativas agropecuarias. Para principios del Siglo XX ya existían las de consumo, generadas por los propios productores que se agrupaban. En la década del 20 tenemos las primeras experiencias de cooperativismo en servicios públicos y más adelante, las de trabajo. Entre los años 40 y 50 comienzan las Federaciones y el movimiento se fortalece”, explica Gustavo Alberto Sosa, abogado y especialista en la materia.

“Es un sector muy amplio con muchas realidades. Las cooperativas hacen al desarrollo local. Hoy hay un escenario auspicioso: se visibiliza en muchos discursos políticos la mención a las cooperativas como un potencial para la resolución de muchas problemáticas, incluso para proyectos para la pospandemia. Estamos ante una revalorización”, enfatizó Sosa.

Las características que vuelven importante a estas economías sociales para sus comunidades son muchas, pero para Sosa lo fundamental es que “son empresas de base social centradas en las personas y con una fuerte mirada local. No se deslocalizan. Es difícil encontrar otras organizaciones así. Son ahora las más recurridas por la pandemia, porque están ahí cuando se las necesita. Son las que mañana se pueden sentar con el municipio a pensar agendas de políticas de generación de trabajo local”.

“La salida siempre es colectiva”, resaltó Silvia de la Cooperativa de Diseño. “Creemos que es fundamental formar redes, sobre todo en momento de crisis. Esta es una forma de construcción más justa y solidaria. Ser cooperativa no es solo una forma jurídica si no que propone valores centrados en las personas, en la forma de construir y vincularse a la hora de resolver una necesidad común”, finalizó. 

Control

La Auditoría General de la Nación auditó la gestión del INAES, en el periodo 2011-2012, y observó rendiciones de cuentas incompletas y comprobantes de gastos rechazados. También encontró expedientes que no tenían descripción del uso del dinero o faltaba la aclaración de los firmantes. Es el único informe aprobado hasta el momento sobre el organismo.