Las industrias culturales han sido perjudicadas como nunca antes por los efectos de la pandemia. Las restricciones hicieron que las actividades que se desarrollan sobre todo en lugares cerrados, sean las primeras en cerrar y las últimas en abrir dejando sin trabajo a millones de personas en el mundo.

Según un informe publicado por la UNESCO titulado "Las industrias culturales y creativas frente a la Covid-19. Panorama del impacto económico", se estima que el año pasado hubo en el mundo una pérdida de 750.000 millones de dólares en el valor añadido bruto (VAB) del sector comparado a 2019. Esa cantidad de dinero es el equivalente al 1% del PIB nominal mundial de 2019. 

Esta caída dramática de las industrias culturales y creativas ha dejado, de acuerdo al estudio, a más de 10 millones de personas en el mundo sin trabajo durante el 2020. 

En el informe se destaca que estos números no llegan a representar todo el efecto de la caída de la industria debido a que también se vieron perjudicados muchos otros sectores vinculados directamente a las diferentes actividades, por lo que las pérdidas son mucho más grandes.

Los independientes, los más afectados

Los autónomos y trabajadores por cuenta propia han sido los más perjudicados por la pandemia entre las distintas industrias culturales.  

Si bien se trata de un sector de muy difícil medición por la informalidad en la que se desarrolla, un estudio anterior hecho por UNESCO, BID, SEGIB Y OEI centrado en América Latina indica que el 64% de los autónomos en las industrias culturales perdieron más del 80 % de sus ingresos en 2020.

La crisis en números

Del informe, basado en estudios previos realizados por UNESCO junto a otros organismos en distintos países de cada uno de los continentes, se estima que el 90% de los museos estuvieron cerrados temporalmente y el 13% podría enfrentarse a un cierre permanente. Algo similar ocurre con las salas teatrales.

Un tercio de las bienales de arte fueron canceladas y más del 50% se celebraron de forma virtual. Más de la mitad de las ferias internacionales del libro fueron pospuestas durante el 2020 y algunas hechas en formato virtual.

Cerca 60% de la producción con guión en la televisión fue aplazada y el 65% de la cinematográfica suspendida. La proyección de cine, como experiencia inherentemente física, se ha visto diezmada.

En tanto, muchos organismos de radiodifusión observaron un aumento positivo de las calificaciones de su producción durante los primeros meses de la pandemia, en especial en las noticias, aunque en algunos países la visualización de la televisión ha disminuido ante el consumo de otros contenidos.

En Sudamérica, se calcula que, entre julio y septiembre de 2020, el 55% de los trabajadores de las industrias culturales y creativas experimentaron una disminución de los ingresos de más del 80%.

La recuperación, ¿está cerca?

En el mundo, las respuestas de salud pública para contener la pandemia por parte de la mayoría de los estados han sido restricciones para los encuentros sociales y limitaciones de los viajes. Dos medidas que directamente afectaron a las industrias culturales. 

La UNESCO concluye que el impacto negativo en las industrias culturales empeora a medida que las restricciones contra el covid-19 se vuelven más estrictas. “Cuanto más tiempo se retrase la recuperación de [las actividades artísticas], más se verán afectadas de forma duradera”, se manifiesta en el informe.

En experiencias culturales donde la presencia física y la interacción social es necesaria, los efectos de la pandemia fueron más devastadores.

Si la recuperación cultural no se logra en un corto plazo, cada vez más trabajadores desempleados buscarán empleo en otros sectores y saldrán por completo del mercado laboral. "Esto representará una disminución duradera de las competencias y conocimientos del sector", señala el informe.

La transformación digital 

Ante la magnitud del impacto del covid-19 en las industrias culturales y creativas, se intensificó el consumo y producción de contenidos culturales digitales. Este es precisamente el desafío que los nuevos servicios mundiales de streaming plantean a los organismos de radiodifusión y a las redes de televisión de pago establecidos. 

Según el informe, “la importante consolidación entre los medios establecidos y los conglomerados de telecomunicaciones ha estado impulsando la reestructuración de la industria, mientras todos los demás luchan por competir con Netflix, Amazon, TenCent y Disney (Pogorel y Preta, 2020). La trayectoria va en este sentido. No habrá vuelta atrás a un mundo previo al streaming”.

¿Qué pasa en Argentina?

El último informe publicado por el Sistema de Información Cultural de la Argentina midió el impacto de las medidas para contener el covid-19 durante el primer semestre de 2020.

Las industrias culturales figuran como el tercer sector de la economía más perjudicado, después de los hoteles y restaurantes y la construcción. Se vieron afectadas con la caída del 27% del Valor Agregado Bruto (de $15.006.582 registrados en el 2º trimestre de 2020 pasó a $10.964.486 en el 2º trimestre de 2021). 

Entre las industrias más perjudicadas están el cine (-81% de actividad), shows en vivo (-81%), las artes escénicas (-81%) y los museos (-94%).

Entre las industrias más golpeadas están el cine (-81% de actividad), shows en vivo (-81%), las artes escénicas (-81%) y patrimonio material como museos (-94%). Por otro lado, en los sectores declarados servicios esenciales, donde el consumo es más inflexible a las variaciones de ingresos, como la TV y la radio, el nivel de actividad prácticamente no presentó variaciones interanuales.

Sobre los servicios audiovisuales digitales, el informe indica que registraron un aumento del 8% durante el segundo trimestre de 2020. Y que se impulsaron iniciativas como Cervantes On Line y Cine.ar, entre otros.

Las últimas medidas paliativas

El Ministerio de Cultura de la Nación y el Banco de la Nación Argentina lanzaron el Primer Consejo Consultivo de las industrias culturales del país. La iniciativa fue pensada para reactivar el sector y su desarrollo.

Las líneas de trabajo apuntan a reforzar el vínculo entre el Banco Nación y las PyMEs que forman parte de las industrias culturales, además de profundizar el diálogo con las cámaras empresarias, federaciones y empresas, para analizar diferentes propuestas que ayuden a recuperar la actividad cultural y la creación de empleo en el sector.