Participación ciudadana, digitalización, medio ambiente y género fueron algunos de los temas sobre los que reflexionó María del Carmen Sabugal, secretaria de Modernización del Tribunal de Cuentas de la provincia de Buenos Aires, en charla con El Auditor.info en el marco del ciclo de entrevistas Mujeres en el Control. 

-¿Cómo fueron tus inicios?

- Mi carrera es bastante extensa, tengo 36 años de desarrollo profesional en el Tribunal de Cuentas de la provincia de Buenos Aires. Durante 27 años me desempeñé en tareas de control y auditoría y en 2013 me ofrecieron el cargo de la secretaría de Modernización del Tribunal, desafío que acepté. Construí mi camino a través de una fuerte convicción de que el empleo público tiene que estar signado por la vocación de servicio. 

Edifiqué mi profesión desde la capacitación y el compromiso. Egresé de la Maestría de Auditoría Gubernamental de la Universidad Nacional de San Martin, lo cual me preparó para asumir este desafío. Durante mi trayectoria, las cuestiones de género no obstaculizaron ni facilitaron el acceso a puestos de mayor nivel. Un factor importante fue que trabajé durante 27 años con la única autoridad mujer que tenía el organismo, en un cuerpo colegiado de cinco miembros, de manera que las cuestiones de género nunca fueron un tema de discusión. Nunca me sentí discriminada, por el contrario se apreciaba el desempeño e idoneidad y haber apostado fuertemente a la capacitación y a demostrar resultados fueron muy valorados. Si bien, en general, una podía percibir que las mujeres eran llamadas a ocupar cargos relacionados a tareas más operativas y los hombres a los ámbitos de decisión, desde hace años la situación es distinta y las mujeres hemos accedido a ocupar cargos jerárquicos superiores.

- ¿Cómo es tu trabajo actual, qué hacen desde el área?

- La Secretaría de Modernización del Tribunal se creó en 2011 y fue incorporando funciones a medida que se percibían mayores demandas. La secretaría, originalmente, gestionaba el sistema de calidad y la relación con los Organismos Multilaterales de Crédito, especialmente con el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial. Luego se fueron ampliando las funciones a la coordinación del proceso de elaboración de los planes estratégicos institucionales, el seguimiento y monitoreo de las acciones tendientes al logro de los resultados programados. 

A partir del ingreso del tribunal a la Organización Latinoamericana y del Caribe de Entidades Fiscalizadoras Superiores (OLACEFS), y la definición de objetivos estratégicos por parte de las autoridades, coordinamos las acciones para alinear los procesos de auditoría a las normas internacionales, se amplió la esfera de control para dar cabida a las auditorías de desempeño, incluyendo los enfoques en sistemas y ambientales, concebidos como un nuevo proceso misional del organismo.

Desde 2015 venimos desarrollando este tipo de auditorías de manera regular y con muy buenos resultados. Incluyendo algunas auditorías coordinadas con la OLACEFS. Asimismo, en la Secretaría de Modernización nos encontramos trabajando fuertemente en el proceso de digitalización integral de los procesos misionales, mediante el desarrollo del sistema de gestión documental para las auditorías y proceso de estudio de cuentas y el expediente digital.

- ¿Es posible incluir perspectiva de género a la hora de controlar desde el Tribunal bonaerense?

- Si, sin dudas. La cuestión de género está presente hoy en la agenda pública. Nace a partir de una problemática y una demanda social. En la medida en que esto escala a las políticas públicas, las políticas tienen que producir resultados. Y para eso tienen que asignar recursos y ejecutar gastos con el fin de producir resultados e impactos en la sociedad. Aún en aquellos como los tribunales de cuentas que tienen un mandato muy sesgado a las cuestion de cumpliemiento legal y cuestiones financieras, hay un espacio mediante las herramientas de auditoría, donde se puede dar cabida a la mirada de género, y sobre todo cuando se ejecutan Auditorías de Desempeño. 

Se trata de ver que los programas y políticas que se generan desde el Estado se traduzcan en acciones concretas de la gestión. Y desde allí la mirada especializada del tribunal o de cualquier organismo de control es fundamental. El control sobre estas políticas es necesario para que realmente se consoliden en la efectiva protección de derechos y se internalicen en la cultura de las organizaciones. Hay herramientas para poder hacer nuestro trabajo de control con visión de género. No se puede postergar más.

- ¿Tienen espacios de debate o reflexión dentro de los organismos, capacitaciones, fomentadas por la Ley Micaela o de iniciativa propia?

- Un aspecto muy positivo, que tracciona el incluir la perspectiva de género a la propia gestión y al enfoque de control, fue que a partir de las capacitaciones de la Ley Micaela, promovido por el Ministerio de Mujeres, Politicas de Género y Diversidad Sexual en la provincia, la normativa ordenó la creación de equipos interdisciplinarios en toda la Administración. En el Tribunal de Cuentas se conformó un equipo de 10 mujeres cuya misión principal es operativizar la licencia para mujeres víctimas de violencia, sin perjuicio de ello, el equipo asumió otras actividades como trabajar en la sensibilización y capacitación en temáticas de género incluyendo la identificación de situaciones de violencia laboral. Así se brinda un espacio para contener y escuchar la voz de las mujeres.

Este es un punto de inicio muy importante de un proceso que debería ser continuado con herramientas legales o con la consideración de la perspectiva de género en los procedimientos de gestión, como para que esta cuestión vaya permeando en lo que es la cultura organizacional y se naturalice. Es muy positivo el momento que estamos transitando por cuanto va a contribuir con avances en el trabajo sobre la igualdad de participación de la mujer en los organismos. 

Considero que aun la participación de las mujeres en los organismos de control no es homogénea y responde a que si bien hay mayor participación de la mujer en los mandos medios, en los cargos superiores y de conducción, empieza a disminuir. En nuestro caso, no escapa a esa generalidad, en los niveles más operativos la participación de la mujer llega al 60%, y en el nivel del personal jerárquico superior dicha participación disminuye a un 36%. Si bien en este ámbito la participación femenina fue incrementándose, en los últimos años aun no es igualitaria y a nivel directivo se registra cero participación, ya que el Cuerpo Colegiado está integrado solo por hombres. Ese lugar que había ganado una mujer durante tantos años se perdió en la última renovación de autoridades en 2018.

- ¿Cuáles son los desafíos a futuro en materia de digitalización, género y ambiente?

- Creo que los organismos de control tienen que trabajar fuertemente en fortalecer su gobernanza. Dotarlos de estructuras adecuadas para sostener estos cambios. Son desafíos que hay que encarar en vistas a tener organismos de control fuertes. En ese sentido tienen mucho que hacer en cuanto a tratar de convencer a los poderes ejecutivos de que les otorguen los presupuestos necesarios para ejercer una adecuado control. Las limitaciones presupuestarias ralentizan todos los procesos de modernización o fortalecimiento. 

Otro desafío es pensar en una función de control que sirva a la sociedad. Dar lugar a la participación ciudadana en los procesos de control y auditoría para poder auditar las cuestiones relevantes para el ciudadano, escuchar su opinión. Es un desafío que no podemos postergar. Una buena labor del control y sus resultados comunicados a la sociedad promueve el control social. El control social es sano para la democracia, tenemos que ir por ese camino.