Marita Olivarez tiene una amplia trayectoria en el control público, particularmente en la Auditoría General de la Ciudad, y actualmente es auditora interna titular del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. En una charla con El Auditor.info dialogó sobre su profesión, los controles internos y cambios necesarios a futuro en los organismos de control.

- ¿Cómo fue tu recorrido profesional hasta llegar a la Auditoría Interna?

- Ser arquitecta y entrar en la Auditoría porteña en el momento inicial de su creación fue el primer desafío a afrontar, ya sea por mi propia formación orientada a la práctica liberal (en FADU el estudio de la legalidad pasa por la ética profesional) y también por el dominio preexistente de otras profesiones como la del contador/a y abogado/a claramente más identificadas en la evaluación de las políticas públicas. ¿Cómo otra profesión que no sea abogado o contador empieza en el mundo del control? ¿Qué aporte le pueden dar las carreras técnicas, como la mía, al control que se define como interdisciplinario? Así fue que mis primeros pasos tuvieron que ver con la construcción y valorización de “lo técnico” en los procesos evaluativos del control público y a su vez, de fortalecerme profesionalmente en los aspectos que hacen a la integralidad de las políticas públicas cuando hablamos de eficiencia, eficacia, economía, transparencia y desarrollo sostenible.  

Por ejemplo, evaluar proyectos vinculados a la construcción de viviendas puede abarcar solamente la legalidad de los procesos hasta la técnica y el control de su construcción, la satisfacción de las necesidades de sus destinatarios, el acceso a otros derechos que hacen al hábitat y al habitar la ciudad. Y para esto, la mirada que provienen de otras especificidades como de la arquitectura, sociología, ingeniería o ambientales es fundamental y por ello es importante seguir incorporando otras profesiones que puedan enriquecer la tarea del control.

- ¿Cuál es la diferencia entre el control interno y el externo?

- Ambos controles son ex post, sin embargo, en el control interno se realizan otras actividades e informes que lo vinculan más directamente con quienes gestionan. La tarea de prevención cobra mayor relevancia a partir de informes técnicos que se elaboran, por ejemplo, en el momento de diseño de procesos, programas, en este sentido es un control colaborativo y concomitante que permite el fortalecimiento de la gestión de manera más directa. En este momento, el cupo en la Unidad de Auditoría Interna en la que me desempeño está conformado por diez trabajadores en total de los cuales el 70% somos mujeres.

- ¿Cuál es la importancia de tener perspectiva de género a la hora de auditar? 

- Si las políticas públicas son para todos y todas sin distinción de edad, ni de sexualidad, ni de lugar de origen y/o pertenencia, incorporar la perspectiva de género en las auditorías implica justamente construir esa mirada que permita introducir, en cada caso, los criterios necesarios para fortalecer esa condición. Idéntica situación se da en el campo de la “sostenibilidad”. Esta construcción de mirada es colectiva e interdisciplinaria. El desafío es poder construir una mirada transversal de los aspectos que hacen a la perspectiva de género y de desarrollo sostenible.

-¿Cómo se pueden realizar auditorías internas con perspectiva de género?

-Siempre que la política pública esté destinada a las personas, se puede incorporar la perspectiva de género. Las preguntas, entre otras, serán ¿para quiénes? ¿De qué manera? Asequible, accesible, con equidad, son palabras que cobran materialidad y hacen a la tangibilidad de la perspectiva de género.

- ¿Se está haciendo?

- Nosotros lo hacemos en el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. Iniciamos un proceso donde toda esta gestión tiene esta mirada, todos los programas ya nacen en su diseño con criterios de elegibilidad relacionados con la perspectiva de género. El Ministerio de Ambiente tiene un ciclo de charlas permanentes de Ambiente y Género que se da cada quince días por el canal de youtube oficial. El tema está en la mesa, habrá que ver con el tiempo el impacto que estas políticas tienen. 

- ¿Hay algo que se pueda mejorar para que las oportunidades se equiparen?

- Creo que en el mundo del control hay una doble condición a mejorar, que puede ser la del género pero también la de la incorporación de profesiones que garanticen la interdisciplinariedad en la evaluaciones tanto como las nuevas tecnologías y herramientas aplicadas para lograr un control más eficiente, eficaz y oportuno. 

- ¿Cuáles son los desafíos futuros?

- Los organismos de control tienen el desafío de cambiar las maneras de auditar. Colegas míos han desarrollado más de un paper mostrando cómo la pandemia nos movilizó y necesariamente hizo que se activaran mecanismos para que el control pudiera efectuarse y de mejor manera. El control para que sea efectivo tiene que ser oportuno. Esa oportunidad debe reescribirse y generar instrumentos que la posibiliten.