¿Cómo será el trabajo del mañana? ¿Cuántos nuevos empleos se crearán y cuántos se perderán? ¿Cuáles serán las profesiones del futuro? La pandemia cambió los hábitos laborales y aceleró un proceso que venían registrando pocas empresas, sobre todo las vinculadas a las comunicaciones y la tecnología: el teletrabajo. 

La migración de las tareas de la oficina a las casas representó varios beneficios, aunque también algunas desventajas, para trabajadores, empresarios o representantes de organismos estatales. Con el fin de regular y contemplar el trabajo a distancia, el año pasado el Congreso de la Nación sancionó el “Régimen Legal del Contrato de Teletrabajo”, dándole un marco normativo a la nueva modalidad. 

Beneficios y desventajas del trabajo remoto

En lo que refiere a las empresas, el trabajo remoto reflejó una reducción de costos. Al tener menos riesgos de accidentes laborales, porque sus empleados no debían trasladarse, y eliminar los gastos que significa la presencia de trabajadores en un mismo espacio durante largas jornadas, el dinero invertido fue mucho menor. Varias empresas se encontraron con que la migración a la virtualidad aumentó la productividad de sus empleados.

Para los trabajadores, el paso a esa modalidad resultó beneficioso porque estuvieron más tiempo en sus casas y no debieron movilizarse. Ahorraron en viáticos o en comer afuera, pero debieron costearse la luz, el gas y el servicio de internet. Varios fueron los desafíos a afrontar. Además de reorganizar las tareas domésticas, en los hogares con niños y adolescentes se debieron incorporar las clases virtuales y el acompañamiento a los más chicos de la familia. Y en la mayoría de los casos, esa tarea quedó en manos de las mujeres adultas.

Sin embargo, según un informe realizado por UNICEF en abril del año pasado y publicado por CIPPEC, "durante la pandemia, los varones disminuyeron su dedicación proporcional en las actividades domésticas, tanto en los hogares con jefa mujer como en aquellos con jefe varón”.

Con las restricciones sanitarias, muchas personas se vieron obligadas a adaptarse al teletrabajo con poco tiempo de anticipación. Uno de los desafíos fue el acceso a los dispositivos y la conexión a la red. Algunas empresas proveyeron de computadoras a sus empleados, aunque esto no se registró en todos los casos. Las reuniones comenzaron a desarrollarse por plataformas como Zoom o Google Meet, las jornadas generalmente se hicieron más extensas y hubo demandas de tareas por fuera de los tiempos acordados.

Además, el trabajo comenzó a ejecutarse en los espacios comunes de las casas, junto al resto de la familia, con hijos en clases virtuales, no siempre con todo el equipamiento necesario, y en condiciones poco óptimas y saludables.  

Evolución del teletrabajo durante 2020

El Centro de Estudios para la Producción (CEP XXI) publicó recientemente un estudio en el que evalúa el impacto del traspaso a la virtualidad de muchos trabajadores al comparar el trabajo remoto durante el primer trimestre 2020, aún sin pandemia, con el segundo y el tercero del mismo año. 

Según los datos arrojados por la Encuesta Permanente de Hogares, reflejados en el informe del CEP, en el segundo trimestre de 2020 el 13,6 % de las y los ocupados (1,43 millones de personas en 31 aglomerados urbanos) realizaron sus tareas de forma remota. En el tercer trimestre, esta proporción se redujo al 12,9 % (1,36 millones de personas). A su vez, esta porción de los ocupados representó el 59,1 % de quienes realizaron sus tareas desde sus hogares y el 49,4 % de quienes utilizaron herramientas informáticas en sus ocupaciones.

El estudio indicó que el trabajo remoto es una modalidad que en la actual estructura económica argentina se corresponde mayormente con actividades terciarias: el 90,2 % del total de la ocupación remota corresponde a cinco sectores de servicios.

Fuente: CEP - “Evolución del trabajo remoto en argentina desde la pandemia” en base a datos EPH

Además indagó sobre la incidencia del teletrabajo en relación al nivel educativo. Entre los más beneficiados por la regulación del teletrabajo están los trabajadores con los niveles educativos más altos, debido a que son quienes más han adoptado esta alternativa durante la pandemia.

Fuente: CEP - “Evolución del trabajo remoto en argentina desde la pandemia” en base a datos EPH

¿Qué establece el régimen legal del contrato de teletrabajo?

El Régimen Legal del Contrato de Teletrabajo, establecido por la Ley 27.555 entró en vigencia el 1 de abril de 2021. La norma indica que el trabajador puede decidir continuar sus tareas en el establecimiento más cercano del empleador o donde prestaba sus tareas antes del teletrabajo, aunque debe ser un pedido fundado. Por su parte, el empleador está obligado a garantizar un lugar físico donde los trabajadores para que, en caso de así requerirlo, puedan realizar sus tareas. La salvedad en este punto de la ley son los contratos que, desde su inicio, se establecen como teletrabajo. En estos casos, no podrán ser reversibles salvo que el convenio colectivo de trabajo así lo establezca.

La ley también manifiesta el derecho a no permanecer conectado a los dispositivos laborales fuera de la jornada pautada o durante las licencias. El empleador no puede exigir al trabajador que haga tareas ni enviarle comunicaciones fuera del horario laboral. Si llegase a existir alguna razón que así lo requiera, deberá ser comunicado. Tampoco se permite ofrecer incentivos para que los trabajadores y trabajadoras dejen de ejercer este derecho. 

En relación a las tareas de cuidado, establece que quienes se encuentren dentro de este régimen, tienen derecho a horarios compatibles con las mismas cuando deban cuidar a personas menores de 13 años, personas con discapacidad o adultos mayores que conviven con ellas y necesitan asistencia específica. Quienes las realizan deben comunicar en qué horarios las hacen. Se considera que si el empleador no respeta este derecho, comete una discriminación.

La pandemia nos obligó a pensar nuevas formas de trabajar, a implementar otras regulaciones para el ámbito laboral y acelerar un proceso hacia la virtualidad. Quedan muchos interrogantes abiertos. Hasta ahora, la legislación sólo contempla a quienes están dentro del marco de la ley de contrato de trabajo y deja afuera a empleados públicos (a pesar de que hubo decretos regulatorios para este caso), por ejemplo.

Quedan todavía muchos debates sobre los regímenes laborales, discutir nuevos plazos de trabajo, la extensión de licencias, el acceso a dispositivo y recursos, aspectos que favorezcan el desarrollo productivo y procuren una legislación que garantice un sistema justo y sustentable.