¿Vuelven las clases en la provincia de Buenos Aires? El Auditor.info dialogó con Diego Julio Martínez, politólogo e integrante del Consejo General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires sobre el panorama educativo en el territorio bonaerense. “No hay continuidad pedagógica”, adelantó el consejero.

“La vuelta no está planificada. En la provincia nadie dice nada, no hay hipótesis ni estrategias. Falta certidumbre, que es lo que hoy se necesita. Esta no es una situación fácil para ningún ministro, pero se tienen que brindar certezas. Salieron documentos de trabajo sin normativas, sin especificidad, sin decir cómo vamos a calificar a los alumnos. La incertidumbre baja los brazos de los equipos de docentes”, expresó Martinez.

En la provincia de Buenos Aires hay más de 4 millones de alumnos, entre instituciones secundarias y primarias, públicas y privadas. Con la pandemia las clases pasaron a ser virtuales, pero con distinta conectividad: el 50% lo hizo a través de datos móviles, el 45% se conectó a alguna red fija y un 5% no logró hacerlo. El panorama educativo, para el politólogo, es muy complejo: "Todos entendimos la cuarentena, en marzo, como una medida que nos permitía ir planeando estrategias. Pero ahora estamos ante un problema mucho más grande, porque nunca se preguntaron qué pasaba si no podían volver las clases. El gran error es que no se plantearon hipótesis de trabajo”.

"Hace falta un gran acuerdo educativo con perspectiva a largo plazo", afirmó Martínez.

“Tenemos que planificar el recupero de la presencialidad gradual en donde se puede y donde no, ya habrá oportunidad para recuperar esos contenidos. Hay que pensar políticas diferenciadas según cada contexto, estrategias para recuperar el vínculo, empezar a diseñar formatos, repensar cómo seguimos. Ya debería haber un plan en marcha”, afirmó Martínez, quien además se preguntó: “¿No podemos abrir las escuelas un día a la semana para que se reúna el director con sus docentes? La educación debería ser un servicio esencial en este momento”.

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Según estimaciones de Unicef, para diciembre de este año, el porcentaje de niños y niñas pobres alcanzaría el 62,9%. “Los números son alarmantes y la escuela es el espacio social más importante que tienen algunas familias. Por eso tiene que estar abierta para seguir asistiendo y brindando apoyo a la comunidad, con protocolos, con los ciudadados necesarios”, apuntó Martínez.

Las consecuencias son varias. Siguiendo al consejero, “es un bache educativo que genera distintos problemas. Por un lado, hay que pensar en la unidad pedagógica de primer y segundo grado. El primer año de clases es muy importante, se producen desafíos claves que marcan la trayectoria escolar. En nivel primario no hay repitencia ni abandono, el 98,5% de nuestros alumnos en la provincia terminan la primaria. ”.

El otra situación está en el nivel secundario, donde según Martínez, el 50% de la matrícula de la provincia tiene algún problema: repite, abandona o tiene dificultades. "Es necesario poner el foco en las transiciones, en los chicos que pasan al secundario. Los vínculos fueron sostenidos por la voluntad de docentes y maestros, pero sin guías de las autoridades. Tenemos que empezar a pensar cómo los volvemos a recuperar”, agregó.

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“La pandemia vino a ratificar las desigualdades preexistentes. No todos tienen acceso a la tecnología, no todas las escuelas tienen infraestructura, no todos los docentes se tomaron de la misma manera este desafío. En este contexto, es necesario tener un diagnóstico y estrategias diferenciadas, porque en cada escuela pasaron cosas diferentes, incluso en las mismas localidades”, explicó Martinez. 

Con el aislamiento obligatorio Internet se volvió un servicio fundamental. “De las 12 mil escuelas de la provincia, solo restan conectar a 4 mil. Gran parte del avance lo hicimos con la gestión anterior, con quien apostamos a la conectividad en las instituciones educativas”, enunció Martínez, para quien la modalidad virtual llegó para quedarse: “son herramientas interesantes, que ya estaban con nosotros pero ahora descubrimos que funciona”.

Para concluir, el politólogo llamó a recuperar el sentido de la equidad como gran desafío. "Para esto se requieren estrategias acertadas que permitan darle a los alumnos lo que no están teniendo en sus casas. Pero si no tenemos un diagnóstico, si no sabemos lo que pasa, es muy difícil revertirlo.  Hace falta un gran acuerdo educativo con perspectiva a largo plazo”, finalizó.