Escuela de Vecinos, el programa que promueve Fundación Éforo, culminó con la presentación de estudiantes de distintos colegios secundarios de iniciativas vinculadas al ambiente en la Legislatura porteña. Los jóvenes realizaron capacitaciones, debates, encuestas, charlas y trabajo de campo para poder elaborar las iniciativas presentadas.

Los legisladores Gustavo Mola, Maia Daer, Lucio Lapeña y Gimena Villafruela escucharon y se interesaron por las propuestas de participación ciudadana.  “Los jóvenes fueron el puente humano entre los legisladores y los recuperadores urbanos”, sostuvo Federico Recagno, presidente de Éforo, quien además agregó que "si se juntan el trabajo y lo legislativo se puede discutir una Ley de Envases eficaz para poner de moda el verbo desplastificar".

“Se puede discutir una Ley de Envases eficaz para poner de moda el verbo desplastificar”, propuso Federico Recagno.

Por su parte, la vicepresidenta de Éforo, Carla Pitiot especificó que las y los estudiantes investigaron, compartieron experiencias y se involucraron con dedicación a estudiar el tópico asignado. Además, indicó que “el resultado obtenido se refleja cuando a los jóvenes se les da la posibilidad y el acompañamiento para involucrarse y generar sus propias iniciativas, interpelando y debatiendo lo que consideran que se debe modificar para vivir en la ciudad que todos anhelamos; comprendiendo el valor del compromiso ciudadano para hoy y para el futuro”. 

También, agregó que ”la participación ciudadana es clave en nuestra sociedad y fomentarla en los más jóvenes como lo hace el programa Escuela de Vecinos contribuye a fortalecer la democracia".

Apertura de sesión

Este año se conmemoran los 40 años de la vuelta a la democracia por lo que los conductores del evento, Federico Recagno y Agustina Lenzi, seleccionaron ese número de asiento para izar la bandera que inició la sesión plenaria.

“La participación ciudadana es clave en nuestra sociedad y contribuye a fortalecer la democracia”, reforzó Carla Pitiot.

Uno de los estudiantes que fue parte de la 15ª generación de Escuela de Vecinos explicó a los legisladores presentes cuáles fueron las características del trabajo de campo realizado y los motivos que llevaron a confeccionar esas iniciativas. A continuación, se visualizó un video con experiencias de lo que fue el proceso de investigación y que amplió la información del programa. Luego se leyó el diagnóstico obtenido fundamentando qué información recaudaron en cada instancia.

Entre debates, intercambios culturales y opiniones, los participantes del proyecto presentaron sin titubear las propuestas a los legisladores porteños quienes aseguraron que la tendrán en cuenta para la creación de leyes a futuro. "El nivel de participación es excelente y estoy conmovido por las iniciativas que tienen", expresó el legislador porteño, Gustavo Mola, en referencia a la propuesta de la creación de una Ley de Envases que responsabilice al productor por los residuos generados.

Los integrantes del programa Escuela de Vecinos con la camiseta de "Reciclar da Trabajo".

Metodología

Los estudiantes realizaron 400 encuestas a distintos integrantes de las 15 comunas que la componen. El dato inquietante que surge del relevamiento es que un 35% de las personas separa los residuos en su casa y sólo el 5% le entrega los materiales a los recuperadores urbanos.

Para que la tarea de un recuperador urbano sea rentable tienen la necesidad de juntar 100 kilogramos de cartón por día como mínimo.

En cuanto a la clasificación de los materiales, un 35% encuestado admitió no reconocer cómo se debe separar los residuos en origen. Para el 65%, los contenedores verdes para reciclar no son suficientes. Un 87% sostiene que existe un vínculo entre el cambio climático y los residuos.

Parte de la caracterización del programa fue que los alumnos efectúen ocho entrevistas con recuperadores urbanos para conocer sus condiciones de vida, la localidad de dónde son, las características laborales, condiciones de salud y seguridad con la que desempeñan su función, entre otros.

La mayoría de los entrevistados trabajan entre cinco y seis días de la semana, con un promedio de ocho horas diarias. Las personas vinculadas institucionalmente a una cooperativa suelen hacer jornadas de seis horas, pero quienes no lo están pueden llegar a hacer doce horas. Se divide en partes iguales quienes viven en la Ciudad de Buenos Aires y quienes provienen del Conurbano. 

Según la investigación, para que la tarea sea rentable, los recuperadores tienen la necesidad de juntar 100 kilos de cartón por día y la mayoría lo realiza hace más de 10 años. En más de una entrevista, las personas expresaron que la dedicación al reciclado comenzó después de la crisis de 2001.

En cuanto a la salud y seguridad de la profesión, se identifica que 2 de los 8 entrevistados sufrieron fracturas y lesiones en tobillos y rodillas y los recuperadores que no tienen ningún problema de salud conviven con el cansancio que conlleva el empleo.

La investigación expone la realidad en la falta de conciencia del reciclado y la clasificación de residuos.

La mayoría de los recicladores entrevistados coincidió en que muchos ciudadanos todavía no tienen conciencia de la importancia del reciclado y la necesidad de separar los residuos. En cuanto a su futuro laboral, señalaron que sienten la necesidad de que se reconozca su participación en la cadena y se considere digno su trabajo.

Otra de las actividades fue la visita de los integrantes de Escuela de Vecinos a distintas cooperativas de la Ciudad, dedicadas al rubro de separación de residuos, en donde pudieron conocer la metodología de trabajo y conocer las experiencias de los recicladores.

Los alumnos visitaron el “Centro de Reciclaje de la Ciudad”, en la Comuna 8, la “Cooperativa de Recuperadores Urbanos del Oeste", en la Comuna 6, la ”Cooperativa Trabajo y Dignidad", en la Comuna 4 y la "Cooperativa El Álamo, en la Comuna 12.

La sesión de la que participaron los alumnos de distintos colegios finalizó con la entrega de propuestas para los legisladores porteños.

Propuestas a legisladores

Tras la investigación realizada, los participantes debatieron sobre las problemáticas identificadas y confeccionaron las propuestas para presentar a los legisladores porteños.

Como era de esperarse, durante la jornada se les solicitó a los funcionarios Mola Gustavo Mola, Maia Daer, Lucio Lapeña y Gimena Villafruela el efectivo cumplimiento del artículo 9 de la Ley de Basura Cero con mayores regulaciones y controles sobre la cantidad de plástico que las empresas producen y ponen en el mercado. 

Creación de Ley de Envases, cumplimiento de Basura Cero y utilización de material biodegradable fueron las propuestas que más resonaron.

Asimismo, se reforzó el pedido de la utilización de material biodegradable en los productos para que se "desplastifique” la ciudad y que se incentive a los Generadores Especiales de residuos sólidos para se adhieran a la separación y tengan en cuenta a las cooperativas de recuperadores urbanos como pieza fundamental de la cadena de reciclado.

En el recinto, tomó importancia la necesidad de existencia de una Ley de Envases en la Ciudad para que las empresas se responsabilicen de los residuos que generan. Se debatió la posibilidad de que trabajen en conjunto con las cooperativas para fomentar este hábito beneficioso para el cuidado del ambiente.

Luego de las estrofas del Himno Nacional Argentino, los participantes y organizadores del programa cruzaron a Plaza de Mayo, frente al Cabildo, para realizar la icónica foto que caracteriza la culminación de una nueva generación que tuvo la experiencia de pasar por el programa. 

La foto en Plaza de Mayo que representa la culminación de una generación más que pasa por Escuela de Vecinos.

Primera persona

“Uno suele sentirse un poco fuera del sistema, pero este tipo de proyectos nos concientiza de nuestras posibilidades como ciudadanos”, detalló un alumno.

Escuela de Vecinos nació a partir del incentivo por el compromiso social, cívico y político de los jóvenes en el que se busca generar un ámbito de aproximación a las problemáticas cotidianas de la ciudad, barrio o comuna con una perspectiva constructiva. La temática ambiental fue seleccionada por la generación anterior.

Entre los objetivos también se encuentra el acercamiento de los jóvenes de cuarto año de escuelas secundarias estatales y privadas con las instituciones republicanas. “Uno suele sentirse un poco fuera del sistema al no cumplir un rol firme en la sociedad, al no trabajar ni pagar impuestos, pero este tipo de proyectos nos da a conocer las posibilidades que tenemos desde el lugar en donde estamos y que siempre se puede hacer algo más para mejorar”, aseguró uno de los alumnos.

En referencia a otros programas de participación ciudadana, el joven mencionó que si bien algunos existen, debería haber muchos más que fomenten las problemáticas sociales. Y sostuvo que sería bueno que programas similares se realicen a nivel nacional.