Con la pandemia el acceso a Internet se tornó esencial a la hora de trabajar, estudiar y recrearse. Es vital para pagar servicios, informarnos y estar en contacto con seres queridos; pero también para el funcionamiento de la gestión pública, comercios, industrias, centros de salud y empresas. En conclusión, ese servicio se tornó fundamental para que todo siga funcionando sin salir de casa. Desde El Auditor.info dialogamos con Gonzalo Berra, economista y pionero en el rubro.

La palabra que define el acceso a Internet en Argentina es 'desigual'. La calidad depende de dónde vivís, si bien eso sucede en todos los países, acá ocurre dentro de una misma ciudad" expresó Berra a quien le llama la atención, por ejemplo, que en el Área Metropolitana de Buenos Aires haya una esquina con 300 megabytes y a diez cuadras la conectividad no supera los 10 megas. “Algo no se hizo bien desde la planificación del sector, los incentivos y la coordinación, algo falló”, agregó.

El 43,9% de los hogares argentinos no tiene acceso fijo a Internet, según datos de 2019 de la Cámara Argentina de Internet (Cabese). En nuestro país conviven muchas redes, unas superpuestas a las otras, como la fibra, de cable coaxial o de cobre. La conexión depende a cuál se tenga acceso y por eso considera que "es necesario un plan nacional de conectividad, que defina estándares, con una estrategia que le garantice al usuario el derecho a una buena conexión de igual calidad en cualquier lugar”, enfatizó Berra, quien en la década del ´90 se lanzó a la red y hoy provee servicio de Internet satelital a lugares difíciles de llegar.

"Poder incluir es lo que más me gusta"

“En 1994 leí una nota en la que el Subcomandante Marcos del Ejército Zapatista, al enterarse de que el gobierno mexicano había decidido exterminarlos, desde el medio de la selva se conectó por Internet satelital y envió un mensaje las cancillerías de los países pidiendo que pararan la masacre que planeaban cometer. Tuvo éxito. Ahí me puse a investigar sobre Internet”, comentó Berra.

Gonzalo comenzó con Netizen, una empresa proveedora de Internet que creció hasta tener 80 mil usuarios. En 2001 decidió venderla. Después de eso vino Servicio Satelital, una empresa Israelí fundada en 1999, con la que fueron los primeros en utilizar la capacidad del ARSAT-1 mediante tecnología Idirect y Gilat.

Es un producto de nicho, con un mercado pequeño, pero para Berra "es una tarea muy reconfortante llevar Internet a lugares que no tienen conectividad, poder incluir a más personas es lo que más me gusta. Nos emocionamos un montón cuando llevamos señal de LTE, 4G, a un lugar que no lo tiene, es maravilloso”, festejó.

Los productos que brindan están diseñados para las necesidades tanto del sector público como del corporativo, enfocándose principalmente en la industria del petróleo, gas y energía en general, el sector financiero, el turismo y emprendimientos agropecuarios. Cuentan con 3.500 antenas instaladas a lo largo y a lo ancho del país.

En 2016 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró el acceso a Internet como un derecho básico. Para el empresario, “hay que garantizarle a los ciudadanos, como un derecho civil, el acceso a una conectividad con una calidad homogénea para todo el territorio. Mucho más ahora que es una necesidad del sistema productivo para seguir funcionando. Quienes no tienen una buena conexión no tienen las mismas oportunidades, sobre todo con el teletrabajo. Tus posibilidades laborales no van a ser las mismas que las de alguien que posea mejor conectividad”, aseguró.

"La desigualdad en el acceso no es un problema de inversión sino de desconocimiento y coordinación"

“El gobierno porteño debe hacer llegar el servicio a las villas, deberían estar conectados. En los barrios populares no hay Internet fijo con fibra y eso es una discriminación, igual a las que se dan dentro de la ciudad en otros barrios. Esta desigualdad la puede vivir cualquier ciudadano”, comentó el economista sobre el fallo del juez Roberto Gallardo, quien ordenó a la Ciudad garantizar el acceso a internet en los barrios vulnerables.

Con el aislamiento el tráfico de internet registró un incremento de entre el 22 y el 25 % según Cabase. Sobre el temor, al inicio de la cuarentena, de una saturación del servicio, Berra consideró: “Es una falacia pensar que por mandar menos videos la conectividad va a ser mejor. No es así, el protocolo con el que está hecho Internet resiste cualquier tipo de demanda. Es una telaraña, donde los mensajes para viajar se parten en pedazos chiquitos, cada uno va por un camino distinto para llegar a destino. Si no lo llogra, vuelve para atrás y busca otra ruta siempre”.

“Si la conexión en tu casa es lenta es porque existe un problema entre vos y el proveedor del servicio. Internet, como tal, nunca va a tener un problema de tráfico. Como usuarios deberíamos hacer una petición para tener la misma conectividad en todos lados. Y a la hora de elegir gobernantes, es necesario que sepan de esto. La desigualdad en el acceso no es un problema de inversión, es un problema de desconocimiento y coordinación”, finalizó Berra.