Chubut.- El Centro de Desarrollo y Pesca Sustentable (CEDEPESCA) emitió una declaración sobre la pesquería de merluza 2011 en función de los informes emitidos por la Subsecretaría de Pesca de la Nación, que señaló que durante el año 2010 la cuota de captura para el stock sur de merluza común no fue consumida en su totalidad.

El organismo nacional precisó que de las 290 mil toneladas habilitadas para 2010 sólo se capturaron 241 mil es decir, un 83% del total, intentando desplegar con este dato un manto de tranquilidad con relación al estado del recurso.

CEDEPESCA considera que "una posible consecuencia directa de esta situación fue que el Consejo Federal Pesquero ratificó provisoriamente para el primer semestre de 2011 la misma Captura Máxima Permisible, ad referéndum de la futura recomendación del INIDEP (Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero)".

CEDEPESCA manifiesta que si la declaración de las capturas mejoró su credibilidad, el 17% de cuota no pescada en 2010 arroja más bien un manto de "nerviosismo": el esfuerzo pesquero no se redujo, pero se redujo la sub-declaración, y aún así las cuotas no se cumplieron, lo cual razonablemente podría adjudicarse a la mayor escasez del recurso, es decir, no se pescó más porque no se pudo.

El último informe oficial del INIDEP donde se estima el estado del stock sur de merluza común, fue realizado con datos recogidos hasta mayo de 2009, pero hoy no se conoce ninguna información actualizada que permita proyectar una recuperación.

Desde octubre de 2010 otra medida necesaria entró en vigencia: la implementación de artes de pesca selectivas cuyo objetivo es minimizar los descartes, pero estos procesos sólo fueron ejecutados muy tímidamente durante el último tramo del año.

Si la selectividad se hubiera puesto en práctica en forma estricta durante todo 2010, como ocurrió con el Sistema de Certificación de Capturas, los desembarques habrían estado alrededor de 175.000 toneladas, se estima.

Sistema de videocamaras


Por otro lado, se espera que la implementación obligatoria del sistema de video cámaras en los barcos, actúe como un control eficaz para asegurar que las prácticas del no uso de artes selectivas y el descarte masivo puedan minimizarse sensiblemente.

Sin embargo, hay dudas razonables acerca de cómo se reconocerá visualmente el uso de sistemas como el T-90 y las mallas cuadradas. Y por otro lado, todavía no se ha implementado la proporción de días de pesca autorizados en relación al arte utilizado.

La Auditoría General de la Nación continúa remarcando las ineficiencias del sistema de inspectores, sus falencias de capacitación y de control interno (de hecho el sistema de video cámaras desnuda su falta de fiabilidad).

Por otro lado, el sistema de observadores a bordo registra apenas un 8% de embarques en la flota merlucera, lejos del 20% considerado como estándar internacional.