La construcción de dos centrales termoeléctricas cerca de viviendas provocó el rechazo de los vecinos de dos municipios de la provincia de Buenos Aires, quienes alertan sobre los perjuicios que esos emprendimientos tendrían sobre su salud.

Los complejos se están levantando en la localidad de Villa Rosa, partido de Pilar, y si bien aún no están operativos, trascendió que uno comenzaría a funcionar la semana que viene. Se ubican sobre la Ruta Provincial 25 y la calle Alborada, y tienen una potencia conjunta de 500 megawatts. Por su envergadura, están catalogadas como industrias de categoría tres, lo que las hace peligrosas desde el punto de vista ambiental.

Ante este panorama, tanto vecinos de Villa Rosa como de la localidad de Matheu, en Escobar, comenzaron a reunirse todos los sábados en inmediaciones de las plantas, a 200 metros de un barrio cerrado y a seis cuadras de barriadas típicas de clase media, para manifestar su oposición al avance de los proyectos. 

De esos encuentros surgió una petición que está on line en la plataforma change.org y que, al cierre de esta edición, ya contaba con 7.906 firmas.

“Las Centrales Térmicas generan diversos contaminantes físicos y químicos muy peligrosos, con un impacto negativo sobre la salud humana. Las repercusiones van desde patologías banales (conjuntivitis, rinitis, faringitis, cefalalgia) hasta graves y potencialmente mortales (bronquitis asmática severa, enfisema broncopulmonar, enfermedad pulmonar obstructora crónica, insuficiencia cardíaca e incremento del riesgo de cáncer)”, indica la petición de los habitantes de la zona y completa con la frase: “Un pueblo podría desaparecer por la contaminación”.

Según los vecinos, que hasta hicieron una canción dedicada a la problemática estas centrales comenzaron a construirse hace un año sin ninguna convocatoria a audiencias públicas. Es más, el colectivo apuntó que, con las obras en marcha, recién en junio el Concejo Deliberante de Pilar cambió la zonificación del área.

Las explicaciones oficiales 

Por su parte, el Secretario de Ambiente del municipio, Javier Corcuera, dijo a un medio colega: “En Pilar consideramos que el impacto ambiental más relevante de las centrales puede ser el ruido. Por eso, iniciamos mediciones con un decibelímetro calibrado y homologado, y mediremos el ruido a pleno régimen de la planta en funcionamiento, de modo de asegurar que las empresas mitiguen este impacto hasta llevarlo a un nivel admisible, como el de los colectivos que atraviesan la zona”.

Las centrales tienen categoría 3, es decir, peligrosas para el medioambiente. 

Mientras que el intendente de Pilar, Nicolás Ducoté, afirmó que la instalación de ambas plantas se realiza en el marco de la ley y que su funcionamiento respetará todos los estándares internacionales. “Además, tenemos un canal de diálogo abierto con varios barrios de la zona, que tienen preocupaciones legítimas”, completó.

Con respecto a los vecinos más díscolos, el alcalde apuntó que “no reunieron ni 70 personas”, y aclaró que “en algún lado hay que poner las plantas”.  

Quejas en Escobar

Asimismo, el intendente del partido de Escobar, Ariel Sujarchuk, se reunió con vecinos de Matheu hace dos semanas para explicarles las acciones que se llevan adelante desde el municipio. 

En ese sentido, el jefe comunal señaló: “Estamos sumando información que permita hacer una evaluación del impacto de estos emprendimientos”, y recordó que el 9 de noviembre realizó una recorrida técnica por las centrales y que elevó a las empresas un cuestionario para que respondan sobre la emisión de gases, el tratamiento del agua, los niveles de contaminación sonora, el manejo de residuos sólidos y las medidas de seguridad y monitoreo al interior y exterior de las plantas, entre otras cuestiones.

Sujarchuk también anticipó que “en los próximos días haremos un pedido formal ante los entes reguladores y los gobiernos de Nación y Provincia para saber si todos los permisos, habilitaciones y controles están en regla”.

En tanto, en la próxima sesión del Concejo Deliberante, ediles del oficialismo pedirán el tratamiento sobre tablas de un proyecto de ordenanza para que el Poder Ejecutivo de Pilar aclare por qué no informó en reuniones previas la existencia de las plantas, así como su propuesta de ordenanza de rezonificación que permitió desarrollar el proyecto en una zona densamente poblada.

Intervino la Defensoría

Ante el avance de los proyectos, la Defensoría del Pueblo bonaerense informó que iniciará una investigación de oficio por el posible impacto ambiental de las plantas. 

La postura de la Defensoría del Pueblo tiene que ver, en primera instancia, con que este tipo de usinas hacen uso intensivo del agua de pozo para refrigerarse y emanan gases contaminantes

El organismo también supone que estas instalaciones no cumplirían con las normas, ya que deben permanecer en parques industriales y no en complejos cercanos a barrios. 

“Necesitamos que nos informen si las empresas poseen permiso para la explotación del recurso hídrico subterráneo y si el predio donde se instalarán las plantas ha sido inspeccionado”, apuntó el ombudsman, Guido Lorenzino.

Además, el funcionario le pidió al Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS) que explique “si el proyecto tiene declaración de impacto ambiental”, y en caso que no cumpla este requisito “disponga la inspección general del predio”, completó Lorenzino.