El Tribunal de Cuentas Municipal de la Capital lleva dos mes sin completar su conducción. El pasado 24 de junio dejó su cargo Jorge Riboldi porque vencía su mandado como representante de la oposición y desde ese momento el puesto nunca fue cubierto. 

La responsabilidad es del Concejo Deliberante, porque el organismo deliberativo debería ya haber designado a quién se ocupará de cumplir funciones en lugar de Riboldi.

Hace un par de semanas existió un intento de completar el cargo, pero la jugada política del quintelismo no salió bien y debieron soportar que el bloque lunista no respaldara su iniciativa.

La ley orgánica municipal determina que el cargo de la oposición en el organismo de contralor le corresponde al bloque que conforme la primera minoría en el Concejo Deliberante. Con la actual composición del cuerpo de ediles, esa situación ubicaría al lunismo como el sector que debería postular al nuevo integrante del Tribunal.

La conducción del Tribunal está compuesta por tres representantes, actualmente están en funciones dos: Gonzalo Luna y Vivian Zarranz.

Vacante

No es un dato menor que el organismo encargado de controlar las cuentas del Gobierno municipal no tenga representante de la oposición.

Esta situación implica que la administración de Ricardo Quintela está siendo controlada por un organismo que no cuenta con todos sus miembros.