María Graciela de la Rosa, oriunda de Formosa y licenciada en Economía, pasó por la Cámara de Diputados y por la de Senadores antes de llegar a la Auditoría General de la Nación (AGN) en 2017, donde es Auditora General con un mandato vigente hasta 2025. A nivel internacional, ejerce el cargo de Secretaria Ejecutiva de las Entidades Fiscalizadoras Superiores del Mercosur y Asociados (EFSUR). Desde El Auditor.info dialogamos con ella sobre su trayectoria, la falta de mujeres en el colegio de auditores y los controles con perspectiva de género.

- ¿Cómo fue tu carrera hasta llegar a la Auditoría General de la Nación?

- Soy licenciada en Economía y siempre estuve de los dos lados del mostrador. Soy formoseña, fui subsecretaria de Hacienda en Formosa y dos veces diputada nacional, la última vez me desempeñé como vicepresidenta en la Comisión de Presupuesto. Luego asumí como senadora nacional, ahí también tuve un lugar destacado en la Comisión de Presupuesto y en las distintas comisiones mixtas y bicamerales de la Cámara de Senadores. Cuando el Senado tuvo que elegir tres auditores, me postularon a mí. 

Así entré a la AGN, lo cual fue un desafío enorme porque es quien ejerce el control externo de toda la administración pública que es mucho más que una rendición presupuestaria. Los desafíos son muchos, como la Cuenta de Inversión donde la auditoría tiene que hacer un análisis exhaustivo. Asimismo, todos los trabajos internacionales que tenemos, como en las Entidades Fiscalizadoras Superiores de los países del Mercosur (EFSUR), donde se desarrollan tareas que van desde recopilaciones normativas hasta auditorías coordinadas. Por otra parte, soy Presidenta de la Comisión de Supervisión de Control del Sector Financiero y Recursos, que audita el Banco Central, ANSES, Banco Nación, que son áreas muy importantes. 

- ¿La auditoría nacional nunca tuvo una presidenta mujer?

- No, pero creo que va a haber una presidenta de la AGN en cualquier momento, porque también hay mucha participación de las mujeres en la Auditoría. Al igual que en otros organismos públicos, hay una participación igualitaria de las mujeres en niveles medios pero no así en los cargos de conducción. Eso también se está revirtiendo. Es un proceso que va avanzando. Acá la dificultad es que el presidente del organismo está hasta que cambie el partido de gobierno, mientras que los auditores tenemos mandato de ocho años. Para la próxima elección se puede dar un proceso para llegar a una composición paritaria de la Auditoría.

En la AGN hay puestos de responsabilidad jerárquica que tienen que ver con supervisores donde las mujeres ocupan un 52,06% y los hombres el 47.94%, que son cargos medios altos. Cuando hablamos de gerentes, las mujeres representan un poco más del 28% y los hombres casi un 72%. Por esto, es necesario trabajar para la participación igualitaria dentro de nuestras instituciones. Tenemos un doble trabajo en lo que es igualdad de género: ver qué pasa adentro y realizar las auditorías hacia afuera.

- ¿Cambia la forma de controlar con más participación de las mujeres en cargos más altos?

- Sí, por supuesto. Estamos en un buen momento en Argentina, tenemos que pensar que hay políticas muy activas destinadas a cerrar brechas de género. Incluso hoy estamos trabajando en el primer presupuesto con perspectiva de género que tiene nuestro país. Esas cuestiones van a impactar dentro y fuera de la administración pública. Que la perspectiva de género se aplique en cada una de las políticas públicas, es un avance significativo y nos va a ayudar mucho en las próximas auditorias.

Nosotros tenemos que auditar los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS), todavía estamos analizando varios. Pero tenemos que medir la eficacia y la eficiencia para llegar a esos objetivos. En todo esto, la temática de género es fundamental y lo fomentamos con políticas internas para que cada vez participen más las mujeres, ahora nos falta que haya más gerentas en la AGN y Auditoras Generales en el Colegio. De siete Auditores Generales, soy la única mujer. Pero en algún momento seguramente vamos a tener la suerte de que una mujer nos represente, como en tantos otros países.

- ¿Cómo son las auditorías a los ODS? 

- En 2018 auditamos el ODS 5 de Igualdad de Género de la Agenda 2030. Fue una auditoría global donde participaron 117 entidades fiscalizadoras, entre ellas Argentina. Se hizo en el marco de la Organización Latinoamericana y del Caribe de Entidades Fiscalizadoras Superiores (OLACEFS), incluso sacamos un informe iberoamericano sobre el ODS 5 muy importante, donde se sumó España. 

Ahora desde EFSUR, que nuclea a 10 entidades fiscalizadoras superiores de América del Sur, se decidió preparar una auditoría del ODS1 (Fin de la Pobreza) pero con perspectiva de género. En este momento, 7 EFS y la Contraloría de Bogotá, estamos encarando la feminización de la pobreza. En el caso de Argentina, para octubre va a estar lista para la remisión al Colegio de Auditores Generales y a fin de año vendrá el tiempo de consolidación con el resto de los países. El período auditado es de 2015 a 2019 y la idea es poder seguir con este análisis del ODS 1 para el período 2020, ya que queremos medir el impacto que el Covid ha tenido en las mujeres, en cuanto a la pobreza y la indigencia. 

Es un trabajo enorme de coordinación, en un marco estricto de metodologías internacionales. Es un gran esfuerzo, pero vale la pena. Se puede observar que los problemas que tenemos en Argentina son los mismos que en otros lugares de América. La idea es tener una visión sobre qué está ocurriendo sobre uno de los ODS más significativos, haciendo eje en la igualdad de género. Nuestra visión de género es transversal y así lo entiende la Organización de las Naciones Unidas (ONU) de los 17 objetivos con 51 indicadores de género. Es muy importante auditar los ODS con perspectiva de género.

- ¿Cómo ves la representación de las mujeres en el control a nivel regional?

- Va aumentando, cada vez hay más mujeres participando en puestos jerárquicos. Y eso se da en Argentina y en el resto de la región. Ecuador, Colombia, Chile tienen subcontraloras pero son pocas las que están a cargo de los organismos como en Costa Rica y Uruguay. Somos conscientes de las limitaciones, pero también es un accionar que no para, que está dirigido a que las mujeres participen en los organismos y a su vez, a auditar que está pasando con las políticas públicas de cada uno de los gobiernos en el cumplimiento de los ODS. Lo importante es el avance de la mujer en la participación plena. Argentina es muy reconocida a nivel internacional por todos sus logros y actualmente contamos con muchas políticas en cuanto a igualdad de género.

- ¿Qué recomendación les daría a una trabajadora de este ámbito?

- En la AGN las mujeres se están capacitando todo el tiempo. Cada vez más veo cómo sobrellevan los obstáculos. Las mujeres que trabajan en organismos de control tienen clarísimas sus metas personales, profesionales y están altamente capacitadas en el trabajo que están realizando. Las veo decididas y desenvueltas. Es necesario no parar y seguir avanzando. Las jóvenes generaciones lo tienen muy en claro. Podemos decir que hay avances significativos en la Argentina en general y en los organismos de control en particular.