De cada 100 pesos de la deuda intrasector público, es decir, de los préstamos que el Estado nacional se hizo a sí mismo, 45 corresponden al Banco Central de la República Argentina (BCRA). 

Son unos 51.308 millones de dólares, sobre un total adeudado de casi U$S 115 mil millones, que la entidad bancaria le facilitó al Tesoro de la Nación, mediante préstamos de corto plazo conocidos como “adelantos transitorios” y letras intransferibles por el uso de las reservas monetarias, para llevar adelante la política de desendeudamiento externo. 

Esos papeles (las letras) tienen la particularidad de que el acreedor, en este caso el Central, no puede transferirlos ni vendérselos a otra persona, tanto física como jurídica, y de hecho los debe mantener en su patrimonio, como un activo más, hasta su vencimiento. 

Entre las operaciones más importantes realizadas bajo esta modalidad (uso de reservas a cambio de letras intransferibles), se destacan el pago de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que ocurrió tras el canje de 2005. En aquella oportunidad, se utilizaron 9.530 millones de dólares del BCRA para cancelar las obligaciones con el organismo crediticio multilateral y los papeles que recibió la entidad bancaria, que debe atesorar como parte de su patrimonio, vencen en 2016.    

Si bien ese desembolso se anunció como parte de una política de desendeudamiento que emprendía el país, en los hechos significó el inicio de un cambio de acreedores, porque al mismo tiempo que disminuían los compromisos externos de la Nación, se gestaba y comenzaba a crecer lo que hoy se conoce como deuda intrasector público. 

Otras operaciones surgieron a partir de la creación del Fondo de Desendeudamiento Argentino (FDA), con el que se cancelaron obligaciones con organismos multilaterales, como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), y con tenedores de títulos del sector privado, también mediante el uso de reservas del BCRA a cambio de letras intransferibles por el mismo monto.

Los desembolsos que se hicieron con el mecanismo del FDA alcanzaron entre 2010, año en que fue creado el Fondo, y 2012, un total de 24.000 millones de dólares, con distintos instrumentos que tiene vencimientos entre 2020 y 2022.

El monto de la deuda intrasector público que le corresponde al Banco Central, aquellos U$S 51.308 millones, representa el 26% del total de la deuda pública del país; la que, según el Ministerio de Economía, ascendía hasta diciembre del año pasado a los 197.464 millones de dólares.

Los otros acreedores internos

No obstante, el BCRA no es el único acreedor interno del país. Son varios los organismos públicos que tienen en su poder instrumentos de deuda emitidos por el Tesoro nacional. 

Entre ellos se destacan el Fondo de Garantía de Sustentabilidad, que administra la ANSES, y al que le corresponde el 27% de la deuda intrasector público. En dinero, son unos 31.000 millones de dólares.  

Y también figura en esta lista otro banco, el Nación, con el 14% de la deuda intrasector público, es decir, unos U$S 16.000 millones. Completan la nómina de acreedores internos distintas entidades, como Lotería Nacional, la Administración General de Puertos y el PAMI.

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