La Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMaC), cambió de autoridades luego de la renuncia de Natalia Gambaro, que fue denunciada por irregularidades en el manejo del organismo encargado de controlar las armas circulantes en la Argentina.

El 4 de julio se oficializó en el Boletín Oficial la salida de Gambaro al frente del organismo y el nombramiento de Eugenio Cozzi como nuevo Director de la ANMaC.

“La gestión de Natalia Gambaro fue lamentable porque no se avanzó en lo que ordenaba la ley de creación de la ANMaC, que obligaba a dotar al nuevo organismo de un presupuesto propio y que el personal pasara a depender del Estado y no de una empresa privada. Esto también es responsabilidad del ministro de Justicia German Garavano”, expresó Adrián Marcenac, de la Red Argentina para el Desarme, en diálogo con Gestionpublica.info. Marcenac es el padre de Alfredo, quien fue asesinado el 6 de julio de 2006 por Martín Ríos (conocido como “El tirador de Belgrano”), quien portaba un arma otorgada legalmente por el Estado.

En este tiempo, el Programa Nacional de Entrega Voluntaria de Armas de Fuego, dependiente de la ANMaC, “siguió languideciendo, con algún repunte en alguna ciudad en particular como Bahía Blanca. En el resto del país, se hicieron muy pocos puestos de recepción, solo se recibían en las delegaciones de los organismos pero sin concientización y sensibilización”, aseveró Marcenac. Este programa lleva recolectadas y destruidas 192.725 armas al día de hoy.

Otra de las críticas que hicieron desde la Red, fue la exclusividad en la entrega de los certificados médicos por medio de la empresa Dienst Consulting. “Se les entregó un negocio cerrado a una empresa privada, cuando tendría que haberlo hecho el organismo. Además, esta empresa no cubría todo el país, así que firmaron convenios con organismos privados en el resto de las provincias, algo para nada transparente. Esta fue una de las razones por la cual se le pidió la renuncia a Gambaro”, detalló Marcenac.

 

Por año entran en circulación 20 mil armas nuevas.

 

Según datos de la Red, en Argentina hay aproximadamente 4,5 millones de armas circulando en manos de los civiles. De las cuales, alrededor de 1 millón, están registradas en la ANMaC, aunque solo el 30 % tienen licencia vigente al día de hoy. “El resto son licencias vencidas, armas ilegales. Esta es nuestra gran preocupación”, subrayó Marcenac.

Por año, se incorporan 20 mil armas a la circulación. “En porcentaje, 7 mil personas deberían pedir licencias mensualmente, teniendo en cuenta la cantidad de armas que se incorporan a la circulación. Pero en el organismo, la cantidad de solicitudes es de 2.800 por mes. Esto deja a 4.200 potenciales usuarios fuera del sistema. La situación es gravísima”, informó Marcenac.

Las razones por las cuales no se obtienen ni tramitan las licencias son los costos de los trámites y la falta de concientización que promueven el mercado negro y la tenencia ilegal de las mismas.

ANMaC tiene sus oficinas en Capital Federal, pero “está vaciado financieramente. No hay presupuestos para las tareas en el control de todo el circuito, no hay inspecciones rutinarias y permanentes ni movilidad para recorrer el país, los inspectores están recluidos en sus oficinas. El organismo está desfinanciado y sin un funcionamiento adecuado”, remarcó Marcenac.

En Argentina hay aproximadamente 4,5 millones de armas circulando en manos de los civiles.

Con este panorama, fue elegido nuevo presidente del organismo el doctor Eugenio Cozzi, ex presidente del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal, legítimo usuario de armas, tirador deportivo experto y crítico sobre las políticas restrictivas en cuanto a la tenencia y uso de las armas de fuego.

“Hay algunas expresiones que no coinciden con el perfil que debería tener el director del organismo, que tiene entre sus objetivos principales desarrollar políticas publicas tendientes a reducir el circulante de armas en la sociedad y prevenir los efectos de la violencia armada. Cozzi dijo en entrevistas que el Plan de Desarme es de una ingenuidad total. Entonces, el nuevo director, no comparte la misión del organismo”, se refirió Marcenac. “Para nosotros, su designación es claramente un retroceso”.

La nueva autoridad mostró públicamente su desacuerdo con las reglamentaciones, los trámites para la obtención de licencias, con el plan de desarme y su posicionamiento a favor de la tenencia de armas para la seguridad personal. Desde la Red de Desarme pidieron una audiencia con el ministro Garavano, aunque sin respuestas.

“Este es un gobierno pro-armas”, denunció Marcenac. Desde 2017, la gestión de Cambiemos empezó a adquirir armas. Las compras se realizaron a través del Ministerio de Defensa y por decreto. En esta misma línea, el mes pasado se levantó la restricción impuesta desde 2012 para la adquisición de armamentos y equipos a Inglaterra.

“Vemos que más allá de los discursos, la realidad es pro-armas, no hay una política de restricción al circulante de armas, mas allá de que sean para uso militar. En los últimos dos años, en la provincia de Córdoba desaparecieron 1500 armas oficiales. No hay una intención activa ni profunda de cambiar y revertir lo que veníamos viendo los últimos años. Al contrario, se profundizó esta inercia porque no les interesa en absoluto el control de las armas”.