Tres legisladoras aspiran a llegar al organismo de control y cubrir un mandato de ocho años
Como en el Convento de San Lorenzo, sordos ruidos se dejan oír al interior del bloque de senadores del Frente para la Victoria. Se trata de la dura disputa que tres senadoras mantienen por quedarse con uno de los tres cargos en la Auditoría General de la Nación (AGN) cuyos mandatos vencen el 31 de marzo.

Una estabilidad garantizada por ocho años y uno de los sueldos más codiciados del Poder Legislativo -supera con creces los $ 100.000 de bolsillo- son atractivos más que suficientes para desatar una lucha, todavía intestina, que podría agudizar las diferencias que existen en el FPV, que no encuentra cómo saldar la fractura interna tras la derrota electoral de 2015.


Protagonizan la disputa las senadoras Marina Riofrío (San Juan), Graciela de la Rosa (Formosa) y María Laura Leguizamón (Buenos Aires). Además de pertenecer al PJ, las tres concluyen a fin de año su mandato en el Senado y, salvo la formoseña, tienen pocas posibilidades de conseguir algún lugar en las listas para las elecciones de octubre.

Signo de los tiempos que corren, el cargo en disputa es el que dejará vacante una kirchnerista. Se trata de Vilma Castillo. Asesora de Cristina Kirchner en su paso como legisladora nacional entre 1997 y 2007, fue directora de Aerolíneas Argentinas por un breve período antes de ser nombrada representante en la AGN para el mandato 2009-2017.


En rigor, el próximo fin de mes vencen también los mandatos de los otros dos representantes del Senado en la AGN, el peronista Javier Fernández y del radical Alejandro Nieva, quienes ya tendrían asegurado el respaldo de sus respectivas bancadas para continuar ocho años.

La AGN depende del Congreso y su misión es controlar el cumplimiento contable, legal y de gestión del Poder Ejecutivo. Está integrado por siete miembros (otros tres los designa la Cámara de Diputados y la designación del presidente requiere la aprobación de ambas cámaras.


La disputa por el cargo que dejará libre la kirchnerista Castillo alcanzó un nivel de encarnizamiento, que llevó al FPV a pedir la suspensión de una sesión, en un intento por ganar tiempo para buscar una fórmula que permita evitar una ruptura de relaciones personales, en un bloque en el que la grieta abierta por las posturas de oposición cerril del sector kirchnerista fue motivo de roces y resquemores el año pasado.

Una de las más activas en la puja es Riofrío. "Tengo el respaldo de mi gobernador y del presidente del partido [José Luis Gioja]", se jacta la sanjuanina, ante quien quiera oírla. Senadora desde 2011, preside la comisión especial de la Banca de la Mujer y es abogada por la Universidad Nacional de Córdoba. Sus rivales no le van en zaga. La formoseña De la Rosa es licenciada en economía por la Universidad Nacional del Nordeste y tiene el respaldo de su gobernador, Gildo Insfrán. La bonaerense Leguizamón posee una larga experiencia como legisladora nacional desde 1993 y es abogada por la Universidad Nacional de La Plata. Le juega en contra el hecho de que no tiene un gobernador que apadrine su candidatura.

La presión que ejercen las candidatas ha enrarecido el clima en el bloque del FPV. Riofrío llevó sus exigencias al extremo de reclamar una definición del jefe de la bancada, Miguel Pichetto (Río Negro). "El presidente del bloque es quien tiene que decidir", asegura cuando se la consulta sobre la forma en la que debería zanjarse la disputa.

A diferencia de anteriores renovaciones, esta vez el PJ no está en el Gobierno y no existe una instancia superior que tenga la última y definitiva palabra, como ocurrió en 2009. En el bloque nadie quiere decirlo en público, pero la idea que prima es que las candidatas se pongan de acuerdo y definan quién se quedará con el cargo, algo que parece imposible por el momento.

La otra alternativa, que cobra más fuerza, es que si no hay consenso la cuestión se defina en una votación, una opción que podría dejar heridos y sumar una fractura más en un bloque que viene, desde la derrota electoral de 2015, sufriendo fuertes tensiones internas.