La semana pasada, un grupo de vecinos de la ciudad de La Plata se reunió en la esquina de la calle 59 y diagonal 74 para protestar por los ruidos de un local nocturno.

La movilización se sumó a las que se dieron en otros puntos de la capital bonaerense, y por los mismos motivos, lo que llevó a las autoridades comunales a evaluar la posibilidad de definir una zona exclusiva para bares y boliches

La iniciativa supone una modificación del llamado código de nocturnidad -ordenanza 10.799-, que rige en La Plata, y cuyo trámite deberá obtener el visto bueno del Consejo Deliberante local.

La queja de los vecinos se registró en inmediaciones al local El Rincón de los Amigos, del barrio Plaza Yrigoyen. Allí, uno de los manifestantes dijo a la prensa platense que “la cuestión no es solamente la emisión sonora que genera el local, sino la movilización de centenares de personas en una cuadra muy residencial. Cada noche hay riñas, arrancan baldosas, orinan, vomitan. Hay movimiento de trapitos y dealers. Es un descontrol total”.

El mismo vecino añadió que, si bien la mencionada ordenanza prevé que no puede haber locales a menos de 200 metros de establecimientos educativos, El Rincón de los Amigos funciona a menos de una cuadra del Colegio Príncipe de Paz, que queda en diagonal 74, frente a la Plaza Yrigoyen. 

Asimismo, la contaminación acústica también generó protestas en la zona de 5 y 66, cerca del bar Amsterdam, con un cuadro similar al que se vive en inmediaciones a El Rincón de los Amigos. Algo parecido ocurrió hace un par de semanas en la localidad de City Bell, a pocos minutos del centro platense, en un local llamado Las Pintas.   

Quienes protagonizaron las quejas coinciden en remarcar que no se está cumpliendo con un fallo de la Corte Suprema bonaerense, que el año pasado falló a favor de la Asamblea de Autoconvocados por Problemáticas de la Nocturnidad, un grupo de vecinos que llevó ante la justicia lo que consideran la negativa municipal de hacer cumplir la normativa vigente.

Esa decisión del máximo tribunal habilitaba a clausurar los locales que no respetaren los horarios de descanso ni tengan tratamiento acústico para evitar la contaminación sonora.

Los cambios al Código de Nocturnidad deberán pasar por el Concejo Deliberante.

Cuando trascendió el fallo en cuestión, los locales apuntados fueron Pura Vida (diagonal 78 y 8), la Casa de Cultura (61 y 9); La Mulata (55 y 14); Quitapenas, (11 y 55); bar sin nombre, ex Viva Martita (8 y 61); bar Antinoo, ex Bar Preto (9 y 60); Circus (59 y 18); Liberio (diagonal 74 y 57); Pieres (diagonal 74 y 58) y otros que ya no existen, como La Tropa (diagonal 74 entre 57 y 58); Santana (526 y 8) y Tovarisch (10 y 40).

 

 

Sobre esta situación, el Secretario de Convivencia y Control Ciudadano, Roberto Di Grazia, dijo al Diario El Día que se encuentran trabajando en diversos cambios a la actual ordenanza, que se incorporarán al Código de Convivencia que impulsa el Ejecutivo. “Controlar el nivel sonoro de la música es una de las cuestiones más complejas, ya que al momento de realizar una medición es posible que el lugar esté cumpliendo los niveles establecidos, pero que al retirarse los agentes suban de nuevo la música, y así violen la normativa y afectan a los frentistas”, explicó.

“Por eso -continuó- queremos determinar zonas específicas para la radicación de bares y boliches, y tener un mayor y mejor control. Esto a su vez nos permitiría llevar tranquilidad a otras áreas del Partido que serán consideradas zonas residenciales”.

Dónde se ubicarán esas zonas es un interrogante que aún deberá despejarse. Sobre qué ocurrirá con aquellos bares y boliches que queden fuera de la zonificación dispuesta -y si deberían reubicarse-, Di Grazia señaló que “actualmente los lugares que tienen habilitación cuentan con un derecho adquirido, pero el Ejecutivo buscará a través de la sanción del nuevo Código de Convivencia limitar la posibilidad de que estos espacios puedan ser vendidos a terceros, sin violar el derecho adquirido por los actuales titulares, o inclusive no permitirles la renovación de la habilitación; de esta forma se podría ir recuperando esos lugares”.

Por último, agregó que también buscan que en el Código “se prevean sanciones no sólo como la clausura sino también que se puedan realizar acciones de tipo penal contra los organizadores de los eventos, dueños de los inmuebles o disc jockey, para que tengan una mayor responsabilidad en el cumplimiento de las normativas vigentes”.