El 18 de diciembre es el Día Internacional del Migrante desde el 2000, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas lo estableció con el objetivo de “proteger efectiva y plenamente los derechos" de todos aquellos que se trasladan fuera de su lugar de residencia habitual. En el mundo hay 272 millones personas según la ONU, lo que representa el 3,5% de la población total.

En nuestro país el 4,6% de los habitantes es extranjero. Esto significa que 2 millones de individuos ingresaron en busca de una nueva vida, lo que convierte a la Argentina en el territorio del sur con más inmigrantes. En 2018, alrededor de 221.892 lograron radicarse de manera satisfactoria, de acuerdo a los datos del Ministerio del Interior de la Nación.

Aumentaron las expulsiones y persecuciones fomentando la discriminación 

“El derecho a la migración es esencial e inalienable de la persona y la República Argentina lo garantiza sobre la base de los principios de igualdad y universalidad”, reza la Ley 25.871. "La normativa es bastante contenedora en varios ámbitos, sobre todo en el acceso a la salud. El tema es que se cumpla y que los funcionarios públicos y trabajadoras del rubro la conozcan", explicó Pablo Cossio miembro de la Campaña Migrar No Es Delito.

"Lo más urgente, en el marco del Día Internacional de los Migrantes, es la anulación del Decreto 70/2017 que modificó la ley y facilitó las expulsiones, en un contexto de criminalización y persecución de este sector generando indirectamente una ola de discriminación y disciplinamiento" afirmó Cossio, pese a que, en 2018, se firmó el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular de la ONU, en el que se aseguran y amplían las atribuciones.

Paraguay, Bolivia, Chile y Venezuela son los países de origen desde donde viene la mayor parte. Los motivos son generalmente laborales, según un informe del Congreso Internacional de Migraciones, pero las causales son varias: falta de oportunidades, estudios, deseos personales, cuestiones familiares o de salud, entre otros.

Las crisis económicas, políticas y climáticas también son factores a tener en cuenta. Estos desplazamientos forzados, que son cada vez mayores, hacen que cerca de 8.000 habitantes vivan en Argentina en calidad de refugiados, conforme al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Paraguay, Bolivia, Chile y Venezuela son los países desde donde viene la mayor parte

El propósito principal de la agencia es salvaguardar el bienestar y los derechos de estas personas, pero además, ofrecerles una solución a largo plazo para que su inserción social y laboral sea satisfactoria.

Para esto, trabajan de manera coordinada con diferentes países, organizaciones de la sociedad civil, empresas, universidades e instituciones “para lograr que tengan el derecho de solicitar asilo y encontrar un lugar seguro donde vivir”, aseguró Analia Kim, coordinadora de comunicaciones de ACNUR, sede Buenos Aires.

Entre las líneas de trabajo que desarrollan en suelo argentino, Kim destacó el Programa Sirio “que le facilita a las víctimas del conflicto armado el ingreso a través de un visado humanitario". Asimismo, señaló que "está basado en un modelo de sponsor comunitario, en el que distintos actores, ya sean familias, instituciones, universidades o provincias -como San Luis- se constituyen en requirentes y llamantes.”

“Lo novedoso”, insistió, “es que, de esta manera, se genera una red de apoyo en la que se involucran distintos agentes para poder ayudar a los sirios que ingresan en el país a poder reconstruir sus vidas". Desde su creación en 2014 hay más de 400 beneficiarios, la mayoría familias con niños y niñas.

Hay más de 8.000 habitantes que viven en Argentina como refugiados

Pero en los últimos años, la mayor parte de los refugiados son venezolanos. “Esta es una situación que no tiene precedentes en la región. Son alrededor de 4,5 millones de personas que tuvieron que dejar su país de origen debido a una multiplicidad de causas". Y agregó que "desde ACNUR aseguran que ellos tienen necesidad de protección internacional”.

Debido a la gran magnitud de individuos que están viniendo, la agencia de la ONU abrió puntos de apoyo y coordinación en Jujuy y Misiones, tanto en la zona de frontera como la Quiaca y Puerto Iguazú, como en San Salvador y Posadas. “La idea es poder atender las necesidades de estas poblaciones en el mismo terreno”, informó la referente de la organización.

En primera persona

Alaa es sirio, es Ingeniero en Sistemas y tiene 28 años. Desde 2017 vive radicado en nuestro país donde llegó escapando de la guerra. Sus dos hermanos y sus padres quedaron allá. “Si pienso en visitarlos, lo hago dos veces”, expresó en comunicación con este medio.

“Una amiga mía vino a la Argentina porque tenía a su familia acá y ella descubrió que existía un programa para ayudar a los sirios. Consiguió a un chico, que me mandó una invitación y viví con él en su departamento por un año. Aprendí español y conseguí empleo. Acá la sociedad te incluye, fue muy fácil y rápido hacer amistades", reflexionó y aseguró que "los requerimientos para entrar no fueron difíciles, pero el proceso tardó ocho meses y si tardaban un poco más iba a tener que volver a la guerra”.

 

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