Si bien el presupuesto 2015 de la Ciudad de Buenos Aires decía que el proyecto Barrio Parque Donado Holmberg tenía una “alta prioridad”, la Auditoría porteña (AGCBA) detectó que en ese ejercicio no se ejecutó ni la mitad de los fondos disponibles.

El dato aparece en un informe aprobado el año pasado por el organismo de control, en el que se detalla que la iniciativa, destinada a recuperar los terrenos de lo que iba a ser la Autopista 3, tenía una partida de $ 124.641.107, de los cuales se devengaron poco más de 61 millones de pesos, es decir, el 48,9%.

 

 

La Autopista 3 fue parte de un proyecto elaborado durante la última dictadura militar, hace 40 años, que pretendía cruzar la Capital Federal con nueve caminos rápidos, de los cuales se construyeron dos.

Estaba previsto que la vía comenzara en Pompeya y terminara en Saavedra, pasando por los barrios de Boedo, Abasto, Villa Crespo, Villa Ortúzar, Villa Urquiza y Belgrano. Sin embargo, la obra nunca avanzó y, con el paso del tiempo, varios terrenos fueron ocupados.

Desde 1999, el gobierno porteño sancionó distintas normas destinadas a recuperar la traza de lo que pasó a llamarse la Ex Au 3. Entre ellas se destacaron, la Ley 3.396, y la 4.089

La primera establecía la enajenación de inmuebles para que sean subastados y, con ese dinero, conformar el Fondo para la Renovación Urbana, con el que se construirían soluciones habitacionales para los vecinos de la zona. La segunda, en tanto, ordenaba que los excedentes de la iniciativa se vuelquen en la ejecución de obras complementarias.

La subejecución fue por falta de recursos, que debían entrar de la venta de terrenos.

En este marco, la Auditoría porteña analizó la labor del Ministerio de Desarrollo Urbano durante 2015, sobre todo en lo relacionado al cumplimiento de los objetivos del programa de recuperación, centrando su examen en el Sector 5, comprendido entre las calles Donado, Holmberg y las avenidas Congreso y De los Incas. Son unas 15 manzanas, de las que, al momento del informe, la mitad eran propiedad del Gobierno de la Ciudad, y la tercera parte estaba demolida.

 

 

Hasta ese momento se habían ejecutado algunos emprendimientos, como el edificio del Instituto Superior de Profesorado de Educación Especial, una escuela primaria de jornada completa (Siglo XXI), una escuela infantil y el CGP 12 (CGP 12), con estructuras que no podían superar los tres pisos, para conservar el perfil residencial de la zona.

 

 

Los hallazgos

La investigación explica que la ya mencionada “subejecución del programa” fue “consecuencia de la falta de recursos que debían ingresar por el producido de las ventas de los terrenos”, y que “para solucionar esta carencia, se financiaron obras con el Tesoro de la Ciudad”.

Además, los auditores observaron que “existió imprevisión de gestión”, ya que se formalizó el inicio de obras que eran imposibles de ejecutarse según lo planificado, porque los terrenos estaban ocupados.

La AGCBA también remarcó que la Ciudad “priorizó el avance de obras complementarias en detrimento de las soluciones habitacionales”. Por ejemplo, se inauguró el edificio de la Escuela Siglo XXI, prevista para una etapa posterior del proyecto, cuando aún existían trabajos que, pese a ser considerados prioritarios, estaban sin terminar.

Siguiendo con el caso de la Escuela, el organismo de control verificó un “error técnico al momento del llamado a licitación”. Es que hubo que “adecuar el proyecto de arquitectura, debido a la diferencia existente en los niveles de los terrenos de colegio SXXI y el del Instituto Superior de Profesorado de Educación Especial (ISPEE)”.