Precalentamiento para internas, discusiones en los bloques y el Comité Nacional y un replanteo de la estrategia. Ese panorama presentaba ayer el radicalismo, tras una semana en la que hubo fuertes planteos internos por los caminos a seguir de ahora en más como fuerza opositora tras los barquinazos en el Senado y Diputados para intentar frenarle el DNU de reservas al Gobierno o imponerle la ley del cheque.

Más allá de los replanteos que se escucharon en la reunión del bloque de senadores de la UCR (donde hubo recomposición de acuerdos internos tras una complicada semana que despertó dudas en todos) y los que habrá la próxima semana en el Comité Nacional, los radicales decidieron ayer modificar algunas líneas en el Congreso.

Le pidieron ayer a la Auditoría General, durante la reunión de la Comisión Mixta Revisora de Cuentas, que realice una revisión pormenorizada de los pagos realizados hasta la fecha por el Gobierno en el marco del canje de deuda. El pedido lo hicieron el jefe del Comité Nacional de la UCR, Ernesto Sanz, y el jujeño Gerardo Morales. Exigieron, además, que se informe sobre quiénes son los beneficiarios del canje de deuda con «la nómina de tenedores de títulos públicos, cuyos servicios correspondientes al año 2010 serían cancelados con el uso de reservas internacionales en virtud del DNU 298/10 detallando el tipo de instrumentos, la fecha de compra y la cuantía de la tenencia».

Así, frente a la imposibilidad de avanzar contra el DNU del Fondo del Bicentenario, el radicalismo ataca en un frente que hasta ahora no había atendido.

Complicación

Mientras tanto, la interna bonaerense del 6 de junio amenaza con terminar de complicar al partido en una pelea en la que se juegan no sólo los cargos provinciales, sino también el futuro de las candidaturas presidenciales.

Uno de los protagonistas de la interna es Ricardo Alfonsín, que hoy lanza a su candidato, Miguel Bazze, a presidir el comité provincial partidario con un acto en Avellaneda a las 19. Alfonsín, que será allí el principal orador, enfrenta otro problema en esa interna: una reforma a la carta orgánica que impulsó en su momento Margarita Stolbizer les impide a los radicales ser autoridad partidaria y al mismo tiempo tener un cargo electivo.

En la pelea provincial tiene enfrente a Leopoldo Moreau y Federico Storani, quienes cerraron un acuerdo con el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, ya retornado a la UCR.

Así en medio de la interna queda Julio Cobos, cuyos alfiles en la provincia de Buenos Aires apoyan a Moreau y Storani, en contra de Alfonsín, que además es contendiente del vicepresidente en la puja por la candidatura presidencial.

El panorama promete desgaste, justo cuando el radicalismo busca recomponer su estrategia frente al Gobierno después de meses de pelea con el kirchnerismo en el Congreso. No es el mejor momento para una interna. Así, este fin de semana habrá intentos por lograr un acercamiento.

Tanto Alfonsín como Moreau reclaman la presidencia de la UCR bonaerense y de esas pretensiones debe salir la solución. El plazo para lograrlo no es demasiado: en una semana se cierran las listas y para ese momento deberán tener decidida la conformación de una lista única o estar dispuestos a marchar a una pelea que alejará casi definitivamente cualquier posibilidad de acuerdo entre Cobos y Alfonsín.