Publicado: 16-06-2013
 
Salta.- Hace varios años que la Auditoría General de la Nación advierte la necesidad de invertir en vías y material rodante.Tal como está la red ferroviaria, sostienen que el riesgo de otro choque, como el de Once y Castelar, está latente.

Después de la tragedia de Once, el 22 de febrero de 2012, el Gobierno nacional realizó inversiones en la línea Sarmiento de trenes. Un año y cuatro meses después, otra tragedia enlutó con tres muertes y más de 315 heridos a la red ferroviaria en Castelar. Desde el miércoles último, cuando se produjo el choque de dos trenes, nadie puso en dudas de que el Gobierno invirtió en ese tren, pero todos coinciden en lo mismo: el dinero no se utilizó para mejorar los sistemas de seguridad que evitaran un nuevo accidente, tal como lamentablemente ocurrió.

Desde hace varios años la Auditoría General de la Nación eleva informes a la Secretaría de Transporte y a la Comisión Nacional de Regulación del Transporte sobre la gestión del transporte ferroviario, que incluyen no solo a la línea Sarmiento, sino también el Roca, San Martín y otros.

"Estos informes indican claramente un desmanejo de la administración del sistema ferroviario", explicó ayer a El Tribuno Horacio Pernasetti, auditor general de la Nación y uno de los firmantes de los documentos.

Según lo relevado por la Auditoría, los subsidios al sistema ferroviario suman 30.000 millones de pesos en la última década. "Nuestros informes demuestran que no se ha sido eficiente en la administración de esos recursos, es decir, la mayor parte no han sido destinados a dar una mejor calidad de servicio al usuario, al contrario, todo se ha quedado precarizado, tanto el material rodante como los sistemas de señalización, de vías y demás", añadió Pernasetti.

Lo mismo, con otro tono y referido al accidente en Castelar, afirman algunos sindicalistas.

"Ha habido inversiones, eso no se niega. Pero no se pueden decir las barbaridades que se dijeron con este accidente (el de Castelar). El chapa 1 (el tren que chocó a 62 km/h al que estaba parado) es una formación que veníamos denunciando y pidiendo que se sacara de servicio por problemas de frenos", dijo a este matutino Rubén Sobrero, el delegado gremial de la Unión Ferroviaria en la línea Sarmiento. Pernasetti recordó que en los informes elevados por la Auditoría General a los organismos nacionales "se advierte la posibilidad de que ocurrieran hechos catastróficos". Además, incluyeron recomendaciones de las cuales "ninguna se está cumpliendo en forma correcta, por eso sigue habiendo accidentes", añadió. Respecto de los subsidios del Ejecutivo, el auditor general observó que "evidentemente no se le ha dado el destino específico de mejorar el servicio, sino quizá se usaron para pagar salarios o mantener personal innecesario, o hacer contrataciones a empresas amigas". ¿Entre la tragedia de Once y la de Castelar hubo cambios? "Hay algunas disposiciones tomadas por el Ministerio del Interior, al que pasó el área de Transporte, que parecían ir en una mejor dirección, pero los hechos y el último accidente demuestran que no todo está bien. Supongo que son procesos que requieren tiempo para adecuar el material rodante, vías y demás. Evidentemente que acá hay muchos más discursos que hechos y lo que se requiere urgentes son hechos", respondió.

¿Existe el riesgo de más accidentes? "De los datos técnicos y su análisis surge esa probabilidad y son mayores si no se toman las medidas correctivas necesarias", concluyó.

Subsidiado con miles de millones

La ecuación del sistema ferroviario argentino se sostiene, en la actualidad, en dos parámetros: tarifas muy bajas y subsidios multimillonarios a las empresas para que no modifiquen las primeras. En otras palabras, se trata de un subsidio a la oferta.

El punto en cuestión es, en realidad, el uso de esos fondos, ya que según gremialistas, auditores y especialistas aseguran que se destinan a cubrir gastos operativos: sueldos, servicios como limpieza o desmalezamiento, etc., no a mejorar la infraestructura y seguridad.

Según el Ministerio del Interior y Transporte, en 2012 se destinaron 4.708 millones de pesos en subsidios para los trenes. Y desde 2004 hasta julio del año pasado la cifra de fondos derivados por el Gobierno nacional al sistema ferroviario ascendió a 25.000 millones de pesos.

Los subsidios a los trenes muestran un cuadro con curva ascendente. Y un modo de medirlos es la estimación de lo que aportan las arcas gubernamentales por pasajero. En 2005 los ferrocarriles recibieron 457 millones de pesos, los que divididos en los 419 millones de pasajeros que transportaron ese año indica que el Estado invirtió 1,09 pesos por cada uno.

Solo tres años después, en 2008, el monto aportado por el Gobierno a los trenes alcanzó los 5,36 pesos por pasajero. El año pasado el mismo dato alcanzó los 16,67 pesos y entre enero y abril de este año la cifra ya llega a los 22 pesos por usuario.