Más de la mitad de los fondos que la Nación destinó a los comedores escolares de Chaco en el segundo semestre de 2016 demoró ocho meses en llegar a destino.

Lo detectó el Tribunal de Cuentas provincial, cuyo informe fue aprobado por la Sindicatura General de la Nación (SIGEN) en el marco de la llamada Red Federal de Control. 

Según este trabajo, el 23 de diciembre de 2016 salieron del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación unos $57 millones, correspondientes al Plan de Seguridad Alimentaria, hacia los comedores escolares de la provincia del noreste argentino. 

Se trató del segundo envío de los $106 millones que estaban comprometidos para el período junio-diciembre de aquel año.

Los entes de control observaron que, una vez ingresado a la provincia, el dinero “fue transferido a las escuelas para el financiamiento de las prestaciones alimentarias en el mes de mayo de 2017”.

Sin embargo, durante ese proceso se advirtió una “debilidad en el programa”, ya que “recién en agosto de 2017 esos fondos llegaron a las escuelas”.

Ante este panorama, el Tribunal chaqueño recomendó, por un lado, “que la Nación revea el calendario de desembolsos”, y por el otro, “que el Ministerio de Desarrollo Social de la provincia asegure la regularidad de las transferencias” a las instituciones.

 

Según el informe, en la mayoría de las escuelas los chicos comen sobre los pupitres.

 

“Serias deficiencias” en higiene

Por otra parte, el organismo de control provincial advirtió sobre “serias deficiencias en cuanto a los lugares para la preparación y cocción de alimentos, así como en los espacios destinados a la guarda y conservación”.

Puntualmente, los técnicos se encontraron con “lugares inapropiados”, como “fogones en el piso”, y “condiciones muy precarias”

Tampoco hay personal afectado exclusivamente a esa tarea, que termina dependiendo de la “buena voluntad de los integrantes de la comunidad educativa”.

Para completar, el relevamiento indicó que “en la mayoría de las escuelas, los chicos comen en las propias aulas, sobre los pupitres”, porque las instituciones “no cuentan con espacios de comedor, lo cual hace muy dificultoso crear el buen hábito alimentario”, aportó el informe. 

¿Qué se sirve?

Con respecto al menú, los directivos de las escuelas visitadas por el Tribunal señalaron que “no han recibido capacitación nutricional, y que utilizan como base un menú propuesto hace siete años, que nunca fue actualizado”. 

“Generalmente, se cocina en función del conocimiento de directivos y padres”, detalla la investigación, y completa: “Tampoco se contempla la adaptación del menú a ciertas patologías, por ejemplo, la celiaquía”.

Y en cuanto al impacto de esa alimentación en los chicos chaqueños, el Tribunal de Cuentas descubrió que “en la mayoría de las escuelas visitadas, no se hacen controles de peso y talla”; y en las que sí se practicaron esos chequeos, “los directivos de las instituciones no tuvieron devolución de los resultados”.