En las comunas, la matriz con mayor riesgo es el control comunal. El dato se desprende los 15 informes que realizó la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires (AGCBA) sobre las comunas porteñas.

La semana pasada El Auditor.info publicó qué dijo la AGCBA sobre el funcionamiento de la Comuna 15 y se destacaba que las áreas de Participación vecinal, Presupuesto y administración y Control comunal tenían un factor de riego alto.

Todos los trabajos del organismo de control concluían con una matriz de riesgo que “identifica las áreas críticas en las comunas” y “facilita la identificación clara y utilizable de los riesgos”.

En el siguiente cuadro se puede ver qué resultado obtuvo cada comuna en las seis áreas relevadas:

 

 

Otro de los ítems menos cumplidos, a nivel general, es el Mantenimiento urbano que tiene un riesgo alto en cuatro comunas y en siete un riesgo medio. Por su parte, la Iniciativa parlamentaria tiene bajo riesgo en las 15 comunas porteñas.

¿Qué representa cada ítem?

El Control comunal, que es el que tiene riesgo alto en cinco comunas, está vinculado con la delegación de actividades centrales del Gobierno local en materia de control inspectivo.

El área de Mantenimiento de espacios verdes tiene la función de “mantener el arbolado público, a través del recorte de raíces, podas y nuevas plantaciones. Además debe “mantener los espacios verdes, salvo los parques de la ciudad”

Por su parte, Mantenimiento urbano de las vías secundarias y otras de menor jerarquía, tiene bajo su órbita el conjunto de las avenidas, calles, peatonales y pasajes porteños.

La Participación vecinal incluye el análisis del vínculo de la Junta Comunal con el Consejo Consultivo y otras instancias de participación popular.

Además está el área de Gestión presupuestaria y de Iniciativa parlamentaria cuyos nombres definen sus incumbencias.

 

 

¿Cómo se calcula el riesgo?

Las características que se seleccionaron para medir el riesgo son el ambiente de control, es decir la existencia de asignación de responsabilidades; los reclamos, incluye su gestión y la respuesta al vecino; el presupuesto, sobre todo la intervención en la elaboración de su anteproyecto; la sensibilidad, haciendo hincapié en el impacto social y la complejidad, que contempla la multiplicidad de procesos y multiplicidad de tareas; solo por mencionar algunos.

Del cruce entre la ponderación de las características y las áreas de gestión surge el número que da el nivel de riesgo -que va del uno, riesgo bajo, al tres, riesgo alto-. La determinación de cada resultado, detallan los informes de la AGCBA, “es una construcción del equipo de auditoría fundamentada en la información disponible, con el criterio de aplicar el análisis de modo uniforme en todas las comunas”.

Al respecto, en los informes se añade que “el riesgo es una condición natural cuando hay una exposición a la adversidad”. La utilidad de percibir estos riesgos de auditoría está en “asignarle oportunamente los recursos y prácticas”.