Publicado: 16-09-2011 
  
Santa Fe.- Al final, esas gráciles doncellas de los avisos en los que se deleitan con la botellita de agua mineral que descubren en una cascada cristalina, una mañana soleada y con pajaritos, junto a un arroyuelo inmaculado, tendrán mayores garantías de frescura y vitalidad si directamente abren la canilla y toman de ahí.

El Concejo Municipal aprobó ayer un pedido al Ejecutivo para que instruya al Instituto del Alimento a revisar la calidad de las aguas embotelladas que se venden en el mercado, a partir de un informe del Ente Regulador de Servicios Sanitarios (Enress) que encontró en estos productos un nivel de sales como sodio y arsénico superior a los del agua de red.

El estudio realizado por el órgano fiscalizador halló que si bien los valores del agua corriente como de las envasadas para la venta están dentro de los parámetros del Código Alimentario Nacional, la primera ofrece una mejor calidad que las segundas en cuanto a presencia de sales minerales.

El relevamiento se hizo para cotejar la calidad del agua que entrega a la red de Aguas Santafesinas contra la de aguas mineralizadas que se ofrecen en este mercado. En el caso del arsénico, el Código Alimentario impone como límite para el agua de red pública no más de 0,05 miligramos por litro; mientras que el tope para al agua mineral embotellada se le permite hasta 0,20 miligramos por litro.

El Enress tomó cuatro marcas comerciales de aguas minerales sin gas -en el organismo se abstuvieron de revelar cuáles, amparados en que no tienen competencia para juzgar esos productos-y encontró arsénico en un rango que oscila entre 0,017 y 0,039 miligramos por litro. Mientras que en el agua potable de Rosario halló mucho menos: 0,005 miligramos.

Cabe notar que la ley es más permisiva con las aguas envasadas que con el agua de red. Eso obedece a la resolución Nº 209 del Ministerio de Salud y Acción Social de la Nación. El presidente del Enress, Alberto Muñoz, planteó "la necesidad de una urgente actualización de esa norma".

De la misma manera, las comparaciones del ente regulador se posaron en la presencia de sodio en el agua que consumen los rosarinos. Una vez más, tomó siete marcas comerciales y encontró esa sal en proporciones que van desde los 153 a 242 miligramos por litro de agua. En cambio, el agua de red ofreció 22 miligramos por litro.

El concejal Alberto Cortés (Proyecto Sur) se hizo eco de la revelación técnica y promovió un pedido de informes que tuvo consenso unánime en la comisión de Ecología y en el recinto, durante la sesión de ayer. Le plantea al Ejecutivo que ordene al Instituto del Alimento realizar análisis microbiológicos y químicos sobre distintas aguas envasadas que se comercializan en Rosario, e informar el resultado en menos de 45 días.

"La gente tiene la falsa creencia de que el agua mineral es mejor, pero parece que aquí eso no es así. Y cabe aclarar si las aguas envasadas son de origen realmente mineral, o si es agua de red. Porque si es agua de montaña, está dentro de los parámetros, pero si es agua de red algunos valores detectados por el Enress estarían fuera de parámetro", explicó el concejal. Los ediles pretenden que se identifiquen las marcas comerciales de las aguas analizadas. El pedido de informes considera que a los consumidores se les proporciona "información obligatoria incompleta" que permite que sigan considerando ese producto como "agua más pura que la de red".

La directora del Instituto del Alimento, Susana Dueñas, señaló que ese organismo ha analizado antes el agua envasada, tanto la mineralizada como la soda común, pero que casi siempre encontró presencia de sales dentro de los valores permitidos, "con excepción de casos muy aislados en los que entonces se ha procedido". Así y todo, anticipó que el organismo a su cargo "colaborará con gusto en satisfacer el pedido del Concejo".