En diciembre de 2019 Santa Fe se convirtió en la primera jurisdicción en tener una ley de humedales, incluso antes que la Nación. Con tres sitios Ramsar y el Primer Foro Nacional de Humedales, ¿cómo es el vínculo de la provincia con estos ecosistemas tan importantes para el cuidado del ambiente?

“Declárase de interés provincial la preservación, conservación, defensa y mejoramiento de los humedales y sus elementos constitutivos que, por sus funciones y características, mantienen y contribuyen a sostener el orden de dicho ecosistema”, reza la reciente normativa.

Estas zonas son esenciales para el ambiente ya que le aportan muchos beneficios: moderan las temperaturas, mitigan las inundaciones, disminuyen la erosión, almacenan carbono, proveen alimentos y son el refugio de una gran biodiversidad.

En Argentina, están respaldados por la Convención Ramsar desde 1992, pero aún se espera una normativa nacional que fije presupuestos mínimos para su conservación.

Si bien la ley santafesina no lo hace, establece puntos claves a la hora de proteger sus humedales, como la prohibición de volcar desechos contaminantes allí. 

Esta iniciativa fue presentada por el diputado radical Fabián Palo Oliver a mediados del año pasado. Obtuvo media sanción en cámara baja provincial y en diciembre los senadores la sancionaron, aunque recién el 24 de enero el nuevo gobernador la promulgó.

Jaaukanigás es un ejemplo de manejo a nivel nacional e internacional.

Con tres sitios Ramsar declarados, los humedales forman parte de la identidad de la localidad. En este marco, dialogamos con Alejandro Larriera, quien fue el subsecretario de Recursos Naturales de esa jurisdicción entre 2015 y 2019 y explicó que “está Jaaukanigás en el norte, las lagunas de Melincué en el sur y el Delta del Paraná con el parque nacional Islas de Santa Fe".

Creado en 2001, Jaaukanigás “es un ejemplo de manejo a nivel nacional e internacional", aseguró. "En 2007 se creó el segundo Sitio Ramsar, la Laguna de Melincué, que involucra unas ocho localidades de los alrededores y el más reciente, de 2015, es el Delta del Paraná, que es tripartito, integrado por Santa Fe, Entre Ríos y la Nación”.

Para Larriera, el cuidado de estos ecosistemas varía según la región y los intereses. Por ejemplo, en Jaaukanigás hay mucho ecoturismo, por eso "en Villa Ocampo, la localidad más cercana a la zona, se trabaja mucho con el turismo de contemplación y no tanto el de extracción. Allí la caza está prohibida desde hace tres años”.

Por su parte, en el Delta se creó un Comité Intersectorial de Manejo conformado por varias ONG, especialistas, representantes de las provincias, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y universidades. Sobre este sitio expresó que “es un buen ejemplo de cómo se puede trabajar bien cuando se le da participación a la comunidad y a los actores locales".

Esta región, ubicada al borde del Rio Paraná, es el sitio que presenta mayor impacto por las actividades productivas. Larriera detalló que “hay problemas por los yacimientos de arenas silíceas donde se obtiene este material para Vaca Muerta. También, existe una actividad ganadera en islas muy intensiva y se practica la pesca comercial. Pero con este Comité, que trabaja hace tres años, ya están abordando esta situación”.

El Delta es el sitio que presenta mayor impacto por las actividades productivas

Pero, para el exsubsecretario de Recursos Naturales de Santa Fe “el humedal de peor gestión es la Laguna de Melincué. Allí el comité de manejo no se constituyó". Explicó que "es un lugar de cruce de intereses de los gobiernos locales. Si bien hay una reserva provincial que prohíbe la actividad de pesca y el uso de embarcaciones a motor, esto no se cumple. Además la falta de un órgano que funcione hace que no exista dónde reclamar”.

 

Laguna Melincué, Sitio Ramsar desde 2008
Laguna Melincué, Sitio Ramsar desde 2008

 

¿De qué te protege ser RAMSAR?

Esta categoría "es de las más laxas que existe en todo el mundo", explica el exfuncionario, y agrega: “Dentro del sitio se pueden hacer las mismas cosas que fuera de él, no hay nada prohibido. Las actividades se realizan con el compromiso que sea de manera sustentable, pero no están prohibidas”.

Por eso, en materia de protección, destacó la falta de normativa a nivel nacional y puntualizó que “es necesario que las autoridades se sienten con los actores de la región para tratar de resolver este problema. Sería importante que se avance con la ley de presupuestos mínimos para la conservación de los humedales”.