Luego de examinar la gestión del hoy ex Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable, la Auditoría General de la Nación (AGN) concluyó que “no es posible afirmar que los glaciares estén efectivamente protegidos”.

Es que, según se comprobó, la dependencia que hoy funciona con rango de Secretaría “coordinó con las provincias las acciones de protección, no prestó asistencia técnica a las jurisdicciones y contribuyó con escaso financiamiento a la elaboración del Inventario Nacional de Glaciares (ING)”. 

En primer lugar, la falta de coordinación quedó de manifiesto ante la certeza del impacto de la actividad minera sobre las llamadas vegas, o humedales de altura, puntualmente en la provincia de San Juan. 

Nota al margen. Las vegas son ecosistemas únicos de alta vulnerabilidad. Su vegetación alimenta a una fauna amenazada, conformada por vicuñas, guanacos, llamas y alpacas, y tienen un gran valor económico y cultural para las comunidades del noroeste argentino. “Son entidades extremadamente frágiles por su dependencia del agua, sensibles a los cambios climáticos y vulnerables a la alteración humana, tal como la actividad minera en la región”, contextualizó la AGN. 

 

Pese a esta relevancia, el informe dijo que “no se encontró evidencia de que el ex Ministerio haya planteado en el Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA) la problemática ligada a la falta de protección de estos humedales, o la necesidad de desarrollar un instrumento legal específico para protegerlos”.

¿Cuál es el impacto en cuestión? Específicamente, los auditores revelaron que en las zonas de Veladero y Conconta se observan “tasas mayores de material particulado en suspensión (MPS) cerca de las operaciones mineras”.  

Y, frente a esto, el ex Ministerio tampoco planteó en el COFEMA la magnitud del MPS, “ni la necesidad de minimizarlo”.

Asimismo, la AGN afirmó que la hoy Secretaría no logró articular ningún acto de coordinación concreto con la Administración de Parques Nacionales”, ni se detectó el impulso de alguna iniciativa conjunta con Chile, pese a la vasta extensión de glaciares en zonas fronterizas. 

El inventario

Por otra parte, el informe detalla las “deficiencias” del ex Ministerio a la hora de coordinar y actualizar el mencionado Inventario Nacional de Glaciares (ING).

Se remarca, por ejemplo, que “la asignación presupuestaria (de la dependencia) no permitió discriminar fondos específicos destinados al Inventario y los aportes realizados no fueron suficientes para las actividades previstas”. 

Para completar, los técnicos descubrieron que el ING terminó siendo solventado por el CONICET

La AGN remarcó que el ex Ministerio de Ambiente no impulsó ninguna acción conjunta con Chile. 

Así y todo, el Inventario se hizo (ver En números), aunque no en forma completa. Según la Auditoría, “quedan pendientes las revisiones externas para poder dar como concluidas las tareas, y publicar todos los mapas del ING en el Boletín Oficial. Resta también concluir la realización del ING en la Antártida, e implementar la evaluación ambiental estratégica, un programa de monitoreo y fiscalización y la actualización periódica del ING”.

Fue por eso que el organismo de control reconoció que, si bien “los glaciares están inventariados, no es posible afirmar que estén efectivamente protegidos, ya que aún está pendiente la realización de la evaluación ambiental estratégica de los glaciares y el ambiente periglacial, que debía impulsar el ex Ministerio en el ámbito del COFEMA”.

En números

A palabras de la AGN “a pesar de la falta de recursos”, el Inventario Nacional de Glaciares identificó 16.968 cuerpos que ocupan una superficie total de 8.484 kilómetros cuadrados, en 69 subcuencas.

La perla

En rigor, el informe de la Auditoría es un seguimiento de las recomendaciones que figuran en un trabajo de 2017. No obstante, la última entrega aprobada este año incluye “nuevos hallazgos”, como el relacionado a las llamadas estaciones nivometeorológicas

Cuentan los técnicos que la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación “tercerizó la red hidrográfica en la empresa EVARSA, que tiene un contrato de servicios para mantener operativas más de 300 estaciones en todo el país, entre las que se incluyó las adquiridas por el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA)”. 

Pues de estos equipos, que están vinculados al Inventario Nacional de Glaciares, “EVARSA solo instaló cuatro estaciones de alta montaña en los Andes Áridos y no brindan los datos en la página web desde julio de 2013, ya que la firma no realiza el mantenimiento en tiempo y forma”.      

Hay más: en una verificación in situ en el glaciar Agua Negra, los auditores observaron que “la estación presenta fallas, los sensores dejaron de funcionar y no fueron reemplazados".