Algunas empresas concesionarias de trenes tienen un “alto grado de incumplimiento de las normas de calidad en el servicio que prestan”, aclara el trabajo de la Sindicatura, y agrega que el trámite de los expedientes para sancionar esos incumplimientos, tarea de la CNRT, “exceden severamente los plazos razonables”. Además, las prestadoras tampoco cancelan en término las multas que surgen de sus deficiencias, ni pagan el monto que corresponde. En el área de concesiones ferroviarias se regularizó sólo un tercio de las falencias que surgieron de las auditorías hechas en 2006 (dos de seis).

Al margen de los datos, la SIGEN dice que “el número de pasos a nivel inspeccionados es escaso”, y añade que la CNRT “no tiene programas de inspección aprobados, ni elaborados con criterios preestablecidos”. El porcentaje de solución de las irregularidades detectadas en este ámbito es aún más bajo que el de las concesiones ferroviarias: sobre seis falencias, sólo una fue regularizada (17%).

El nivel más bajo de efectividad en la normalización de falencias se registra en fiscalización del transporte, un 9 por ciento (una sobre 11). La SIGEN destacó irregularidades en los controles de los requisitos para “acceder al cupo del gasoil a precios diferenciados”, en los sistemas de revisión técnica obligatoria y en las habilitaciones de los vehículos para personas con movilidad reducida.

Otras deficiencias que detectó el informe de la Sindicatura tienen que ver con compras y contrataciones que hizo la CNRT por valores superiores a los de mercado, y la “inexistencia” de un sistema integrado para el seguimiento de multas, pago de los deudores y la reincidencia. Además, el sector de atención a los usuarios no tiene documentación en la que queden asentadas las quejas de los pasajeros. Por otra parte, “al momento de la formulación del presupuesto, las propuestas gerenciales no se encuentran debidamente fundamentadas en las necesidades de gastos”, concluye la SIGEN.