Un informe de la Auditoría General de la Nación (AGN), afirma que los controles sobre la seguridad de las unidades de trasporte de carga y pasajeros son “laxos”, se hacen en los talleres más baratos habilitados por la Comisión Nacional del Trasporte (CNRT), y “carecen de la exactitud para garantizar la habilitación de los vehículos”.

El chequeo obligatorio de los coches corre por cuenta del trabajo tercerizado que se realiza en los Talleres de Revisión Técnica (TRT), y del control de la CNRT en las cabeceras de las empresas. La conclusión de la AGN se apoya en la existencia de talleres con “características muy disímiles y, por ende, con prestaciones heterogéneas”, que no tienen el equipamiento necesario para las verificaciones y, por otro lado, que la propia CNRT no tiene un criterio homogéneo para auditar y autorizar el funcionamiento de los TRT. Además, como los transportistas pueden elegir a qué taller concurrir y el precio del servicio no es uniforme, los TRT más solicitados son los que menos cobran y, a la vez, los que ofrecen “controles más laxos”. De hecho, en 2005, la propia Gerencia Técnica de la CNRT señaló que en “este esquema se prima el negocio por sobre la seguridad”, y que el accionar debía ser “revertido”. La AGN retomó estos hallazgos de 2002 en un informe de 2007 sobre los test psicofísicos a los choferes de transporte.

Un dato que aporta el organismo de control es que el porcentaje de rechazos de los TRT a las unidades analizadas se cuadriplica en aquellos días en los que la CNRT inspecciona los talleres pese a que, simultáneamente, la cantidad de vehículos chequeados durante las visitas de la Comisión disminuye. Si bien el promedio de rechazos de los TRT ronda el 15 por ciento, cuando el equipo de la AGN acompañó al personal de la CNRT a sus inspecciones, las desaprobaciones no bajaron del 60 por ciento.

En el estudio de 2007, la AGN agrega que “la CNRT tampoco sanciona en tiempo oportuno a los talleres infractores, con lo que se debilita todo el sistema de control”, y puntualiza que los “trámites sancionatorios” comienzan entre “los 90 y los 300 días hábiles” luego de que se detecta alguna irregularidad. El equipo de la Auditoría verificó que las infracciones de los años 2000 y 2003 “recién” se sancionaron en 2005.

 

Por otro lado, sobre los controles que la CNRT hace en las cabeceras de las empresas de transporte, la AGN dijo que el “grave problema” es la cantidad de actas de infracción para resolver. Es que hay cerca de 50 mil expedientes y, si la CNRT resuelve unas 35 carpetas por día, como informó, tardaría más de cinco años en completar la tarea, sin contar que ingresan unos 200 expedientes por día.