Publicado: 16-09-2010
 
Es por la emisión de "bonos" municipales a favor de un comerciante. La situación de Carlos Villalba se torna difícil.

Salvador Mazza se ha convertido en un pueblo donde impera el desgobierno. Los vecinos afirman que la situación del polémico intendente Villalba se hace cada vez más insostenible y piden que el gobernador Urtubey, tome cartas en el asunto.

Cuando uno recorre sus calles tiene la sensación de que habitan fantasmas que le dan un aspecto lúgubre a esta población fronteriza. El abandono se conjuga con la inseguridad y el temor se apodera en las noches. Sus callejuelas siguen siendo las mismas de antaño, sucias, poceadas, donde el asfalto pide a gritos un recambio. "Antes el pueblo era lindo, pero ahora no dan ganas de salir ni a la vereda", graficó una señora de 75 años que nació y creció aquí.

En el rostro de sufridos habitantes y en la imagen de precarias viviendas se refleja un pueblo olvidado.

Pero todo contrasta con el movimiento económico que la frontera produce con el transporte de mercadería a Bolivia y el egreso de gente que invade Pocitos y Yacuiba para adquirir productos más baratos, principalmente ropa y calzados. Este movimiento le genera al municipio buenos dividendos.

Sólo con el "peaje" que cobra a los camiones que entran y salen al pueblo, ingresan unos $15.000 diarios a la comuna.

Pero ahora más que nunca la crisis se acentuó en Salvador Mazza, en este caso con la gestión del intendente Carlos Villalba, un hombre esquivo, tozudo y uraño que tiene a la comunidad que lo eligió en una situación de abandono total. Los vecinos comentan que el jefe comunal no está nunca en el municipio, que se la pasa viajando y que la intendencia es manejada por testaferros. Para los concejales de la oposición, Villalba maneja la comuna con si fuera su propia empresa, no responde a los informes que le piden como tampoco da cuenta del manejo del erario público.

Ingresos 

Los ediles desconocen a dónde van a parar los ingresos genuinos que recibe la intendencia, alrededor de $1.200.000 mensuales. Y la situación se agrava más aún por el hecho de que mantiene una deuda de más de $ 4.000.000 con los proveedores. Precisamente este fue el motivo por el cual el intendente decidió, por motu propio, emitir bonos de cancelación de deuda, violando con ello todas las normativas vigentes.

"Se siente el amo y señor del pueblo y por eso ni siquiera escucha al gobernador", sentenció desde el Concejo Deliberante, Alejandro Zapata. Frente a este cuadro de situación, los tres ediles opositores, los justicialistas Zapata, Carlos García Virgolini y Alfredo Palacios, decidieron plantar bandera.Ellos argumentan que Villalba se siente fuerte porque cuenta con mayoría en el cuerpo legislativo, luego de que la radical Nelba Méndez "saltara el cerco".

Concientes de que los números no le dan para destituir al jefe comunal, estos concejales se propusieron llevar el caso a la Justicia. La semana pasada presentaron una denuncia en la fiscalía penal de Tartagal para que se investigue el caso de la resolución que Villalba dictó para la emisión de $250.000 en bonos de cancelación de deuda. Al mismo tiempo se destacó al concejal Palacios para que hoy se presente en la Auditoría General de la Provincia y solicite al organismo de contralor que analice esta situación y realice una auditoría en la comuna por el desorden existente.

En la presentación se advierte a la Auditoría que Villalba no presentó los balances del presupuesto 2008 y 2009, como tampoco las rendiciones de los cortes trimestrales de esas erogaciones, tal como lo establece la Constitución provincial. "Con todo este desmanejo de las cuentas públicas es evidente que están dadas las condiciones para responsabilizar al intendente por malversación de fondos e incumplimiento de los deberes de funcionario", interpretan los concejales Zapata, García y Palacios.

Al mismo tiempo aseveran que el gobernador ‘debe tomar intervención para evitar que en el futuro ocurran males mayores". El comentario ayer en el norte era que Urtubey estaría analizando la situación y por primera vez comenzó a sonar la palabra "intervención".