La millonaria inversión realizada por el Estado durante la gestión gubernamental de Roy Nikisch para implementar un sistema que enlazara en una misma red a todas las historias clínicas de las personas que son atendidas por la estructura de Salud Pública, terminó siendo malograda en gran medida, ya que la falta de organización adecuada hizo que hoy esté prácticamente sin uso.

Una auditoría del Tribunal de Cuentas hizo un relevamiento para determinar cómo se encuentra hoy el Sistema Informático de Historia Clínica Unica Automatizada (HCUA), tanto en los hospitales de Resistencia como en algunos del interior, y en centros de salud tomados a modo de muestreo en distintos puntos de la provincia. El resultado fue desolador: el sistema casi no es utilizado por sus múltiples falencias, hay equipamiento adquirido que ni siquiera se sabe dónde está y hubo irregularidades en la compra de equipos informáticos.

Compras millonarias

La idea de instrumentar un sistema que permitiera acceder a la historia clínica de un paciente de salud pública desde cualquier puesto sanitario u hospital de la provincia fue motorizada por el ministro de Salud de Nikisch, Ricardo Mayol.


El proyecto comenzó a elaborarse en 2004 y dos años después el Ministerio de Salud contrató 40 personas para trabajar en el asunto. El Estado, al final, acordó invertir 2.057.900 pesos para comprar 1.000 computadoras y 500 impresoras destinadas al programa HCUA.


Ya allí comenzaron los problemas. La auditoría del Tribunal de Cuentas detectó que si bien se optó por una adjudicación directa porque la empresa proveedora iba a ser la estatal Ecom Chaco, varios remitos fueron, en cambio, emitidos por la firma Mundo Informático "no siendo ésta la empresa adjudicataria de la contratación", recuerda el organismo de contralor, que agrega que la intervención de esa compañía en la operatoria "carece de respaldo legal".


Además, las facturas emitidas por Ecom no especificaban detalles de algunos de los elementos adquiridos (tipos de teclados, de mouse, de monitores, etcétera), y en otros casos se registró la entrega de monitores una dimensión y marca determinadas, pero en los hospitales y centros de salud se encontraron otros distintos.


"De la información que proporcionan los remitos no se puede determinar con exactitud cuáles fueron los bienes recibidos, ya que no es un detalle concordante, en cuanto a las características y cantidades, con lo especificado en la factura de compra", dice el informe.


Otra irregularidad hallada es que muchos equipos fueron recibidos por personas que no estaban autorizadas para esa tarea, pese a lo cual incluso firmaron la recepción de computadoras que mostraban signos de deterioro.

Fines desvirtuados

El relevamiento de los auditores del Tribunal de Cuentas también se ocupó de rastrear el destino de los equipos adquiridos y si se estaban utilizando para cargar y acceder a historias clínicas de pacientes de hospitales y centros de salud. Se comprobó que en la mayor parte de los casos eso no sucedía.


El informe indica que los equipos "en general son usados con otros fines distintos al del sistema HCUA; algunos bienes informáticos se hallan guardados en su caja de embalaje original o en lugares no adecuados; algunos equipos no se encontraban en el área, y no se pudo constatar su presencia en otro sector; algunos equipos fueron intercambiados conectando una CPU o monitor con una identificación patrimonial determinada con otra unidad CPU o monitor de diferente número de identificación patrimonial" y otras anormalidades.


Los testimonios tomados de los profesionales que deberían hacer uso de la historia clínica informatizada fueron todavía más decepcionantes, porque los médicos explicaron que el sistema les complicaba el trabajo por distintas razones: la red solía caerse con frecuencia, haciéndoles perder todos los datos cargados; la conexión era muy lenta y demoraba en exceso la atención de pacientes; la carga de datos impedía un buen diálogo con los pacientes para conocer los contextos socio-económicos de sus estados de salud; y en muchos casos había una sola computadora cada dos profesionales.

En la parte final, la auditoría dice que el problema de fondo es que al organizarse el sistema, las autoridades "no tuvieron en cuenta la importancia de contar con una organización formalmente estructurada" que definiera roles y responsabilidades, por lo que la inversión efectuada por el Estado "no es utilizada en forma eficiente".


"El sistema HCUA no funciona adecuadamente e incluso en algunos lugares ni siquiera llegó a implementarse, no justificándose lo invertido", indica el trabajo del Tribunal de Cuentas.