La muerte de dos personas en situación de calle producto del frío en la Ciudad de Buenos Aires volvió a poner en el centro de la escena la problemática. ¿Por qué no asisten a los paradores? ¿Tienen capacidad para albergar a tanta gente? ¿Cómo funcionan?  

Un informe de la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires (AGCBA) analizó la gestión durante 2015 y detectó que cada vez había menos personal en los paradores y centros de día. Además, en varios edificios había problemas de infraestructura y mantenimiento que iban desde filtraciones hasta cucarachas en las cocinas.

Para Horacio Ávila, referente de la ONG Proyecto 7, “el sistema no está pensado para la gente”. No cree que las dificultades pasen por la infraestructura, más allá de que pueda haber cosas que no estén bien. “El mayor problema es que a la mañana los vuelven a sacar a la calle, es lo que menos les gusta”, asegura.

 

El parador Retiro, dependiente del Gobierno porteño, inspiró un documental dirigido por Jorge Colás.
El parador Retiro, dependiente del Gobierno porteño, inspiró un documental dirigido por Jorge Colás.

 

Tienen algunas medidas medio carcelarias –agrega- Se les pasa detector de metales cuando ingresan y se les hace un cacheo. Hay cosas obligatorias como bañarse, que hay gente que no puede manejar porque perdió determinadas disciplinas al estar en la calle”.

En muchos casos, las personas que viven en la calle deben ir a hacer la cola sin la certeza de que van a poder pasar la noche ahí. Afuera tienen armada una estructura, donde está su “ranchada”, que si la pierden es difícil rearmar. “Sostener el lugar en la calle no es tan fácil. Si encima uno va a un lugar donde no sabe si estará al día siguiente, cuesta tomar esa decisión”, indica Ávila.

En el informe de la AGCBA, también se hacía referencia a la falta de atención de la vulnerabilidad social de los asistentes. Ávila lo dice con claridad: “Si la persona va sin DNI, en lugar de ayudarla a tramitarlo, no la dejan entrar. Si va consumida, en vez de trabajar con eso, es expulsada”.

Un censo realizado por organizaciones sociales muestra que en la Ciudad de Buenos Aires hay 5.410 personas que viven a la intemperie.

Tampoco puedan ingresar sus carros aquellos que tienen al cartoneo como medio de subsistencia. Por la noche, no tienen dónde dejar su herramienta de trabajo. “También hay personas que tienen mascotas en la calle y no hay lugar para ingresar con ella. Nadie va a dejar a su mascota para poder entrar a un parador”, afirma Ávila, quien vivió alrededor de seis años en la calle, hasta 2007. De hecho, sufrió la caída de agua nieve del 9 de julio de ese año.

¿Qué se puede hacer para combatir el frío? “Me tocó estar en la calle y la pasé muy mal. Al día siguiente, hubo varias muertes. Se hace lo que se puede, se abriga con más cantidad de ropa, más mantas, se trata de buscar lugares más resguardados. Yo nunca quise ir a un parador. Están los respiraderos del subte, que tiran aire caliente, hay distintos trucos”, cuenta. 

Un censo no oficial, motorizado por Proyecto 7 y del que participaron organizaciones sociales y de Derechos Humanos, muestra que en la Ciudad de Buenos Aires hay 7.251 sin techo. De ese total, 5.412 viven a la intemperie; 870 son niños y niñas; y 1.600 están en calle por primera vez.

Sus propios centros

Proyecto 7 cuenta con tres centros propios que están abiertos las 24 horas los 365 días del año. Uno, en Monteagudo al 400, Parque Patricios, alberga a unos 120 varones adultos. El tema “La ciudad liberada”, de Fito Páez, está inspirado en el lugar. De hecho, el músico suele colaborar con la organización.

Otro de los centros está en 15 de Noviembre al 2300, a unas cuadras del anterior. Asisten al lugar alrededor de 60 mujeres cis y trans. El tercero es un Centro de Integración Complementaria (CIC), y aunque hay personas que duermen ahí, está pensado para la realización de actividades culturales, educacionales y de capacitación laboral, entre otras.