Un informe de la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires (AGCBA), concluyó que la Dirección de Reciclado local “no cumplió eficaz ni eficientemente con muchas de sus responsabilidades primarias”, y muestra “grandes falencias” en su funcionamiento. 

La oficina en cuestión opera bajo la órbita del Ministerio de Espacio Público y Ambiente Urbano del gobierno porteño. Fue creada en 2007 y desde entonces hasta 2016 -año investigado por el organismo de control-, cambió de director general 11 veces

Entre sus responsabilidades, debe gestionar los residuos sólidos urbanos secos no dispuestos en la vía pública, siguiendo los lineamientos de la Ley de Basura Cero. Además, tiene que fomentar las prácticas asociativas de los llamados recuperadores o cartoneros y supervisar el registro de cooperativas y pymes vinculadas a la actividad.

Para fundamentar su conclusión, el organismo de control destacó que la Dirección de Reciclado “no cuenta con información debidamente respaldada para evaluar el cumplimiento de sus metas físicas”, y que ninguna de sus áreas administrativas y operativas tiene datos oportunos y confiables sobre el manejo del programa de recuperación de residuos. 

El informe pone como ejemplo el resumen entregado por la propia Dirección sobre la cantidad de material reciclado durante los cuatro trimestres de 2016.

 

 

El problema con esto es que, según comprobó la Auditoría, “los datos se repiten mes a mes para cada uno de los trimestres”. Es decir, a cada cantidad trimestral la dividieron por tres y así volcaron los números de su gestión. 

En nueve años, la dependencia analizada cambió de director general 11 veces.

Ante esto, el organismo de control sentenció: “Queda expuesto que la Dirección no realiza un trabajo de medición de los resultados obtenidos mes a mes. De tal forma -continuó-, la carga de la ejecución física se realiza solo para cumplir con las exigencias de los Sistemas de Administración Financiera” del gobierno porteño, y completó: “Los valores del resumen general no son de utilidad para realizar el análisis de gestión, por cuanto la cantidad ejecutada no es confiable. No se puede determinar, de acuerdo a lo expuesto, si la utilización de los recursos públicos fue la correcta (eficaz, eficiente y económica)”.

Centros verdes

Por otra parte, existen en la ciudad 12 centros verdes encargados de recibir, separar, clasificar y enfardar materiales reciclables para su comercialización. Es operado por la misma cantidad de cooperativas y se distribuyen mayormente en el sur de la Capital.

 

 

La Auditoría pudo visitar dos centros, el Retiro Norte y el de Parque Patricios, administrados por las cooperativas El Ceibo y Amanecer de los Cartoneros respectivamente. 

En esos complejos los técnicos observaron pisos rotos y sin pavimentar, “situación que se agrava en caso de lluvias, produciendo en anegamiento del sector”, dijo el informe. Asimismo, se alertó sobre “material enfardado, mal estibado y con peligro de caída” y “balanzas para camiones y máquinas registradoras de peso no operativas”.

En cuanto a la seguridad del trabajo, la investigación remarcó “falta de higiene y deficiencias en la iluminación y en el sistema de protección contra incendios”. En ese sentido se encontraron “nichos hidrantes inaccesibles, extintores obstaculizados con objetos, manguera sin conexión a la tubería, ausencia de planos de evacuación y desprolijidad en carteles de señalización para salidas de emergencia”.

Además, se verificó que la mayoría de quienes trabajan en el centro Retiro Norte “no dispone ni cuenta con elementos de protección personal”.

Y, para completar, los técnicos descubrieron que de los 12 centros verdes que funcionaban hasta 2016, “en cuatro no consta que posean algún instrumento legal que regule el uso de los mismos por parte de las cooperativas”. En esa situación se encontraron los complejos Solís, Río Cuarto, José Martí y el Parque Patricios. 

 

 

¿Cuál es el rol de la Dirección sobre los centros verdes? 

La AGCBA recordó que las cooperativas “deberían llevar registros diarios” de sus actividades, de la cantidad de material ingresado y recuperado y su precio de venta, e informar de todo eso a la Dirección de Reciclado porteña. 

Sin embargo, ante una pregunta de la Auditoría, la propia dependencia señaló que “la cantidad promedio total de material reciclable recuperado durante 2016 es de 400 toneladas por día” y que “no cuenta con otra información a la fecha”.

Frente a esta respuesta, la investigación objetó que “la Dirección incumple con lo especificado en los convenios” firmados con las cooperativas, y “tampoco cumple su función de generar información operativa” de los centros verdes

Así, la oficina auditada “no puede proporcionar un grado de seguridad razonable respecto al logro de los objetivos planteados”, apuntó el informe. 

Subsidios

Con respecto a las ayudas económicas que reciben las cooperativas, la Auditoría reveló que “la Dirección no indicó claramente cuál era la forma de cálculo y criterio utilizado para determinar los montos a transferir a cada una”.  

La mayoría de los trabajadores de un centro verde no tiene elementos de protección personal. 

De hecho, los investigadores se encontraron con dos respuestas distintas ante la misma pregunta: en la primera, la propia Dirección de Reciclado expresó que “el criterio utilizado (para el reparto de fondos) es la cantidad de personal a afectar al servicio”. 

Mientras que, en la segunda, la respuesta fue que “los subsidios se calculan a partir de la pretensión individual que eleva cada una de las cooperativas”

Por esta desavenencia, la AGCBA sostuvo que “no consta que la Dirección ejecute algún control sobre las ‘pretensiones individuales’ elevadas por las cooperativas, en cuanto a los montos de subsidio solicitados, ni la verificación de su liquidación y pago”.

Y culminó: “la Dirección de reciclado no puede ejercer un adecuado control con el objetivo de prevenir posibles fraudes que afecten los recursos presupuestarios transferidos” por la Ciudad.