Publicado: 24-08-08

 

El Plan Nacer invierte US$ 430 millones para disminuir la mortalidad infantil. Lo financia el Banco Mundial y hay sospechas de sobreprecios y contratos "exorbitantes". Ya lo investiga la Justicia.

Denuncias sobre pedidos de coimas, sobreprecios millonarios, encuestas infladas y auditorías millonarias que cuestan hasta cuatro veces más de lo previsto. Estas y muchas otras irregularidades se detectan en la ejecución de un programa oficial para invertir 430 millones de dólares en combatir la más imperdonable de las miserias: la mortalidad infantil.

Las sospechas apuntan contra funcionarios del ministerio de Salud de la Nación y contra el Banco Mundial, organismo que financia el proyecto, además de contra proveedores y consultores internacionales y locales. A través de un pedido de Acceso a la Información Pública, Clarín analizó la documentación de respaldo del Plan Nacer y encontró sorpresas de lo más costosas. Para empezar, la demanda de uno de los proveedores habituales del Estado que en noviembre de 2007 denunció la fabricación de una licitación, el pago de sobreprecios por varios millones de dólares y un intento de coimas de parte de "algún funcionario" del Ministerio de Salud.

 

En paralelo a esa denuncia, hubo otra desde adentro del Ministerio. En diciembre de 2007, un economista del Plan Nacer acusó a funcionarios del Ministerio de digitar licitaciones y otorgar "contratos exorbitantes" a consultoras y empresas de auditoría. Se refería, en concreto, a dos auditorías externas que costaron más de ocho millones de dólares aunque inicialmente estaban valuadas en mucho menos, y a encuestas locales también costosísimas, entre ellas una sobre la situación de los grupos indígenas, casi idéntica a otra que había hecho el INDEC meses antes.

El Plan Nacer es una iniciativa del ex ministro de Salud, Ginés González García, que fue aplaudida por el Banco Mundial y hoy está siendo copiada en Sudáfrica, por sus buenas ideas. Consiste en el financiamiento del sistema de salud público a través de cápitas e incentivos, que empujan a médicos y pediatras del sistema público a buscar la atención de embarazadas, neonatos y chicos de hasta seis años que no cuentan con obra social. El plan está en plena ejecución y prevé dar cobertura, hasta el 2011, a algo más de 700 mil mujeres y niños de todo el país.

Pero no es el Plan el problema, sino los contratos dentro del Plan. ¿Qué dicen en el ministerio de Salud? En medio de la ejecución del programa hubo cambio de autoridades -se fue González García-, pero trascendió que la nueva ministra, Graciela Ocaña, ya mandó a detener un pago que le pareció "poco conveniente" para la compra de un sistema de videoconferencias, valuado por el Plan Nacer en casi un millón de dólares.

Los primeros ruidos sobre este Plan datan del 15 de noviembre de 2007, cuando el empresario argentino Arturo Curátola, presidente de la empresa Melenzane S.A., denunció en Washington, ciudad sede del Banco Mundial, que se estaban pagando sobreprecios por más de 5,8 millones de pesos dentro de una licitación para adquirir heladeras para hospitales, cunas acrílicas, incubadoras y otros insumos de lo más delicados y necesarios. Según Curátola, su empresa fue desplazada de esa licitación por no haber querido pagar una coima -un "canon", según le habría dicho "alguien" al teléfono- del 10% de las órdenes de compra, que sumando toda la licitación alcanzaban los 30 millones de dólares. A raíz de eso, este empresario decidió cotejar los precios de algunos insumos pagados por el Plan Nacer.

 

Y encontró sobreprecios en estos rubros:

 

Se compraron incubadoras por 782.900 pesos cuando el precio de mercado era de 562.000.

Heladeras por 3.935.000 pesos, cuando el precio de mercado era de 1.643.000 pesos.

 

Vitrinas para medicamentos por 3.095.326 pesos, cuando se conseguían a 1.914.220 pesos.

Otros ejemplos presentados por la empresa llevaron al Banco Mundial a abrir un expediente en su oficina de Asuntos Institucionales, en Washington. Algunas fuentes consultadas por Clarín sugirieron que había sido enviada a la Argentina una misión de auditoría, aunque esto fue en parte "negado" por voceros oficiales del Banco: "No damos información sobre el estado de los casos hasta que no se terminen de analizar", explicaron voceros del organismo. Además, enviaron a Clarín un escrito de 46 carillas respondiendo a los cuestionamientos al Plan.

Apenas unas semanas después de la demanda en Washington, en diciembre del año pasado otra denuncia, pero ahora de cabotaje, irrumpió en el ministerio de Salud y pasó a formar parte de los extensos expedientes del Plan Nacer a los que accedió este diario. Ocaña, la nueva ministra, recibió un escrito de Jorge Rodríguez, economista y miembro contratado del equipo ejecutor del Plan, denunciando "irregularidades" de parte de un grupo de funcionarios de primera línea del Ministerio. A Alfredo Perazzo, hasta diciembre de 2007 Director del Area Técnica del plan, le achacó "la contratación de consultorías externas "a valores desorbitantes que nos plantean la eventual existencia de negocios sumamente turbios". Esas contrataciones fueron luego revisadas por Clarín en el ministerio de Salud.

Rodríguez cuestiona también las licitaciones y compras de insumos sanitarios, pero ya no por sus montos, sino por la calidad de la mercadería entregada. Al parecer, se han pagado camillas ginecológicas de chapa como si fueran de material antiestático, mucho más caro. Y asegura que las vitrinas para medicamentos compradas por el Plan no fueron de acero inoxidable, como exigía el contrato, sino de chapa pintada. Hay otros cuestionamientos a las contrataciones de consultores, de campañas de difusión, de sistemas informáticos y de cierto personal calificado. El contrato del Ministerio con el economista que presentó la denuncia venció en diciembre del año pasado y, según los funcionarios aludidos en su denuncia, la no renovación fue lo que generó su ira y sus denuncias. Como sea, Ocaña debió abrir un expediente interno en la Auditoría interna del ministerio y el caso fue girado a la justicia federal, donde en estas horas empieza a ser analizado por el juzgado federal de Norberto Oyarbide.

A todos estos indicios hay que sumarle la crítica de la Auditoría General de la Nación (AGN), el organismo público encargado de controlar estos programas. Según el sitio elauditor.info, que reúne los informes de la AGN, los préstamos del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) tienen graves "problemas de controles contables internos y en la selección y contratación de consultores". Lo que parece ocasional puede, entonces, acabar siendo un asunto de fondo. Mientras el Plan Nacer se ejecuta y goza de prestigio, está visto que detrás de su buena estrella pueden esconderse las miserias de siempre.