De la mano de las nuevas políticas de gobierno abierto están surgiendo los laboratorios de innovación gubernamental, espacios dinámicos donde se desarrolla la creatividad para el diseño de nuevas soluciones de políticas públicas aportando nuevos canales de participación y colaboración.

En este sentido, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) destacó el caso de Río de Janeiro por llevar a cabo Lab Río -que cuenta con un presupuesto anual de USD 185.000 y es financiado por el Tesoro- para generar proyectos que acerquen el Estado a la ciudadanía y promuevan el debate público.

Además del laboratorio, existen otras dos unidades, PENSA Sala de Ideas, que enfoca su trabajo en el aprovechamiento de datos masivos para monitorear problemáticas de la ciudad, y el Centro de Operaciones, en donde se hace efectiva la gestión de los proyectos.

A través del cruce de datos, la ciudad carioca logró reducir el dengue en un 98% y pasar de gastar USD 13 millones en 2013 a USD 300 mil en 2014. ¿Cómo? Con información de los hospitales, el PENSA georeferenció la problemática para luego identificar las áreas prioritarias donde se focalizaron los programas de limpieza y comunicación con los residentes.

Del mismo modo, se va a implementar un sistema inteligente de transporte en 10 años para mover el centro comercial hacia otra zona de la ciudad y evitar embotellamientos, que representan un 9% del PBI de Río de Janeiro, es decir, USD 5.400 millones.

Esta decisión se tomó como resultado del análisis del volumen y capacidad de las vías mediante la geo-localización de las personas a partir de los teléfonos celulares, que dio a conocer que si se moviera el centro comercial a otro lado, se reduciría la densidad en la vía pública.