La empresa petrolera alemana Oiltanking Ebytem S.A, que opera en la planta de Bahía Blanca, fue suspendida de sus actividades por la provincia de Buenos Aires al generar dos derrames en menos de un mes. El primer hecho sucedió el 26 de diciembre en Puerto Rosales, mientras que la segunda fuga aconteció el 17 de enero en la zona de Punta Cigüeña. 

El primer derrame contaminó con 750 metros cúbicos de crudo el Estuario de Bahía Blanca, uno de los humedales más relevantes de Argentina con una extensión total de 262.527 hectáreas y un entramado único de flora y fauna. Allí confluyen seis subsistemas entre los que se destacan Bahía Blanca, Bahía Falsa, Bahía Verde y el Islote Gaviota Cangreja.

El accidente se produjo por el rompimiento de un conducto submarino producto de una sobrecarga en las amarras durante la descarga de un buque tanque. El crudo se desprendió desde las 23 horas, pero la fuga recién fue detectada al mediodía siguiente por un pescador local.

La demora en activar el plan de contingencia nacional agravó el impacto, permitiendo que la mancha avanzara 300 metros sobre los frágiles humedales costeros, los cuales constituyen ecosistemas vitales para la biodiversidad de la región. 

Responsabilidades

La Ley N° 24.292 establece el convenio Internacional sobre Cooperación, Preparación y Lucha contra la contaminación por hidrocarburos (PLANACON). El Ministerio de Defensa, a través de la Prefectura Naval Argentina, es la autoridad de aplicación del convenio referido en el artículo precedente.

La normativa subraya la importancia de hacer preparativos eficaces para luchar contra los sucesos de contaminación por hidrocarburos y el papel fundamental que desempeñan los sectores petroleros y navieros.

El Auditor.info se contactó con la Prefectura Naval Argentina quienes afirmaron que “la responsabilidad está en los organismos de control del gobierno provincial y en la falta de previsión de un acontecimiento de tales características”.

La entidad informó que el personal de la Estación de Salvamento, Incendio y Protección Ambiental de Bahía Blanca se encuentra abocada a controlar un derrame de petróleo crudo originado en la monoboya del Puerto Rosales, operada por una empresa transportadora.

Tras constatar el hecho denunciado por un trabajador pesquero, la Prefectura activó el protocolo de emergencias, identificando a través de análisis preliminares que la causa habría sido una fisura en un conducto submarino producto de la sobrecarga en las amarras con un buque tanque.

Si bien, trabajan coordinadamente con Ambiente provincial y una empresa especializada en contención de derrames, ambientalistas ya advierten sobre "el grave daño ecológico provocado en uno de los humedales más biodiversos y frágiles de la región".

Tareas de remediación

Tras declararse la emergencia ambiental en Bahía Blanca, el Ejecutivo conformó una mesa interinstitucional para coordinar las tareas de contención, limpieza y rescate de fauna afectada. Incluso convocará a organizaciones no gubernamentales para diseñar un plan integral de restauración ecológica de la zona impactada.

FARN advirtió en reiteradas oportunidades sobre sobre los peligros ambientales de seguir expandiendo las operaciones offshore en el Mar Argentino.

La Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) alertó sobre el grave daño ecológico provocado por el derrame de petróleo ocurrido en el estuario de Bahía Blanca, proveniente de una monoboya operada por la empresa Oiltanking.

Según manifestó Cristian Fernández, director de Asuntos Legales de FARN, en diálogo con El Auditor.info el accidente genera “un impacto ambiental altamente negativo”, ya que se ven afectados los humedales de la zona que son fundamentales para la biodiversidad y que funcionan como sumideros de carbono.

El especialista advirtió que "estamos en presencia de un daño ecosistémico que podría ser irreversible y permanente", dado que la mancha de petróleo alcanzó una reserva natural.

Falta de controles

Fernández denunció que este tipo de riesgos "generalmente es subestimado en los Estudios de Impacto Ambiental" de los proyectos petroleros. "No es casual, sino que obedece a la intención de avanzar con el transporte de petróleo sin importar posibles desastres ambientales", afirmó.

Asimismo, evidenció la falta de alertas tempranas y fallas en el plan de contingencias, destacando que las primeras imágenes fueron captadas por un pescador, antes de cualquier intervención de la empresa o los organismos de control.

FARN exige que Oiltanking asuma integralmente los costos de recomposición del ambiente acuático y no descarta denuncias penales contra sus directivos por este desastre, mientras advierte sobre los peligros de seguir expandiendo las operaciones offshore en el Mar Argentino.

Por medio de datos satelitales, el Observatorio de Sismicidad Inducida pudo extraer información sobre la fuga de crudo en Bahía Blanca.
Por medio de datos satelitales, el Observatorio de Sismicidad Inducida pudo extraer información sobre la fuga de crudo en Bahía Blanca.

Observatorio

Por su parte, el geógrafo Javier Grosso, integrante del Observatorio de Sismicidad Inducida, utilizó imágenes satelitales para evaluar la magnitud del derrame de petróleo ocurrido en el estuario de Bahía Blanca el pasado 26 de diciembre.

"Mediante técnicas de teledetección pudimos determinar la extensión de 300 x 100 metros informada por Prefectura. Pero lo más preocupante es que el petróleo ya ha impregnado toda la franja costera e incluso ha ingresado a la reserva natural Bahía Blanca-Bahía Falsa-Bahía Verde", advirtió Grosso.

El especialista explicó que la metodología del Observatorio consiste en el análisis en tiempo real de imágenes satelitales ópticas y de radar para la identificación temprana de eventos ambientales como este derrame.

"La afectación es muy significativa, con altas posibilidades de daño ecológico prolongado. Los humedales cumplen un rol vital en la zona y el petróleo ya ha infiltrado toda la vegetación", lamentó.

Grosso afirmó que si bien los informes del Observatorio son independientes, se comunican con organizaciones ambientalistas y también llegan a organismos estatales. "Nuestro objetivo es aportar información precisa, con base cartográfica, para dimensionar estos impactos sobre territorios vulnerables", subrayó.

El investigador concluyó que "es crucial actuar rápidamente para mitigar en lo posible el desastre ambiental en Bahía Blanca. Y fundamentalmente, esto debe ser una llamada de atención para extremar controles que eviten nuevos accidentes en la Patagonia, donde los pasivos ambientales son permanentes".

El segundo derrame de crudo fue el 17 de enero debido a una falla en un elemento de medición de presión durante la operación del buque tanque San Matías, según informó la empresa. A diferencia del primer derrame, en esta oportunidad se activo el Plan de Contingencias de inmediato.

La empresa asegura que no hubieron daños ambientales dada la inmediatez con la que se trabajó en esta oportunidad. De todas maneras, la Unidad Fiscal para la Investigación de Delitos contra el Medio Ambiente (UFIMA) inició una investigación preliminar para determinar la responsabilidad en este segundo acontecimiento. La empresa de petróleo se encuentra suspendida de sus actividades hasta que se esclarezcan los hechos y la contaminación ambienta provocada.